El primer ministro griego Kyriakos Mitsotakis, a la izquierda, conversa con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, durante una reunión en la Mansión Maximos en Atenas. (AP)

Atenas — Más de un año después de Grecia concluyera su rescate financiero, los inversionistas hicieron historia el miércoles al adquirir deuda nacional de corto plazo con rendimiento negativo, una muestra al menos en teoría de su disposición a obtener menos dinero del que pagan.

La agencia griega encargada de la administración de deuda dijo haber recaudado $535 millones con la venta de bonos del Tesoro a 13 semanas con un rendimiento de -0.02%. El primer ministro Kyriakos Mitsotakis dijo que es la primera colocación de documentos de ese tipo de Grecia.

"En pocas palabras, nos pagan por tomar dinero prestado", dijo Mitsotakis a legisladores de su partido.

Parecería absurdo pagar por prestar dinero. Pero muchos inversionistas consideran los bonos gubernamentales como un lugar seguro para canalizar el exceso de liquidez en medio de la inestabilidad global y la agitación del mercado de valores. El rendimiento negativo significa que los prestamistas están dispuestos a pagar cierta cantidad por esa seguridad.

Las tasas negativas en Grecia y en otras partes de Europa también han resultado del estímulo monetario del Banco Central Europeo. El banco planea otra ronda de recompra de bonos, que inyectaría dinero recién impreso a la economía para impulsar el crecimiento y la inflación.

Debido a las recompras previstas, los bonos gubernamentales aumentan de precio y los rendimientos bajan, y a veces lo hacen a territorio negativo.

Otros países europeos ofrecen bonos con rendimientos negativos incluso mayores. Alemania colocó un bono a 30 años con rendimiento negativo.

Debido a los rendimientos negativos de otros países, Grecia ofrece mejores condiciones a quienes compren deuda de corto plazo.

Al comienzo de su crisis financiera, en 2010, Grecia fue excluida de los mercados de bonos, ya que los inversionistas temían no recuperar su dinero. De hecho, los tenedores de bonos se vieron obligados a aceptar grandes pérdidas en sus inversiones.

Desde entonces hasta agosto de 2018, Grecia se mantuvo a flote gracias a créditos internacionales que le fueron concedidos a condición de que equilibrara su presupuesto, redujera el gasto, aumentara los ingresos fiscales y reformara la economía.

Una mejora de la economía y una ejecución más eficiente del presupuesto reduce la percepción de riesgo entre los inversionistas interesados en comprar deuda griega, en especial de corto plazo. Sin embargo, la calificación crediticia del país todavía está muy por debajo del grado de inversión.

El analista Manos Chadzidakis, director de investigación de Beta Securities, dijo que la disminución del rendimiento de los bonos griegos bajará los costos de los préstamos corporativos internos, que se dispararon durante la crisis financiera.

"Es una buena oportunidad para las empresas", dijo.

El martes, Grecia colocó deuda por $1,650 millones mediante la reactivación de una emisión de bonos de referencia a 10 años que fue la primera del país desde 2010. La emisión tuvo un rendimiento del 1.5%, sustancialmente inferior al 3.9% de la colocación principal de marzo.


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