Sergio Ramírez
💬

El diablo en la cocina

El orgulloso y pedante marqués de Queensbury, inventor de las reglas del boxeo, se hallaba indignado tras descubrir la pecaminosa relación de su hijo con Oscar Wilde, alrededor de la cual la maledicencia tejía su alegre red en Londres. Entonces escribió una brevísima nota para el poeta y, muy al estilo británico, se la dejó con el conserje de su club: "Para Oscar Wilde, ostentoso sodomita [SIC]". 

Otras columnas de Sergio Ramírez

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Capitán, el niño está preocupado…

En las redes sociales lo que vale es el sentimentalismo sin cortapisas; la carta de despedida de García Márquez ni siquiera estaba escrita en clave de realismo mágico, escribe Sergio Ramírez

jueves, 20 de agosto de 2020

Entre Orwell Y Kafka

Nicaragua es un país orwelliano, donde la mentira oficial busca imponerse sobre la verdad, y crear una realidad paralela que a través de la reiteración del discurso llegue a volverse dominante, escribe Sergio Ramírez

jueves, 23 de julio de 2020

Contrapunto entre mezquindad y grandeza

El conflicto se presenta entonces entre arte y ética, y no entre arte y política, y es allí donde me hallaba dividido entre la admiración por Elia Kazan y el dolor ante la delación de que fue capaz, escribe Sergio Ramírez

miércoles, 8 de julio de 2020

El mundo que da miedo

Se acabaron las certezas. Porque llegará un momento en que la pandemia habrá dejado de ser una amenaza constante para la mayoría. Pero habrá quienes deberemos ser más cautos, escribe Sergio Ramírez