


Todavía en muchas escuelas de medicina enseñan que el cáncer de ovario nace en el ovario. Parecía una verdad tan sólida como afirmar que los aguacates nacen de los árboles de aguacate. Sin embargo, hoy sabemos que, en la mayoría de los casos, el llamado “cáncer de ovario” no comienza en el ovario. Comienza en las trompas de Falopio, dos tubos delgados que conectan los ovarios con el útero y cuya función es capturar el óvulo para llevarlo al útero donde se supone que se fertilice. Este cambio de paradigma representa una de las transformaciones más importantes en la ginecología moderna. Y ya verán por qué este cambio importa tanto.

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