

29 de agosto de 2025 - 3:19 PM
Tras seis años de gestiones y labores de construcción, el Senado inauguró, este viernes, la Plaza del Creyente, una obra para la cual se asignaron sobre $200,000 en fondos públicos y en la que ahora resalta una escultura que busca simbolizar la “esperanza universal”.
El espacio, que se integra al conjunto de esculturas, monumentos y plazas del distrito, presenta la figura de un hombre, una mujer, un niño y una niña en un acto de redención.
Según el cuerpo legislativo, la escultura pretende “invitar a todo visitante a reconocerse en ellas, resaltando la universalidad de la fe, los valores y la experiencia humana”.
“Con esta plaza reafirmamos nuestra misión de preservar y realzar los espacios históricos, culturales y cívicos de Puerto Rico. La Plaza del Creyente nos recuerda que la fe y los valores son la base de la vida en comunidad”, expresó el presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, durante el evento.
“La ausencia de rostros es símbolo de que no importa la religión, la tradición o la cultura, la fe nos humaniza, nos fortalece y nos une como pueblo”, agregó.
Por su parte, el presidente de la Cámara de Representantes, Carlos “Johnny” Méndez Núñez, señaló que “con la inauguración de la Plaza de los Creyentes, abrimos un espacio de reflexión en los predios del distrito. Como lo son cada una de las otras plazas en esta zona histórica, esta tiene un propósito singular para las personas que la visitamos”.
La plaza se suma a otros monumentos emblemáticos del distrito como la Plaza San Juan Bautista, el Monumento de la Recordación, la Plaza de la Democracia, el Paseo de los Presidentes, el Monumento al Maestro, el Monumento a la Mujer Puertorriqueña, el Monumento al Policía y la Plaza Antonia Quiñones, entre otros.
El contrato para la construcción de la Plaza del Creyente fue otorgado, tras un proceso de subasta, el 14 de diciembre de 2018 a la empresa Codom Construction, de Alfredo G. Hernández Acevedo.
Sin embargo, la obra comenzó en enero del año siguiente con la colocación de tablones de madera que rodeaban el predio, que fue utilizado como estacionamiento provisional de los empleados de la Oficina de Servicios Legislativos.
Inicialmente, el costo de la construcción fue estimado en $189,630. Posteriormente, la Superintendencia del Capitolio informó que el contrato fue enmendado para destinar $15,000 adicionales de fondos públicos a la obra.
La administración de la Superintendencia responde al Senado, presidido por Rivera Schatz.
En un principio, el concepto fue criticado por su vínculo religioso. No obstante, el entonces director de la Superintendencia, José Jerón Muñiz Lasalle, argumentó en ese momento que no se trataba de una obra religiosa, sino “de valores”.
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