Alexandra Vega
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9,925 amigos

Crecí rodeada de árboles.

Fue un privilegio ser acompañada por estos grandes amigos, con sus frondosas cabelleras, sus troncos robustos, sus curtidas cortezas y sus raíces escondidas o desplegadas como iguanas buscando calor. Eran los sombreros que nos cubrían del sol y los abanicos que espantaban el sudor. Eran refugios coloridos. Eran ramos de flores salpicados aquí y allá o, frente a las aceras, disciplinados soldados en filas formados.

En mi urbanización había un árbol grandioso. Mis amiguitos y yo nos trepábamos en sus múltiples niveles y teníamos tremendas aventuras, donde ya no nos protegía la civilización, sino nuestras habilidades para ingeniárnoslas en un mundo sin garantías.

Bajo el gigantesco árbol de goma frente a nuestro edificio, una querida vecinita y yo pinchábamos “peces” con palos puntiagudos. Para el ojo común, aquellas eran hojas secas. Para nosotras, eran los ingredientes de una gran “cena” cocinada con nuestra imaginación.

Más adelante, de adolescente, tuve momentos de lectura y escritura bajo las ramas. Y, como todos, he dormido una que otra siesta bajo amables follajes.

Los árboles son una verdadera bendición para todos, y esenciales, por razones harto conocidas, para la supervivencia del planeta y de la humanidad. Conviene protegerlos y así, protegernos.

Por eso, me uno a los miles de ciudadanos que de alguna forma u otra (incluyendo la petición en change.org) han protestado por el inicio de lo que algunos han llamado una “masacre” de árboles. La iniciativa gubernamental se propone talar 9,925 árboles que supuestamente están enfermos o se han tornado peligrosos. Sin embargo, no se ha precisado si se realizó la evaluación requerida por ley de las consecuencias que resultarán de estos trabajos, ni existe un plan para mitigarlas.

Si enfermos, si peligrosos, entonces talar es quizás recomendable. Pero solo en esos casos, y siguiendo a consciencia los procesos responsables.

Declaró el poeta Nicanor Parra:

“Piénsalo bien y reconoce Que no hay amigo como el árbol”.

O, en este caso, 9,925 amigos.

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