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Héctor Ferrer (der.), junto a su hijo Héctor Enrique, venció el cáncer en el esófago. (semisquare-x3)
Héctor Ferrer (der.), junto a su hijo Héctor Enrique, venció el cáncer en el esófago. (Vanessa Serra Díaz)

Nota del editor: En junio de este año, el expresidente del PPD se sinceró en una entrevista con El Nuevo Día en la que contaba cómo manejaba su lucha contra el cáncer, aunque siempre vigilante ante la posibilidad de una recaída. Aquí reproducimos esa entrevista.

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Al cabo de tres años de haber sido diagnosticado con cáncer y de haber batallado exitosamente contra esta enfermedad, el presidente del Partido Popular Democrático (PPD), Héctor Ferrer, tiene algo muy claro: no limitarse en nada

El cáncer no puede ser una limitación a la vida de una persona ni puede ser la condena a no vivir. El cáncer es una enfermedad que ataca tu cuerpo, tus órganos, pero no puede atacar la voluntad del ser humano. Y el ser humano tiene que seguir hacia adelante. Seguir cumpliendo sus metas y seguir soñando con otras. No puede ser un obstáculo a la vida. Si algo yo traté de hacer y seguiré tratando de hacer es enseñarle eso a mi familia y al país, que el cáncer no puede ser una limitación. Tiene que ser un sujeto de superación y de no rendirse ante nada”, puntualizó Ferrer.

El político reconoció que esa enfermedad lo aturdió física y mentalmente, por lo que recurrió al cannabis medicinal para aplacar las dolencias. Incluso, Ferrer dijo que tuvo que afrontar la batalla mental, a base de los tabúes que aún existen en la sociedad con la marihuana medicinal, para entonces optar por este tratamiento. 

El tabú está en que utilizar el cannabis significa que estás violando la ley y se le inculca a la sociedad que uno respeta la ley y el orden, y la marihuana (se percibe en todos los sentidos) como una droga ilegal. Hay una diferencia en cuanto a la utilización de la marihuana como tratamiento médico, que está ajustada para que una persona la pueda usar medicinalmente, de manera salubrista. Hay que hacer esa distinción”, dijo el exrepresentante popular.

“El cannabis es el único mecanismo que le da a una persona alivio en el dolor o alivio en la desesperación”, afirmó.  

“Claro que lo pensé”, respondió cuando se le preguntó si hubo cuestionamientos.  “Pero hay que hacer la separación, la división entre  la marihuana ilegal, que se vende como trasiego de drogas, y la marihuana que se produce y se trata para llevarla a un producto medicinal”, agregó.  

Ferrer habló de lo que llamó “el dolor del cáncer”. 

“Yo le digo el dolor del cáncer, que va más allá del aspecto físico, del aspecto mental, del aspecto de fe. El dolor que le ocasionas a tu familia inmediata, a tus amistades. El que tú sientes. Cada paso que tú das, porque te duele una parte de tu cuerpo”, contó. 

Tras ser diagnosticado en septiembre del 2015 con cáncer en el esófago, Ferrer optó por hacer público su padecimiento y someterse a un intenso tratamiento. La relación con sus tres hijos, su familia y amigos se estrechó aún más. 

“Es un proceso en etapas. El choque frontal de la noticia. El proceso de aceptación. El proceso de divulgarlo, de compartirlo. El proceso de enfrentarlo; enfrentar el diagnóstico y el tratamiento. El prepararse para lo peor y desear lo mejor”, confesó. 

Los momentos más difíciles, tras el diagnóstico, no solo fueron los cambios físicos, según relató. 

“Físicamente fue la etapa de los efectos secundarios, de la quimioterapia y la radioterapia, a la vez. Esos efectos secundarios me llevaron a perder 60 libras, a no poder comer, a que se me hiciera una operación y se me pusiera un tubo directo al intestino para poder alimentarme. Semanas sin poder levantarme, convaleciendo de esos efectos secundarios. La debilidad del cuerpo, la debilidad física, el ataque mental a tus deseos de vivir. El dolor del cuerpo”, dijo.

Hoy día, Ferrer se mantiene fuerte, activo y en cuidado continuo. Recientemente, culminó su maestría en Derecho, en Litigación y Métodos Alternos para la Solución de Disputas y pudo compartir el logro con su hijo mayor, Héctor Enrique, quien obtuvo su juris doctor.

“Yo sigo en tratamiento para atender todo. Me doy inmunoterapia. Estoy bien. Cuando a uno le diagnostican cáncer, el cáncer siempre se queda en el cuerpo. Lo que pasa es que se manifiesta en lo que se llama una recurrencia donde se activa otra vez. Pero las células cancerosas están ahí. Llevo tres años, desde el 2015, en tratamientos continuos”, expresó el líder popular. 

El temor a una recurrencia es algo que reconoce como una “posibilidad”, pero “siempre uno toma medidas que van dirigidas a cuidar el cuerpo”.


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