A corto plazo, ¿qué se afectará en Cuba? (horizontal-x3)
El cambio de Trump se centra en eliminar la política de Obama de no poner en ejecución las leyes del bloqueo económico ni defender sus postulados. (Dennis M. Rivera Pichardo/ Especial para El Nuevo Día)

La Habana, Cuba - La Oficina para el Control de Activos Extranjeros (Ofac) del Departamento del Tesoro, la entidad que regula las relaciones comerciales entre Cuba y Estados Unidos, emitió las guías que regirán las actividades entre ambos países a corto plazo, hasta tanto se emitan las nuevas regulaciones a la luz del cambio de postura en la Casa Blanca.

La Ofac señaló en su portal digital que los cambios anunciados por el presidente Donald Trump el pasado viernes, 16 de junio, no entrarán en vigor inmediatamente, porque requerirán cambios en las normas para el control de activos cubanos, el mecanismo que rige la madeja de leyes y regulaciones que opera el embargo o bloqueo económico a Cuba.

Contrario a como actuaba la administración de Barack Obama, que emitía directivas presidenciales acompañadas de las regulaciones ya establecidas y listas para su ejecución, en el caso de Trump no fue así.

El presidente anunció la orden presidencial sin tener completas dichas regulaciones por parte de la Ofac, un proceso que tiene 30 días para iniciarse y que no cuenta con una fecha límite para ponerse en práctica, por lo que en la práctica, todo lo acordado antes del 16 de junio seguirá igual en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos hasta tanto el Tesoro acabe la elaboración de las nuevas reglas de juego. 

Lo que se haga entre esa fecha y la publicación de las nuevas directrices caerá en una especie de territorio desconocido.

“El Departamento de Comercio llevará a cabo cualquier modificación en su Reglamentos de Administración de Exportaciones. Ofac espera emitir sus modificaciones a las regulaciones en los próximos meses”, sostiene el Tesoro en su documento.

El cambio de Trump se centra en eliminar la política de Obama de no poner en ejecución las leyes del bloqueo económico ni defender sus postulados, impedir que las empresas estadounidenses hagan negocios con el aparato militar y de inteligencia en Cuba, así como la eliminación de los llamados viajes “people-to-people”.

Entonces, ¿qué son los viajes individuales people-to-people y cómo impacta el anuncio del presidente esta autorización de viaje?

Los viajes “people-to-people” son viajes educativos que los estadounidenses pueden hacer a título personal. Fueron aprobados por Obama y tuvieron el efecto de que los norteamericanos llegaran a Cuba por miles, pues bajo esta cláusula pueden hacerlos solos, sin tener que andar en un grupo a esos fines, como pasaba antes. Esta licencia especial es la “excusa” más popular de los estadounidenses para “disfrazar” sus viajes turísticos a Cuba, por lo que fueron el objeto principal de la nueva política de Trump.

“El presidente instruyó al Tesoro emitir regulaciones que pondrán fin a los viajes people-to-people. Los cambios anunciados no surten efecto hasta que se emitan las nuevas regulaciones”, expresa la Ofac en su sitio web, por lo que quien ha hecho o iniciado planes de viaje amparándose en esa licencia podrá continuarlos sin mayor problema hasta que bajen las nuevas directrices, las cuales sí podrían afectar a quienes no hayan comenzado los trámites antes del 16 de junio.

Obama permitió las siguientes 12 razones para poder viajar a Cuba sin requerir un permiso especial del Departamento del Tesoro: Visitar familiares; como acompañante familiar de un viajero que tiene familia en Cuba; con fines periodísticos; para investigaciones profesionales o educativas, reuniones o conferencias profesionales; actividades o intercambios educativos (estos son los viajes people-to-people que se verían afectados); actividades religiosas; competencias, conferencias, intercambios o talleres deportivos; proporcionar diversos tipos de apoyo al pueblo cubano; proyectos humanitarios; recopilar información relacionada con Cuba para fines no comerciales; exportación, importación o transmisión de información; o para fines de promoción comercial, investigación de mercado, negociación de ventas o entrega de artículos o servicios.

En teoría, solo una de las 11 categorías de viajes se verían afectadas, aunque las restantes, según dijo Trump, serán sometidas a un riguroso seguimiento para cumplir el bloqueo o embargo económico, incluyendo auditorías del Departamento del Tesoro.

Según la Ofac, los viajes de intercambio educativo se permitirán en grupo, pero “los viajeros que utilicen esta autorización de viaje deben mantener un programa completo de actividades educativas de intercambio dirigidas a fortalecer el contacto con el pueblo cubano, apoyar la sociedad civil en Cuba o promover la independencia del pueblo cubano de las autoridades… Un empleado, consultor o agente del grupo debe acompañar al grupo para asegurarse que cada viajero mantiene el itinerario de las actividades de intercambio educativo”.

El detalle de cómo quedarán regulados los viajes no está claro, pero la Ofac sí expresó que “si el viajero ya ha completado al menos una transacción relacionada con el viaje (tales como comprar un vuelo o reservar alojamiento) antes del anuncio del presidente del 16 de junio de 2017, todas las demás transacciones pendientes para ese viaje, ya sea este antes o después de las nuevas regulaciones que emita OFAC, serán autorizadas dentro de las normas vigentes hasta el 16 de junio del 2017”.

La Ofac dejó claro que aquellos viajeros que hayan hecho arreglos que vinculan a empresas asociadas a los militares cubanos, como reservas de hotel o transporte, no tendrán problema alguno si los realizan antes de que se pongan en práctica las nuevas regulaciones.

La agencia estadounidense afirma que la compra de boletos ni los viajes aéreos o en crucero no sufrirán cambios.

Sí sostiene que se prohibirán las transacciones que vinculen a empresas de los militares o de la inteligencia cubana, lo cual implica que casi la totalidad del sector turístico cubano podría quedar vetada a los viajeros estadounidenses, pues la mayoría de los hoteles y servicios de transporte en el país están vinculados a las fuerzas armadas de alguna forma.

Para poder ir a Cuba los estadounidenses tendrían que alquilar en casas privadas y rentar servicios de transporte de manera extraoficial, para lo cual se prevé que el gobierno cubano emitirá sus propias regulaciones para minimizar el impacto en sus arcas.

En el caso de las empresas estadounidenses, señala la Ofac que “cualquier vínculo comercial con Cuba que incluya transacciones directas con entidades relacionadas con los militares, la inteligencia o servicios de seguridad cubanos que puedan estar implicados en la nueva política hacia Cuba, se permitirán siempre y cuando dichos compromisos comerciales hayan sido implementados antes de la emisión de las próximas regulaciones… Las próximas regulaciones serán prospectivas y por lo tanto no afectarán contratos y licencias existentes”.

El Departamento de Estado publicará una lista de las entidades cubanas que serán autorizadas para ser usadas por los viajeros de Estados Unidos tan pronto las nuevas regulaciones entren en vigor, por lo que cualquier transacción con una empresa cubana que no esté en esa lista violará las nuevas disposiciones.

Bajo ese esquema, transacciones rutinarias, como alquilar un carro, un hotel, ir a un restaurante o a un espectáculo cultural podrían quedar vetadas a los estadounidenses, pues muchas de ellas están operadas bajo algún control militar.

Cuba tiene un gobierno militar, pues su presidente, Raúl Castro Ruz, es General de Ejército, y muchos de los ministerios y empresas del Estado son dirigidos por personal con rango militar o responden directamente a estructuras de negocio creadas por las fuerzas castrenses cubanas.

Lo que sí queda claro a estas alturas del juego, es que quien inició los trámites de un viaje a Cuba antes del viernes pasado, no tendrá problema alguno, pero quien lo haga entre ahora y que se publiquen las nuevas regulaciones, pues enfrentaría problemas, ya que habrá una suerte de limbo.

O sea, la forma más segura de viajar a Cuba para los ciudadanos estadounidenses, a partir de ahora y hasta que la Ofac emita sus directrices finales, será alquilando en casas particulares, evitando la compra de paquetes turísticos oficiales y guardando, por si acaso, la evidencia que corrobora que su viaje de dio bajo una de las 12 categorías autorizadas.

Quienes hicieron negocios o contrataciones con empresas vetadas, no verán afectados sus acuerdos, pero una vez se venzan, todo quedará a merced de las nuevas reglas de juego.

Por ahora, lo que luce más inteligente, es simplemente esperar a que las aguas se aclaren, si es que se aclaran, porque entre estos dos viejos enemigos, nada es imposible.


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