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"La conexión está difícil; es lenta, es muy lenta", asegura una mujer.

La Habana, Cuba - El acceso a internet se ha convertido nuevamente en el foco de la discordia entre Cuba y Estados Unidos, pues el gobierno estadounidense ha creado un grupo para buscar mejorar el acceso de la población a la red global, sin contar con el consentimiento de las autoridades cubanas.

Esa realidad ha colocad sobre el tapete una vez más la discusión del acceso a internet en la isla, para la cual se hace pertinente responder a la pregunta de cómo funciona este servicio en Cuba.

Para responder a esa interrogante hay que comenzar por la generalidad.

El control del acceso a internet está en manos de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA), un ente estatal que tiene el monopolio del mercado en los servicios de telefonía y transferencia de datos, sea por satélite o por cables.

Es ETECSA, por tanto, quien regula el ritmo del crecimiento de la conectividad en la isla, el cual está directamente vinculado a la capacidad económica del país para adquirir tecnología, a los intereses políticos del gobierno y lo que la empresa pueda lograr dentro de las prohibiciones que representa el bloqueo o embargo económico de Estados Unidos.

Si bien el desarrollo de la conectividad caminó a paso lento durante la dirigencia de Fidel Castro Ruz, lo cierto es que su hermano Raúl ha encabezado avances importantes en términos de conectividad, aunque la realidad tecnológica cubana dista de ser de avanzada con relación a otros países similares en tamaño y recursos en la región.    

En Cuba el internet funciona muy distinto a la media de los mercados desarrollados. Es prácticamente imposible encontrar cafés con Wi-Fi gratis, no hay navegación de internet en los móviles a la usanza global y el servicio en los hogares está sumamente restringido a un programa piloto de ETECSA, a empleados estatales críticos o a ciudadanos extranjeros con residencia temporal o permanente.

¿Por qué pasa eso? Además de las consideraciones políticas, que tienen su peso, existe un tema práctico y que es señalado por las autoridades cubanas como uno de los escollos a superar: el bloqueo o embargo económico.

Por Cuba pasa alrededor de una decena de cables de fibra óptica a los cuales el país no puede conectarse por las dificultades que crea el bloqueo o embargo económico, pues la mayoría tiene participación de capital estadounidense. 

El presidente Barack Obama intentó flexibilizar ese escenario para permitir que los cubanos accedan a esa red, pero en la práctica ha sido casi imposible establecer esa relación a niveles de alta capacidad por lo ambigua y compleja que es la legislación del embargo, el cual persuade a las empresas dueñas de esa infraestructura de poner en riesgo su capital por un mercado de tamaño pequeño como Cuba.

La mayoría de la banda ancha de Cuba procede de un cable submarino que conecta a la isla con Venezuela, una obra que data de los tiempos de las presidencias de Hugo Chávez y Fidel Castro Ruz. La restante procede de servicios satelitales o de acuerdos de roaming internacional con empresas de todo el mundo, incluyendo las mayores de Estados Unidos, lo cual fue facilitado durante la presidencia de Obama.

Otro problema estriba en la adquisición de tecnologías de última generación a costos razonables, ya que mucha de la producción del material de transmisión de datos cuenta con alguna participación de capital estadounidense, lo cual complica el panorama de adquisición con el bloqueo.

Y también está la propia voluntad del país, que ha comenzado a entender la importancia de la interconexión y ha acelerado los pasos en ese vía en los últimos años.

Las últimas estadísticas oficiales señalan que cuatro millones de cubanos cuentan con acceso a internet. El 2017 se consideró el año del boom del internet en la isla, pues un 40 por ciento de los ciudadanos lograron conectarse a internet, un 37 por ciento más que en el 2010.

Según datos oficiales de la Etecsa, en 2017 se activaron 600,000 nuevas líneas móviles, con un total de 4.5 millones de dispositivos móviles en el país. Gracias a ese incremento se produjeron 250,000 conexiones a través de los más de 500 puntos wifi repartido por todo Cuba. 

El servicio Wi-Fi en general

Las maneras para conectarse a internet en Cuba son diversas y un poco complicadas cuando se comparan con la norma internacional.

En Cuba no hay internet gratuita y es un servicio muy caro en general.

Quien único tiene la posibilidad de acceder internet gratuita es quien labore en una entidad del gobierno que cuente con el servicio, usualmente a una velocidad de DSL básico o menor. Hay funcionarios que tienen cuentas en sus residencias, sobre todo los vinculados a labores de propaganda, seguridad y labores políticas de alto nivel, pero suelen ser en formato “dial-up”, aunque hay quien tiene DSL básico. 

También está disponible en las empresas privadas, sedes diplomáticas u organizaciones sin fines de lucro establecidas en el país, pero esas entidades pagan unos $500 al mes por cada 1 Megabit por segundo (Mbps) de velocidad, a menos que ocupen uno de los edificios de oficinas estatales que ya incluyen un servicio de nivel básico, el cual usualmente no da para llenar las necesidades de un lugar de trabajo con alto consumo. En Puerto Rico, para dar contexto, unos 10 Mbps rondan los $50.00 mensuales.

Los extranjeros que paguen el servicio de internet de ETECSA deben, sin embargo, conseguir un permiso del Ministerio de Comunicaciones para poder hacer una red o colocar un router que convierta la casa o la oficina en una zona Wi-Fi.

La mayoría de los hoteles cuentan con servicio Wi-Fi, sean estatales o de capital mixto, pero el costo fluctúa entre un $1.13 y $10.00 la hora, dependiendo la instalación. Pocos tienenservicio Wi-Fi en la habitación, y para conectarse usualmente hay que ir a un punto común en el lobby o usar, si está disponible, una conexión por cable en la habitación o los terminales de los “business center”.

Los restaurantes, bares, cafés o tiendas no brindan servicio en general, sean privados o del gobierno. Sólo tienen internet para conectarse mediante pago previo quienes estén en una instalación estatal que cuente con terminales de ETECSA o quienes, por suerte, se localicen aledaños a uno de los cerca de 500 puntos wifi que hay diseminados por todo el país.

¿Cómo hace la gente o el que visita?

Para brindar conectividad a los ciudadanos, ETECSA ha diseminado en los últimos años casi 500 espacios públicos con tecnología wifi para poder conectarse a internet. Así, zonas como el Malecón habanero o la mayoría de los parques principales de todos los municipios del país cuentan con, al menos, una zona de conexión. En esos lugares, los ciudadanos o los visitantes pueden acceder al servicio de ETECSA de dos maneras. 

Primero, pueden comprar una tarjeta prepagada, la cual mediante un usuario y una contraseña permite conectarse a la red y navegar al costo de una hora por $1.13.  Las tarjetas pueden ser compradas en puntos de venta de ETECSA, pero el gobierno enfrenta un desafío inclemente con los revendedores, quienes acaparan las tarjetas para luego venderlas en el mercado informal al doble o al triple de su costo original.

El sistema de tarjeta funciona razonablemente bien, aunque tiene problemas con la inconsistencia de la conexión, lo cual obliga a escribir el usuario y la contraseña varias veces durante una sesión, a lo que se suma que si no se desconecta correctamente, el saldo puede ser consumido en la totalidad.

La segunda forma es mediante la adquisición de lo que se llama una cuenta Nauta, servicio que está reservado a los locales y que permite recargar la cuenta mediante un portal electrónico, incluso desde el extranjero, lo cual permite conectarse en los puntos wifi sin necesidad de estar comprando las incómodas tarjetas y exponerse a los vaivenes del mercado negro.

Igualmente, quien quiera conectarse puede utilizar una de las 630 salas de navegación dispersas por calles, plazas, hoteles y edificios públicos en toda Cuba, donde se conectan a un terminal de computadora y se paga por tiempo consumido.

El costo de $1.13 la hora de conexión es sumamente alto, sobre todo para los cubanos, quienes ganan un promedio de $30.00 al mes en el sector público.

El uso mayor de internet se da para utilizar sistemas de chateo, llamadas o videoconferencia, como Messenger, WhatsApp o IMO para comunicarse con familiares y amigos en el extranjero o en la propia isla. Igualmente, se utiliza para navegar internet, bajar vídeos o música, o utilizar las redes sociales. Se estima que unos 2.7 millones de cubanos se activaron en lasredes sociales el año pasado.

Contrario a la creencia generalizada, las redes sociales no están bloqueadas en Cuba y la presencia del buscador Google está oficializada, incluso, el gigante de internet logró colocar sus servidores en la isla.

Sí suelen estar bloqueados el uso de los servicios de llamadas de Messenger, WhatsApp o Skype, sobre todo para proteger el monopolio de llamadas internacionales de ETECSA. La aplicación de llamadas IMO suele funcionar sin dar mayores problemas, igualmente, existen otros servicios especializados en Cuba, la mayoría con base en México o Estados Unidos, que funcionan.

La mayoría de los sitios de noticias o información general están abiertos, pero medios considerados como contrarrevolucionarios, como los basados en Miami, están bloqueados a los cubanos a través de la red de ETECSA.

Las autoridades cubanas iniciaron un programa piloto llamado “Nauta Hogar”, mediante el cual 600 familias cuentan con el servicio de internet en formato DSL en las residencias. El costo, sin embargo, es el mayor desafío, pues 30 horas de consumo fluctuarían entre $17.00 y $80.00 dependiendo la velocidad que se escoja, lo cual ha sido reconocido por el propio ministro de Comunicaciones, Maimir Mesa Ramos.

Nuevos servicios

La apertura a nuevas fuentes de comunicación ha permitido la entrada de servicios que han permitido la conectividad a los cubanos, como los planes de roaming de datos de compañías del extranjero.

Cubanos con familiares fuera del país o en buena posición económica, así como los extranjeros residentes aquí o que vienen de visita, pueden usar teléfonos con planes de datos y llamadas de terceros países, como Estados Unidos, México, Argentina o Panamá.

El costo es espeluznantemente alto y quien no use el juicio podría verse pagando cientos de dólares por la aventurilla de actualizar su Facebook con imágenes unas cuantas veces al día.

Un servicio que se ha tornado sumamente popular es el de la empresa Digicel que, a través de su operación en Florida, está ofreciendo un chip que puede ser activado en Cuba a un costo de $25.00 y con planes de recarga que alcanzan los 500 megas por $100.00, una inversión razonable si se tiene en cuenta el monto de los servicios de roaming de empresas como ATT, T-Mobile o Sprint.

Ya no son pocos los cubanos que han recibido una tarjeta de estas de algún familiar, quien se encarga de mantenerla cargada para poder chatear, hacer navegaciones básicas, ver las redes sociales y mantenerse en contacto con el extranjero.

La creatividad cubana

Como han hecho con todo en la vida cotidiana, los cubanos se las han inventado para lograr, como dicen aquí, por la izquierda, economizar algún dinero o lograr comunicarse a internet sin tener que usar la vía oficial, lo cual, en muchos casos, constituye serios delitos en el país.

Hay quienes han conseguido clonar la red de ETECSA y establecer puntos Wi-Fi clandestinos, los cuales venden a menor precio. Otros convierten su teléfono o computadora en un “hot spot” para cobrar a múltiples usuarios a menor precio. Están aquellos más atrevidos y que han conseguido tener conexión de internet en su casa, porque laboran en un área autorizada del gobierno o laboran con un ente privado extranjero, y venden las contraseñas o el acceso a vecinos y amigos.

También están los que alquilan los teléfonos con roaming o quienes acaparan chips de Digicel en Florida y los revenden en Cuba a mayor precio y con el servicio de recarga mensual incluido a cambio de una comisión.

Los más arriesgados intentan introducir al país sistemas de comunicación satelitales con servicio en el extranjero o crean redes internas entre vecinos para jugar videojuegos. 

El mayor de todos los inventos cubanos, sin embargo, es “El Paquete Semanal”, un mecanismo de piratería que es reconocido como el internet en Cuba.

El paquete se distribuye manualmente en discos duros cada semana y los cubanos pagan hasta $2.50 a la semana para poder copiar hasta dos gigabytes de información, la cual incluye películas, series y programas de televisión, aplicaciones móviles, música, programas de computadora, libros, revistas en pdf, etc.

Se estima que “El Paquete Semanal” llega a dos millones de hogares cubanos cada semana y no se conoce bien quién o qué está detrás, pues funciona muy parecido a las redes de narcotráfico, sólo que con información.

Tema de política púbica

El gobierno cubano afirma que la informatización de la sociedad es una de sus prioridades y el tema fue ampliamente discutido en la pasada reunión de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), que se realizó a finales de diciembre pasado.

Allí, Mesa Ramos aseguró que “diversas instituciones y organismos ponen todo su empeño en lograr avances en el proceso de informatización frente a los problemas de conectividad, de infraestructura de acceso y asequibilidad a los servicios de telecomunicaciones que tiene el país”.

El primer vicepresidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, señalado como el posible sucesor de Raúl Castro Ruz en la presidencia del país en abril próximo, atendió personalmente el tema y ofreció una extensa intervención en la pasada sesión de la ANPP.

“Hoy, el imperialismo en su afán hegemónico tiene que estandarizar una cultura para que los pueblos olviden la suya y para que los valores que él reconoce como cultura universal sean los que se impongan y para eso utilizan las redes sociales y utilizan internet. La mayor parte de los contenidos que abundan en Internet son contenidos perversos, hegemónicos, colonialistas, que defienden plataformas capitalistas, neoliberales, que esparcen desigualdad. Los jóvenes cubanos como los del todo el mundo nacieron en una era digital y sus códigos de comunicación son audiovisualesy buscan más la información en esos códigos queen los sistemas tradicionales que nosotros tenemos”, dijo Díaz-Canel.

“Tenemos que ser capaces de poner los contenidos de la Revolución en Internet, en todas las plataformas, desde todas las instituciones. Y aprovechar para contrarrestar así toda esta avalancha de contenido seudocultural, banal, vulgar que existe en la red. Con la vocación humanista de la Revolución tenemos que defender que Internet, las redes sociales, nuestras plataformas informáticas de desarrollo de servicios y aplicaciones estén orientadas a la gestión del conocimiento. Y que los cubanos puedan usar internet para aumentar sus saberes, elevar su cultura general integral, enriquecer sus valores espirituales y sentimentales y también para hacer Revolución”, agregó.

La intención de Estados Unidos

Es cierto que el servicio de internet en Cuba está en una posición rezagada con relación a la mayoría de los países del hemisferio. Esa realidad es interpretada por Estados Unidos como una artimaña del gobierno cubano para impedir el desarrollo de la libertad de la expresión en la isla, aunque en el fondo el tema es uno sumamente complejo, pues pasa directamente por las entrañas del bloqueo o embargo económico que existe contra la isla, así como limitaciones técnicas y de acceso a financiación.

En ese caldo de cultivo, Estados Unidos echó a andar un programa especial que pretende fomentar el desarrollo del internet en Cuba, un proyecto que se realizará sin el consentimiento del gobierno cubano, el cual ha comenzado a tildar la iniciativa como una de corte subversiva y de violación a su soberanía.

El Departamento de Estado realizará el 7 de febrero una audiencia pública del Grupo de Trabajo de Internet para Cuba, una iniciativa que se desprende del Memorando Presidencial de Seguridad Nacional que el presidente Donald Trump firmó el 16 de junio de 2017 y en cual se estableció la nueva estrategia estadounidense de “Fortalecimiento de la Política de los Estados Unidos hacia Cuba”. 

Estados Unidos busca el apoyo de representantes gubernamentales y privados para “promover el flujo de información gratuita y no regulada en Cuba. El grupo de trabajo examinará los desafíos tecnológicos y las oportunidades para ampliar el acceso a Internet y los medios de prensa independientes en Cuba”, según se desprende de un comunicado oficial.

El anuncio, como era de esperarse, fue mal recibido en Cuba, donde se señaló que el plan estadounidense tiene visos de subversión.

“En el pasado, frases como ‘trabajar por la libertad de expresión’ y ‘expandir el acceso a internet en Cuba’ han sido utilizadas por Washington para enmascarar planes desestabilizadores con el uso de las nuevas tecnologías. Uno de los ejemplos más conocidos fue el proyecto ZunZuneo, desenmascarado en el año 2014 por la agencia AP, que pretendía crear una plataforma de mensajería entre los jóvenes cubanos similar a Twitter, pero cuyo verdadero propósito era promover acciones contra el orden interno del país”, publicó el periódico oficial Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba.

No es la primera vez que Estados Unidos intenta penetrar el cerco que impone Cuba a las comunicaciones provenientes desde suelo estadounidense. Proyectos como TV y Radio Martí, y el mismo ZunZuneo, no lograron calar en la masa popular cubana a pesar de contar con inversiones multimillonarias.

Así, la mesa se ha servido para un nuevo conflicto, aunque esta vez, en las oscuras plataformas del mundo cibernético.


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