

21 de octubre de 2026 - 11:41 AM


La muerte de un boricua en un alojamiento turístico del barrio Laureles, en Medellín, Colombia, bajo investigación por un posible homicidio en el que se habría utilizado escopolamina, pone el foco sobre esta sustancia, conocida popularmente como “burundanga”, que puede afectar el sistema nervioso y provocar graves consecuencias en la salud.
Las autoridades investigan si el empresario Gustavo Javier Rodríguez Meléndez, de 53 años y residente de San Juan, Puerto Rico, pudo haber muerto a consecuencia de la administración de esta sustancia; esto tras ser hallado en la mañana del lunes 19 de octubre en la habitación del alojamiento de corta estancia donde se hospedaba, según el reporte de Radio Caracol.
De momento, la Fiscalía General de Colombia no ha confirmado la presencia de escopolamina en el organismo de quien también era fundador y dueño de la empresa Nextsense. Las autoridades están a la espera de los resultados de los análisis post-mortem, que permitirán confirmar o descartar esta hipótesis, reseñada por la prensa colombiana.
De confirmarse, no sería el primer caso de una muerte presuntamente vinculada a la “burundanga” en Colombia. Informes periodísticos han documentado casos de turistas y locales intoxicados con la sustancia. Uno de los casos más conocidos ocurrió en marzo y la víctima fue un hombre de 85 años.
Por el momento, se desconoce cuántas personas han fallecido en Colombia durante este año a causa del uso de escopolamina, así como cuántas de las víctimas son extranjeras. Sin embargo, los datos de 2023 divulgados por el Concejo de Bogotá, evidencian un patrón alarmante de su uso con fines delictivos.
En 2023, se reportaron 1,409 casos de personas intoxicadas con esta sustancia y 125 viviendas fueron objeto de hurtos mediante esta modalidad delictiva. Ambas cifras representaron los niveles más altos registrados en los últimos 10 años. En cuanto a los hurtos a personas, marzo de ese año encabezó la lista con 164 casos.
De acuerdo con el Concejo de Bogotá, los hombres fueron las principales víctimas de esta práctica, con 1,225 casos, frente a 184 que involucraron a mujeres. No obstante, ante la falta de estadísticas actualizadas para Medellín, resulta imposible contrastar estos datos con la realidad actual de esa localidad y determinar si existe un patrón similar.
Una investigación publicada en la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos (NLM) revela que los delincuentes suelen utilizar la escopolamina para someter a sus víctimas y conducirlas a lo que se conoce como el “paseo del millón de dólares”, en el que los afectados son inducidos a retirar dinero de cajeros sin poner resistencia.
“La droga suele soplarse directamente al rostro de las víctimas o añadir a sus bebidas. Con frecuencia, las víctimas entregan sus objetos de valor a los delincuentes sin oponer resistencia. Ni las víctimas ni las personas que la rodean son conscientes de que se está cometiendo un delito y, como resultado, no hay testigos”, dice la NLM.
La escopolamina, también conocida como hioscina y popularmente llamada “burundanga”, es una sustancia de origen natural presente en plantas de la familia de las solanáceas, entre ellas algunas especies conocidas como “borrachero”. Aunque tiene aplicaciones médicas específicas, su uso indebido puede provocar una intoxicación grave.
La NLM alertó que esta sustancia actúa sobre los receptores de acetilcolina, un neurotransmisor que interviene en funciones esenciales del organismo, incluida la actividad del sistema nervioso. Al interferir con su acción, la escopolamina puede afectar la memoria, la atención y la percepción, además de provocar confusión.
Los efectos dependen de la cantidad absorbida, la vía de exposición y la posible presencia de otras sustancias. Entre las manifestaciones de una intoxicación figuran la confusión, la desorientación, la pérdida de memoria, las alucinaciones, la somnolencia, la visión borrosa y la sequedad de la boca, según la plataforma Intramed.
En casos graves, la intoxicación por escopolamina puede provocar convulsiones, pérdida de conciencia, coma e incluso complicaciones mortales. En el ámbito delictivo, esta sustancia puede utilizarse para facilitar robos y otras agresiones, ya que sus efectos dificultan que las víctimas recuerden con claridad, según Intramed.
Entre las recomendaciones de Intramed se encuentran mantener las bebidas bajo supervisión, evitar consumir alimentos o bebidas de procedencia dudosa y procurar permanecer con acompañantes de confianza.
También se aconseja estar alerta ante situaciones en las que alguien insista en que se consuma algo o intente persuadir a una persona para que se traslade a otro lugar sin informarlo. No obstante, estas medidas no eliminan los riesgos ni permiten detectar a simple vista si una bebida o un alimento ha sido adulterado, según Medline Plus.
Las autoridades han alertado que, si una persona presenta repentinamente desorientación, confusión, somnolencia intensa o pérdida de conciencia, debe recibir atención médica de emergencia. Además, han indicado que no se debe esperar a que los síntomas desaparezcan ni intentar tratar una posible intoxicación en una residencia.
Dada la gravedad de las posibles consecuencias de una intoxicación y las interrogantes que rodean la muerte del empresario puertorriqueño, el caso de Rodríguez Meléndez continúa bajo investigación. Los resultados de los análisis toxicológicos y médico-legales serán fundamentales para determinar si había escopolamina en su organismo.
Según medios colombianos, Rodríguez Meléndez llegó a Medellín el viernes 16 de octubre y se hospedó en un apartamento de renta corta ubicado en el sector de Laureles. Al día siguiente, sábado, 17 de octubre, salió para compartir con un conocido en varios establecimientos del sector de La 70.
Cámaras de seguridad de un comercio cercano al alojamiento captaron sus últimos movimientos conocidos. Según un video publicado por el medio Q’HUBO, el empresario regresó al establecimiento para recoger una cartera que olvidó, conversó brevemente con una mujer y abandonó el lugar a las 9:45 p. m., por la misma calle por la que había llegado.
El domingo, 18 de octubre, su pareja advirtió que no había logrado comunicarse con él. La mañana del lunes, 19 de octubre, a eso de las 9:00 a. m., esta alertó a un conductor de confianza que solía transportarlo durante sus visitas a la ciudad. El hombre acudió al lugar para verificar qué ocurrió. Allí contactó al personal y le solicitó que abriera la puerta.
Sin embargo, el empleado contactado se negó por cuestiones de seguridad. Ante esto, el conductor buscó ayuda de la Policía, quien intervino para que se abriera la puerta. Al ingresar, encontraron el cuarto desordenado y a Rodríguez Meléndez sin signos vitales. Tras el manejo de la escena, la Fiscalía clasificó el caso como un homicidio.
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