El alcalde afirmó que busca crear alianzas público-privadas para proyectos que no tienen financiamiento y fueron inaugurados durante la administración de Héctor O'Neill. (GFR Media)

Ángel Pérez Otero radicará mañana, domingo, su candidatura para la reelección como alcalde de Guaynabo en momentos en que, según sus propios números, la situación económica del ayuntamiento comienza a mejorar luego de 25 años de la administración de Héctor O’Neill.

La actividad está pautada para la 1:30 p.m. en la sede de la Asociación de Miembros de la Policía en la carretera PR-1.

Pérez Otero llegó a la poltrona municipal en agosto de 2017, tras derrotar en una elección especial al senador Carmelo Ríos. Allí encontró un millonario déficit, deudas acumuladas por préstamos ascendentes a sobre $270 millones y la amenaza, luego convertida en realidad, de que el gobierno municipal tendría que desembolsar cuantiosas sumas por demandas civiles por hostigamiento sexual.

El primer pago por poco más de $500,000 se hizo la semana pasada a favor de Inés Jelú Iravedra y su representación legal luego de que un juez fallara a favor de la mujer en una demanda por un patrón de hostigamiento sexual encabezado por uno de los hijos de O’Neill, Héctor ‘El Cano’.

“Cuando llego a la alcaldía, llego en un momento difícil porque el gobierno central estaba y está en quiebra y la situación en el municipio igual era deficitaria. Nos llegan dos huracanes, Irma y María y eso complicó la agenda y tuvimos que establecer nuevas prioridades como la reconstrucción”, dijo Pérez Otero en entrevista con El Nuevo Día.

“Una de las cosas que queremos lograr es que Guaynabo sea autosuficiente y no dependa del Estado para funcionar y, por eso, estamos trazando una serie de estrategias de desarrollo económico y que nos están dando frutos”, agregó.

Según sus números, el déficit anual se redujo de $6 millones en el año fiscal 2017-18 a $2.7 millones en el 2018-2019. De acuerdo al alcalde, se establecieron en la ciudad alrededor de 300 comercios, los desarrollos de vivienda nueva cumplen con sus ventas previstas, el desempleo bajó de 5.7% a 3.7% y el déficit histórico se redujo de más de $20 millones a $13 millones.

“Hemos mejorado las finanzas y el flujo de efectivo, así que continuamos viendo una mejoría en los estados financieros”, afirmó.

Pérez Otero enfrentará en primaria a Edward O’Neill, uno de los hijos del exalcalde. Según ha dicho, es el patriarca de la familia O’Neill quien está “detrás” de la candidatura de su hijo.

“Estoy enfocado en el trabajo. Que ellos hagan su campaña. Yo sigo con mi trabajo porque nos queda mucho por hacer en la reconstrucción. En cada barrio tenemos personal del municipio y contratistas trabajando en carreteras, viviendas y puentes… estoy enfocado, hablando de mi hoja de trabajo y confío en la gente”, dijo.

Pérez Otero no descartó que la primaria que se avecina pueda dividir “dos o tres” empleados municipales que todavía sientan algún tipo de lealtad por la familia O’Neill.

“La mayoría está haciendo su trabajo, pero eso es normal que cuando tienes una administración que estuvo 25 años habrá personas que posiblemente le van a responder todavía, pero confío en la sabiduría de la gente y estoy confiando en Dios y en el pueblo de que vamos a estar prevaleciendo”, aseveró.

Proyectos pendiente en Guaynabo

Pérez Otero trata de dejar en manos privadas varios proyectos perdidosos impulsados por O’Neill como el Museo de la Música, el Museo de la Transportación y el Bosque La Marquesa. Mientras, intenta impulsar el desarrollo de vivienda y al menos un hotel con casino mediante alianzas público-privadas. A esos efectos, creó lo que se conoce como Guaynabo Development Enterprises.

Por ejemplo, está en conversaciones con un inversionista para construir vivienda de interés social en el barrio Río. Otro proyecto, este de vivienda para veteranos, se edificaría en el sector Canta Gallo, pero todo depende de cuando se reciban fondos CDBG-DR.

“Esperamos el próximo año ver movimiento en ese proyecto”, comentó el alcalde al referirse al proyecto de vivienda para veteranos.

En cuanto al hotel y Casino, se edificaría en un terreno frente contiguo al expreso Rafael Martínez.

“Se nos han acercado inversionistas que están analizando la documentación a ver si les interesa ese tipo de desarrollo”, explicó.

El Museo de Transporte fue convertido en un Head Start que sería movido, eventualmente, a uno de dos locales: el antiguo Colegio Sagrados Corazones, que el gobierno municipal interesa comprar o las antiguas oficinas de empresa Atilano Cordero Badillo, en el barrio Amelia.

El Bosque La Marquesa la balanza todavía puede inclinarse en cualquiera de dos direcciones: una alianza público privada o una concesión a una cooperativa. La instalación requiere una inversión de entre $1 y $2 millones para ser reabierto y el gobierno municipal está en conversaciones con FEMA y una compañía de seguros para financiar los arreglos.


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