El Senado no ha contestado la demanda por #$2 millones. (GFR Media)

El juez federal Gustavo Gelpí atenderá la demanda por $2 millones radicada esta semana contra el Senado de Puerto Rico por una exempleada, quien le imputa al cuerpo legislativo no actuar decididamente para detener un presunto patrón de acoso sexual que sufrió en la oficina del senador penepé Eric Correa por parte del director de la oficina, Héctor Figueroa Lugo.

El Nuevo Día supo que ni la demandante ni Figueroa Lugo trabajan en la oficina del ahora precandidato a la alcaldía de Trujillo Alto. En el caso de Figueroa Lugo, presentó su renuncia en enero.

Ni Correa ni el Senado han reaccionado a la demanda. Ayer, de hecho, Gelpí autorizó órdenes judiciales para solicitar cierta información a la Cámara Alta.

El recurso legal también salpica al ex jefe de personal del Senado, Gabriel Hernández, precandidato penepé a la alcaldía de Camuy.

Según la demanda, la exempelada comenzó a trabajar a tiempo completo como recepcionista en la oficina de Correa en enero de 2017 con un salario de $1,200 mensuales, que fue aumentado en $100 al mes siguiente. También laboraba para la Comisión de Banca, Comercio y Cooperativas, que preside Correa.

El primer acercamiento indeseado que consigna en la demanda supuestamente ocurrió el 27 de noviembre de 2017 cuando Figueroa Lugo, director de la oficina de Correa, le escribió por la aplicación Whatsapp que “no tenía palabras” y que “hablando en serio, eres una joven muy atractiva y todo el mundo lo sabe”. El hombre, según el recurso legal, le comentó, también por texto, sobre un cambio de apariencia de ella y que le gustaba su color de pelo y que “haré tanto como lo que me permitas”.

También le dijo, según la demanda, que se vería bien con otra mujer y se preguntó “qué podía obtener” a lo que la demandante le contestó que nada.

La fémina sostiene en la demanda, firmada por el abogado Glenn Glenn Carl James, que reaccionó preocupada, molesta, nerviosa y que sentía un ambiente de trabajo sexual y hostil.

Según la demanda, ese mismo 27 de noviembre de 2017, la presunta víctima se reunió con Correa sobre mensajes de naturaleza sexual que había recibido de parte de Figueroa Lugo y, al día siguiente, le mostró pantallazos de los mensajes de texto.

El senador Eric Correa falló en tomar acciones razonables para detener el hostigamiento sexual [contra la víctima]; era el supervisor de Héctor Figueroa y también el supervisor de [la exempleada]. Dejó al señor Héctor Figueroa como el supervisor de la [fémina]”, sostiene la demanda.

Según la demanda, luego de esas dos reuniones con Correa, Figueroa Lugo continuó enviando mensajes no solicitados de naturaleza sexual “creando un ambiente hostil y sexual”.

Según el reclamo judicial, la mujer habló con Correa sobre el hostigamiento sexual en tres ocasiones y el legislador falló en detener el patrón de acoso. De hecho, se alega que, si bien Correa le preguntó en una reunión el 27 de febrero de 2018 si quería que activara el protocolo diseñado en casos de hostigamiento sexual y la demandante le contestó “que hiciera lo pertinente”, el senador por Carolina y precandidato a la alcaldía de Trujillo Alto no activó el protocolo.

Al menos en la demanda no se alude en ningún momento a que el protocolo de hostigamiento sexual en el Senado se haya activado y que incluye, entre otras cosas, que la alegada perjudicada sea removida del lugar de trabajo donde sufre el acoso. La mujer dejó de trabajar en la oficina de Correa entre marzo y mayo de 2019.

En el documento legal se continúan citando mensajes de contenido sexual supuestamente enviados por Figueroa Lugo, incluyendo uno en que le dice que la quería ver y, cuando la empleada le contesta que la ve todos los días, el demandado le contesta que “sí, pero te veo con ropa”. También se le acusa a Figueroa Lugo de mirar con lascivia los senos de la demandante y hacer gestos inapropiados con la boca. De hecho, supuestamente hizo esos gestos desde el 9 de marzo de 2018 “por aproximadamente cinco veces al mes y durante un periodo de 12 meses”.

Según la demanda, Figueroa Lugo le indicó a la demandante que le enviara una foto “para motivarme”, luego de que le indicara que era la empleada que menos ganaba en la oficina.

La demandante alega que Figueroa Lugo le dijo “en un tono amenazante” que no tenía que quejarse ante Correa y que el senador no había hablado con él y que “si tenía algo que decirle, se lo dijera en la cara”. La demandante, madre de una niña, sostiene en el escrito que no le contestó a Figueroa Lugo por temor a ser despedida. No obstante, según el reclamo legal, siendo su supervisor el senador Correa, tomó represalias en su contra como no autorizar pagos por labores realizadas en su hora de almuerzo, obligarla a trabajar en sus horas de almuerzo y sus horas de trabajo fueron reducidas a la mitad, mientras se le reducían sus responsabilidades.

El salario de la fémina fue reducido, según la demanda, de $1,300 mensuales a $800 en agosto de 2018, mientras se contrataba en la misma oficina de Correa a un empleado que cubrió las horas reducidas de su jornada por una remuneración mensual de $1,600.

“Cuando la señora [...] se quejó por el hostigamiento sexual de Figueroa, creó una acción adversa en su trabajo, perdió ingresos, responsabilidades de trabajo y horas de trabajo”, reza el escrito.

El 16 de noviembre de 2018, según la demanda, presunta víctima le escribió una carta al entonces “Chief of Staff” del Senado, Gabriel Hernández Rodríguez solicitándole una reunión “por diversos asuntos”, pero Hernández Rodríguez nunca contestó.

Ante el silencio de Hernández Rodríguez, la mujer acudió el 14 de diciembre de 2018 a María Santiago Rodríguez, directora de Recursos Humanos del Senado para coordinar una reunión. El encuentro, en que se discutió el presunto patrón de acoso sexual, se celebró y también participaron el Administrador del Senado, Roberto “Junior” Maldonado y el Sargento de Armas, Joel Fontánez. Desde entonces, Maldonado ya no trabaja en el Senado.

Según la demanda, ninguna de estas personas “hizo nada sobre el ambiental hostil sexual” y fallaron en detenerlo.

“El Senado de Puerto Rico, el senador Eric Correa y otros empleados permitieron que la señora [...] fuera abusada sexualmente a cambio del privilegio de trabajar y ganarse la vida. Cuando se quejó del hostigamiento sexual por parte del señor Héctor Figueroa, nada se hizo”, lee la demanda.


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