Yadira Pizarro

Punto de vista

Por Yadira Pizarro
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Mamá, papá… ¡lo estás haciendo bien!

Reflexionando sobre qué escribir relacionado a cómo proteger en este momento a los niños y niñas, me di cuenta de que se ha escrito poco sobre el gran reto que enfrentan las mamás, papás y cuidadores. 

Hay que reconocer que la crianza en medio de esta pandemia es difícil. Reconocerlo no tiene nada que ver con el amor que sientes hacia tus hijos. Tiene que ver con la realidad de estar atrapados en casa con ellos.

Los días para la mayoría incluyen: atender, lo mejor que se puede, las necesidades de los niños, las necesidades de tus padres u otros familiares, salir cada cierto tiempo para hacer compras (disfrazados como astronautas por el pánico de contagiarse) y regresar para desinfectar todo (con el mismo miedo), intentar completar las tareas escolares (que en muchos casos son exageradas y provocan más estrés que la misma pandemia), con suerte hacer algunas tareas del trabajo, cocinar, fregar, limpiar, separar a los hermanos por las peleas habituales que provoca el encierro, jugar con los más pequeños, maniobrar para lograr alguna palabra de los más grandes que están pegados a los electrónicos, darte un baño, acostarte; para reiniciar todo al día siguiente.

A lo anterior se pueden sumar estresores como haber perdido el empleo, no generar ingresos o no tener suficiente para los gastos; alguna enfermedad, entre otros tantos retos. 

Por eso en este momento las rutinas no se ven como antes. Nada lo es. Aunque tener rutinas es la recomendación básica para lograr una “estabilidad en el hogar”, date permiso para ser flexible. Reconoce que las necesidades de tu familia hoy pueden ser diferentes mañana. Procura satisfacerlas lo mejor que puedas, luego reevalúalas y si tienes que hacer cambios y ajustes, hazlos. No hay una receta única para todas las familias.

Independientemente de tu historia individual, estamos viviendo un gran reto. Lo importante es recordar que estás refugiado en tu casa debido a una crisis mundial y estás haciendo todo lo posible para sobrevivirla junto a tus hijos.

Recuerda, se vale sentirte por momentos ansiosa, asustada o enojada. Otras veces, sin deseos de conversar. ¿Sabes? Eso también le sucede a tus hijos. Ninguno de esos sentimientos es malo. De hecho, si sientes que vas a perder el control, tómate un tiempo fuera (aléjate a algún lugar de la casa) para que respires y te calmes. Ser “los adultos” no cambia por esta cuarentena.

Puede que no siempre te sientas muy positivo, y no tienes que sentirte mal por eso. Honra tus sentimientos, y continúa esforzándote, como hasta ahora, por proteger y cuidar a tus hijos. 

Algo que puedo decirte con certeza es que las crisis de mal humor, y con derecho (¡las nuestras y las de nuestros hijos!) pasarán. Igual que los momentos de alegría, los nuevos chistes e historias que tendrás para contar en el futuro. Lo que no pasará es el amor que sientes por tus hijos. Y si recientemente no te lo han dicho: ¡lo estás haciendo bien!

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