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El exgobernador y pasado comisionado residente Aníbal Acevedo Vilá.
El exgobernador y pasado comisionado residente Aníbal Acevedo Vilá. (Juan Luis Martínez Pérez)

En un anuncio que agrega un elemento explosivo a la contienda de 2020, Aníbal Acevedo Vilá, un exgobernador que cuando estaba al mando del país entre 2005 y  2009 se convirtió en el primero y hasta ahora único mandatario acusado de cargos criminales, de los que fue absuelto después por  un jurado, confirmó ayer que ha decidido postularse a comisionado residente para las elecciones del año próximo.

“Me parece que, en este momento, la coyuntura que vive Puerto Rico y las diferentes crisis que tiene, requiere que todos demos un paso un paso al frente”, dijo Acevedo Vilá  a El Nuevo Día.

Su anuncio lo pone en ruta a una posible primaria contra el senador José Nadal Power y el abogado Juan Carlos Albors, quienes han manifestado interés en la misma candidatura. Acevedo Vilá dijo que manifestó sus intenciones a Nadal Power, quien no ha oficializado su candidatura, pero no a Albors, quien ya notificó al PPD su intención de aspirar a Washington.

Acevedo Vilá fue legislador de 1993 a  2001, comisionado residente de 2001 a 2005 y gobernador de 2005 a 2009, y salió de la vida pública en las condiciones más difíciles imaginables: tras haber sufrido la derrota más grande en la historia del PPD (por 224,894 votos ante Luis Fortuño) y enfrentando 19 cargos criminales federales por violaciones a leyes electorales.

En marzo de 2009, un jurado lo absolvió de los cargos, que se habían reducido a menos de cinco. Desde entonces, fue reconstruyendo  a poco su perfil público.

Acevedo Vilá conversó con El Nuevo Día sobre sus motivaciones para, después de tanto tiempo, volver al ruedo político.

¿Por qué regresar al ruedo político? 

—Desde que tengo uso de razón, siempre supe que servirle al país era lo que estaba en mí. Llevo 11 años fuera, pero me he mantenido defendiendo las cosas en las que creo. Me parece que, en este momento, en la coyuntura que vive Puerto Rico y las diferentes crisis que tiene, requiere que todos demos un paso un paso al frente. Yo estoy convencido que el futuro de Puerto Rico en gran medida se va a decidir en Washington en los próximos años. Desde esa perspectiva, me hago disponible, inicialmente al electorado popular y eventualmente al pueblo de Puerto Rico.

Hay una percepción de que el país quiere gente nueva y uno se pregunta: ¿qué nuevo trae Aníbal Acevedo Vilá?

—La cara más nueva que tuvimos fue Ricardo Rosselló. Creo que con la cosa de las caras nuevas hay que tener mucho cuidado. Ahora mismo, en Estados Unidos, las personas que más se mencionan para presidente todas tienen más de 70 años. El país necesita una mezcla de sangre nueva y de experiencia.  Yo hoy no pienso igual que cuando corrí para gobernador. Yo hoy me siento que la experiencia ganada, me permite presentar unas ideas y defenderlas. Le tocará al pueblo juzgarlo.

¿Cuál es esa idea nueva o perspectiva fresca que usted trae?

—Estamos en una crisis democrática y estamos en una crisis de instituciones, y si las próximas elecciones son simplemente para proponer quién va a dar el aumento de sueldo más grande, como ya empezó Pedro Pierluisi, o para proponer las cosas tradicionales, no vamos a salir del hueco. Creo que aquí hay que hacer una reforma profunda a nuestra Constitución. El tema de status no ha adelantado en estos tres años, ni ha adelantado desde aquella gestión de Rafael Hernández Colón y el comité de diálogo en el 1989. Llegó el momento de tratar algo diferente, la asamblea de status.  Si Puerto Rico convoca a una asamblea constitucional de status, pues entonces que el Congreso active una comisión de diálogo, que tenga composición bipartita del Congreso y con representación de la Rama Ejecutiva. A nivel local, yo creo que llegó la hora de prohibir que los empleados públicos donen dinero, punto.

Eso está fuera del ámbito de lo que es un comisionado residente.

—Yo creo que el comisionado residente tiene que ser parte del debate de las ideas.

Si usted gana  la primaria, su rival va a ser Jenniffer González.  ¿Cuál considera que ha sido su principal falla de ella?

—Ella ha decidido ser primero defensora de Trump, después republicana y entonces representar a Puerto Rico. Creo que su obstinación con la estadidad la ha hecho inefectiva. Si no hubiera ocurrido el huracán María, no habría pasado nada con Puerto Rico en Washington y nos tienen los fondos congelados. Con su ideal,  tampoco ha sido efectiva. No ha habido ni una vista  ni una sola discusión seria sobre  el problema de status de Puerto Rico.

¿Qué va a hacer con la Junta de Supervisión Fiscal, usted, desde Washington, como comisionado residente?

—Voy a decir algo que ha pesado mucho mi decisión: la única posición que Puerto Rico puede elegir en   2020 que no está bajo la bota de la Junta, es el comisionado residente. Dependerá de cuál es el escenario del 2020, pero yo he tenido conversaciones con Raúl Grijalva. Él me dijo a mí que, en este momento, no hay ambiente para derogar la Junta, pero si en el 2020 hay un cambio en el escenario congresional, entonces vamos a tener las condiciones. Lo ideal sería lograr sacar la Junta, pero en el camino hay que ponerle unas presiones para que actúen con mayor sensibilidad a las necesidades del pueblo. Eso no lo ha hecho Jenniffer González porque está en conflicto con su lealtad republicana.

Cuando se sepa que usted es candidato,  va a salir el tema del caso federal que usted enfrentó. Usted responde a eso que salió absuelto. Sin embargo, hubo en ese juicio unas revelaciones muy delicadas que no fueron disputadas. Por ejemplo, el uso de familiares suyos para evadir  leyes de contribuciones. ¿Quiere explicar eso ahora?

—Eso lo adjudicó un jurado.  Nada de eso ha impedido que Ricardo Rosselló me pidiera que lo acompañara Washington, que el periódico me pida columnas, que dé clases en  en tres escuelas de derecho, que a mi programa de radio  vayan personas que no tienen nada que ver ideológicamente conmigo. Pero sí, es el tipo de cosas que el pueblo tiene que evaluar.

Eso es una cosa. Otra sería que le apoyen en una nueva campaña política, sabiendo las cosas que pasaron en la otra campaña, que aunque  un jurado haya decidido que eso no era razón para meterlo preso se vio intención de violar las leyes de  campaña.

—Eso fue uno de los señalamientos de fiscalía y el jurado no le hizo ningún caso. El país sabe que eso fue motivado políticamente y que esos eran los estilos de la anterior fiscal fiscal federal  Rosa Emilia Rodríguez.

Quisiera insistirle para redondear este tema: usted nunca le explicó al país el uso de su familia para disfrazar contribuciones políticas. ¿No lo quiere explicar ahora?

—Eso fue ante un jurado que concluyó que no había nada. Aquí, no hay político que hayan investigado más que a este servidor y quedó en nada, con el odio, porque esa es la palabra, el odio de la fiscalía federal.  Yo no tengo ningún problema con que el país lo evalúe en las urnas.

Usted gobernó con la Legislatura en contra y también con la investigación federal encima. ¿No se le quedó una espinita de que no pudo gobernar  en aquel tiempo y se la quiere sacar?

—Han pasado 11 años y, desde esa perspectiva, he hecho montones de cosas. Si yo no sintiera que le puedo servir al país desde esta posición, no me estuviera ofreciendo y si no hubiera la crisis que siento que hay en la relación con Estados Unidos tampoco me estaría  ofreciendo. Simplemente, creo que tengo la experiencia, las ideas, la voluntad, la capacidad. Le va a tocar al pueblo decidirlo.