

22 de octubre de 2026 - 7:57 AM

Siete petroleros se incendiaron o sufrieron daños en el estrecho de Ormuz durante la noche tras ser alcanzados por Irán o chocar con minas navales, afirmó Teherán el jueves, una cifra muy elevada en un clima de tensión marcado por el temor a que se reanude la guerra total.
Quedan pocos días para las reñidas elecciones de Israel, en las que el primer ministro, Benjamin Netanyahu, podría perder el poder, y se acercan las elecciones legislativas de mitad de mandato del próximo mes en Estados Unidos, en las que los altos precios relacionados con la guerra han desatado la ira de los votantes, y se teme que Estados Unidos e Israel puedan reanudar los ataques contra Irán.
“Netanyahu quiere atacar a Irán, eso ni siquiera se pone en duda”, declaró a The Associated Press Danny Citrinowicz, investigador del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel y antiguo especialista en Irán en los servicios militares y de inteligencia de Israel.
Acusó a Israel de precipitarse hacia otra ronda de enfrentamientos con Irán sin renovar su estrategia. Si Netanyahu obtiene una victoria clara en las elecciones del 27 de octubre, afirmó, un ataque está casi garantizado. Es probable que los principales candidatos de la oposición se centren primero en asuntos internos, pero “en términos generales, creo que vamos en una sola dirección hacia otra escalada cinética”, dijo Citrinowicz.
La cadena de televisión estatal iraní informó de los últimos ataques contra buques, que la AP no ha podido confirmar de forma independiente. El informe citaba a la fuerza naval del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria, que volvió a amenazar con atacar bases militares estadounidenses en la región si Washington sigue ayudando a guiar a los buques mercantes a través del estrecho.
El informe no mencionó víctimas. Irán sigue afirmando que controla la ruta marítima, un punto clave de presión en cualquier conversación con Estados Unidos sobre la guerra.
Octubre ha sido el mes con más ataques registrados contra el transporte marítimo comercial desde marzo, en las primeras semanas de la guerra, según la agencia militar británica Operaciones de Comercio Marítimo (UKMTO, por sus siglas en inglés). El observatorio no ha informado de los ataques más recientes, pero ha señalado una nueva reticencia por parte de algunos transportistas a informar de los incidentes.
Según los expertos, los productores de petróleo han encontrado formas de mantener el flujo de crudo, pero a un coste cada vez mayor.
El máximo representante diplomático de Irán, Abbas Araghchi, afirmó el miércoles que Teherán mantiene una cauta apertura hacia la diplomacia, pero que está dispuesto a defenderse.
Irán ha advertido de que ha extraído importantes lecciones militares de la guerra que comenzó con los ataques de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero. En los últimos días, Teherán ha señalado que podría ampliar los objetivos para incluir infraestructuras como cables submarinos y centros de datos.
Estados Unidos, por su parte, está enviando más recursos militares a la región, incluido un tercer portaaviones y miles de soldados, para reforzar la mayor presencia de buques de guerra y aeronaves estadounidenses en Oriente Medio de las últimas décadas.
Los mediadores, por su parte, han estado intentando que Washington y Teherán reanuden las conversaciones formales.
Irán sigue promoviendo su propuesta más reciente, que pondría fin a la guerra y abriría por completo el estrecho en el plazo de una semana si Estados Unidos cumple varias condiciones. Esas condiciones, que incluyen el fin del bloqueo estadounidense a los puertos iraníes, reflejan los términos del acuerdo que se vino abajo pocos días después de que Washington y Teherán lo firmaran en junio.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazó esa última propuesta de siete días a finales de septiembre, pero ambas partes han reconocido que han continuado las conversaciones indirectas.
La reanudación de una guerra total volvería a poner en peligro a la población civil de toda la región y complicaría el suministro mundial de petróleo, gas natural y productos relacionados, como los fertilizantes, procedentes de la región, lo que a su vez probablemente provocaría otra subida de los precios.
Ahora, el panorama del conflicto se ha ampliado con el reciente recrudecimiento de los combates entre los hutíes, respaldados por Irán, en Yemen, y Arabia Saudí. El reino saudí apoya a una coalición de fuerzas que, junto con el Gobierno de Yemen reconocido internacionalmente, lucha contra los rebeldes.
Los repetidos ataques mortales de los hutíes contra aeropuertos y otras instalaciones en territorio saudí han puesto bajo presión a este estrecho aliado de Estados Unidos, que ha solicitado ayuda militar.
La escalada también ha puesto en peligro un corredor marítimo fundamental, el estrecho de Bab el-Mandeb, en el extremo sur del mar Rojo.
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