Gabriel García Márquez murió el jueves, 17 de abril de 2014. (semisquare-x3)
Gabriel García Márquez murió el jueves, 17 de abril de 2014. (AP)

Por María Arce / Enviada especial a Medellín para El Nuevo Día

Fue el secreto mejor guardado. Ni siquiera los hijos de Gabriel García Márquez sabían de su existencia. Durante años años, su viuda, Mercedes Barcha, guardó como un tesoro textos y archivos inéditos del ganador del Premio Nobel de Literatura colombiano. Y ayer fueron revelados y presentados en sociedad en Medellín. 

En una de las sesiones finales del VI Festival Gabriel García Márquez de Periodismo, “Los papeles de Gabo: originales inéditos, fuentes tipográficas y otras revelaciones”, se presentaron textos, ilustraciones, primeras ediciones y cuatro trabajos inéditos -tres de ellos cuentos- que forman parte de una donación que hiciera Mercedes Barcha, formada por 44 cajas con tres mil libros publicados en 46 idiomas a la Biblioteca Luis Ángel Arango de Bogotá. 

“Un colombiano que con sus escritos llega a los hogares de millones de seres humanos que hablan 46 idiomas, eso, es un logro maravilloso”, dijo Alberto Abello Vives, director de la biblioteca y uno de los fundadores de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) 24 años atrás. 

Pero además de los libros y documentos, el archivo guardaba secretos como mechones de pelo o tarjetas de un editor japonés en la que le hacía llegar a Gabo “la primera edición de El colonel (sic)”, en referencia a “El coronel no tiene quien le escriba”. 

Este acervo es la colección de documentos más antiguos de los que se tenga registro de García Márquez y que ayudan a entender su vida en el período costeño, entre Barranquilla y Cartagena, y que datan de entre 1948 y 1952. 

En esta colección se destacan 66 folios originales mecanografiados y que se le atribuyen a García Márquez, algunos de ellos con anotaciones manuscritas. “Y algo que no se tenía hasta el momento, varias versiones de un mismo texto, lo que nos permite ver qué estaba haciendo Gabo en ese momento, en qué estaba pensando en ese momento”, explicó Sergio Sarmiento, investigador de la biblioteca que expondrá los archivos. 

Mercedes Barcha entregó cada libro envuelto, identificado y con indicaciones muy específicas, lo que dejó a los técnicos de la biblioteca admirados por su minuciosidad. 

Entre los inéditos, se encuentran una entrega de la serie de ficción “Relato de un viajero imaginario” , los cuentos “El ahogado que nos traía caracoles”, “Olor antiguo” y “Relato de las barritas de menta”. 

En “Olor antiguo”, Gabo narra la historia de un hombre que se ha casado por error con la gemela -a quien detestaba- de la mujer de la que se había enamorado, algo que descubre 50 años después. Una joya de la literatura que dejó a todos los presentes con una pregunta en la boca: ¿por qué no se había publicado una obra así? “Es una pregunta que me hago. No sabemos”, dijo Sergio Sarmiento. 

Para celebrar el legado de Gabo, Jaime Abello Banfi, co-fundador y director general de la FNPI, leyó con su voz poderosa “Relato de las barritas de menta” que puede escucharse aquí. Y dejó al auditorio con ganas de mucho más sobre el final del festival que duró tres días. 

“Estoy muy conmovido de todo lo que he visto en estos últimos días”, dijo Gonzalo García Barcha, hijo de Gabo, quien participo en la sesión y recordó que a los 7 u 8 años su padre les pedía -a él y a su hermano Rodrigo- que rompiera en pedacitos los folios de los escritos que no le servían. 

“Lo que me da risa recordar es que más de una vez rompimos el folio bueno y había que reconstruir el rompecabezas con un Gabo de pésimo humor”, contó y arrancó la risa del auditorio. 

“Gabo era muy familiar y natural” a la hora de guardar sus documentos. “No andaba en plan de andar guardando y organizando nada”, había explicado Abello Banfi, quien destacó los tres grandes legados de Gabo: la obra literaria “que está viva, que está en las librerías, que se lee, que circula”. 

Una segunda faceta “en movimiento”. “El papel que la Fundación cumple, con el trabajo que él quiso que se hiciera de formación de periodistas o de estos festivales”. Y el tercer legado, el documental, que en el último día del festival de periodismo iberoamericano más importante del mundo cerró con la mejor de las relevaciones: nuevas viejas palabras de Gabo. 


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