Félix Jiménez
💬

Escaleras

El movimiento se comienza y se espera que no termine. Pero frente a esa estructura se piensa que está el futuro - para algunos, para todos - y llegar hasta el final es el ansia que se asume como objetivo.

Frente a una escalera, o un ascensor, no hay dudas. El paso se ha ensayado en la imaginación incontables veces, ha sido fantasía y puede convertirse en el prólogo de muchos más. Un paso llama otro paso. Es solo el comienzo.

Pero las definiciones de las palabras también contienen sus riesgos. “Escalera” y “ascensor”, esas palabras, tienen su reverso incluido,

No existe, claro, la palabra “descensor”. El descenso no se pronuncia ni en el deseo ni en la certeza incluidos en el “ascensor”. Se ha soñado con un movimiento solamente, con subir, con dirigirse hacia la cima.

Pero existen resbalones, tropiezos, fatigas, y esos no aparecen en los sueños que se han tenido ni en las sonrisas que se han dado ni en las palabras pronunciadas para que el movimiento –la escalada, la ascensión– no termine.

Así en el amor. En la carrera. En la política. Subir hasta la meta. Seguir hasta que se pueda.

Contemplar esas subidas ansiosas, desde afuera, puede ser un violento ejercicio de autocontrol. En el amor, en la carrera, en la política. Los sueños no siempre se cumplen. Y, si se cumplen, pueden acabar.

Ahora vemos por todas partes las caras de los que han decidido ascender y de los que lo están pensando. El poder les llama.

Los votos decidirán su futuro en meses. Aquí, en Puerto Rico. Allá, en Estados Unidos.

Las caras no se inmutan frente a las escaleras que piensan son su destino.

Quizás quieren que los acompañen en su elevador. Pero no es así de fácil.

Hay que recordar que las palabras duelen, que las heridas tardan en cicatrizar, si es que lo logran.

Y hay que insistir en que, antes de ayudar en su escalada, se busque que en algo, en su alma, en su mente, en sus actos, en sus deseos, tiene que parecerse a ti.

Otras columnas de Félix Jiménez

viernes, 7 de agosto de 2020

Un día dura tres otoños

El presente, sin embargo, nos pide que intentemos saber qué es el otro, quién es, por qué nos hace tanta falta, escribe Félix Jiménez

sábado, 25 de julio de 2020

De aniversarios

La nación no es un infante, no se transforma el día con un bizcocho de su superhéroe favorito ni con una piñata llena de juguetes y dulces y sorpresas. No es una fiesta de marquesina la que compondrá las cosas, escribe Félix Jiménez

viernes, 10 de julio de 2020

Agua/cero

Esta vez no ha sido un huracán, en cuya época desafortunadamente estamos, pero se suscita la misma tristeza emocional, escribe Félix Jiménez

sábado, 20 de junio de 2020

Días sin abrazos

Cada mañana es lo primero que pasa por la mente, el recuerdo de las ausencias. Recordarlas, Escribirlas. Combatirlas con las palabras y los números, escribe Félix Jiménez