

16 de octubre de 2026 - 10:59 AM


Mientras continúa clamando por justicia, una familia no puede olvidar la dolorosa experiencia de haber encontrado, hace casi cuatro meses, el cuerpo de su ser querido dentro de una estructura abandonada en Río Piedras.
La incertidumbre y la angustia marcaron las horas en que la familia buscaba a Egaldo José Oquendo, de 27 años y residente en Toa Baja, quien fue asesinado el pasado 19 de junio, relató su hermana, quien pidió que no se revelara su nombre por temor por su seguridad.
“Nosotros fuimos los que encontramos el cuerpo. No fue la Policía. Mi mamá me llama: ‘tu hermano está desaparecido’. Se buscó en los lugares más cercanos. En el cuartel dijeron que había que esperar. Cuando cae la noche, mami dice ‘voy al apartamento de él’... y allí todo estaba en orden”, relató en entrevista con El Nuevo Día.
Otro elemento que les preocupó fue que “un compañero del trabajo dijo que nunca llegó a trabajar. Ahí sí que nos asustamos”.
Posteriormente, un familiar pudo tener acceso a la última ubicación registrada por el celular de Oquendo, pero les resultó extraño que se encontrara en un área que él no frecuentaba.
“Mi hija, mi hermano menor, mi mamá, un amigo y mi cuñada van a ese lugar a la 1 y pico de la mañana. Cuando llegan, había una estructura abandonada al lado de donde llevaba el GPS”, explicó.
“Cuando mi hija entra a la estructura alumbrando con el carro, porque estaba oscuro, siguen buscando y quien encontró el cuerpo fue el amigo de mi hermano”, añadió.
En ese momento, notificaron las autoridades. La Policía confirmó el hallazgo a eso de las 2:47 a.m. del 20 de julio, en la calle José Abad, avenida 65 de Infantería, en Río Piedras.
El informe policíaco indica que el joven tenía heridas de bala y que en la escena hallaron dos casquillos.

Poco después, el activista de derechos humanos, Pedro Julio Serrano, reclamó que los investigadores indagaran sobre la posibilidad de que se tratara de un crimen de odio.
Con relación a esto, la hermana de la víctima indicó que en un momento llegaron a considerarlo debido a que Oquendo había tenido una relación sentimental con una persona casada que lo había agredido tres semanas antes.
Por su parte, la Policía indicó que la investigación continúa a cargo del Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) de San Juan, que alega no haber encontrado indicios de un posible crimen de odio y cuya principal teoría apunta a que el asesinato pudo estar relacionado con un “carjacking”.
Según la hermana de Oquendo, este cargaba con $4,200 que iba a usar para comprar un carro tras salir de trabajar. Su turno era de 2:00 a.m. a 10:00 a.m.
En la escena tampoco se encontró su motora, que fue hallada varios días después.
“Desde un principio, yo estaba clara de que podía ser un asalto. No es casualidad que saca ese dinero antes y pasa todo esto y le llevaron la motora. Después se pasearon con la motora”, sostuvo la mujer, quien destacó que a su hermano también le robaron dos cadenas de oro.
Pese al tiempo que ha pasado, aseguró que no pierden la esperanza de que el caso sea esclarecido.
“Como hermana mayor, creyente en el Señor, creo en la oración que estoy haciendo. Y creo fielmente que el Señor va a hacer Justicia”, manifestó. “Pero tengo mensaje a esta persona... sobre todas las cosas, yo perdono a la persona que mató a mi hermano. Y la perdono de todo corazón, porque no soy el que va la va juzgar, porque va a ser el Señor”.
Expuso que, “como familia, además de que estamos unidos, sentimos un gran vacío, porque era el alma de la fiesta. Era una persona que nunca se quitaba. Era bien luchador. Si quería algo, trabajaba para eso. Toda su vida”.
“Perdono a esta persona, pero le vamos a agradecer que se entregue... como familia estamos destruidos, pero con fe en Dios de que se va a esclarecer”, dijo.
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