Fernando Cabanillas
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El signo de la mosca

La revista New England Journal of Medicine es sin duda la más prestigiosa y la más antigua publicación en el campo de la medicina. Es imposible exagerar el impacto, la importancia, el peso y la influencia que tiene mundialmente. El primer número se publicó en enero de 1812 y desde entonces sus contribuciones a la ciencia médica han sido numerosas. En noviembre de 1846, el cirujano Henry Jacob Bigelow describió en esta revista, por primera vez, el uso del éter como anestésico, lo que permitió cirugías que incluían hasta la amputación de extremidades.

En junio de 1948, Sídney Farber informó los resultados prometedores en el tratamiento de la leucemia infantil. Basándose en evidencia anecdótica de que los niños con leucemia aguda empeoraban si se les daba ácido fólico, investigó la estrategia del bloqueo de esa sustancia, administrándoles a 16 niños con leucemia linfoblástica aguda un inhibidor de ácido fólico llamado aminopterín. Encontró que los parámetros clínicos y hematológicos en 10 de los 16 niños mejoraron. Aunque en su artículo Farber fue muy cauteloso al aseverar que “se vuelve a enfatizar que estas remisiones son de carácter temporal y que el inhibidor es tóxico”, este fue el primer paso que motivó a mi mentor en Houston, el Dr. Emil J Freireich, a desarrollar combinaciones de estas drogas que por primera vez lograron la curación. Investigaciones subsiguientes realizadas por el Dr. Donald Pinkel y otros resultaron en la cura de 95% de los casos de leucemia linfoblástica aguda infantil. Freireich y Pinkel también publicaron en el New England Journal of Medicine.

En diciembre de 1981, dos artículos en esa revista describieron el curso clínico de cuatro pacientes con la enfermedad que llegaría a ser conocida como SIDA.

En abril de 2001, el Dr. Brian Druker y su equipo informaron de una nueva modalidad terapéutica para la leucemia mielógena crónica. Basándose en la existencia de una anormalidad molecular, los autores probaron con éxito un novel medicamento. Los resultados espectaculares lanzaron la era moderna de fármacos contra el cáncer, conocida como la era de la terapia dirigida.

A lo largo de 208 años de éxitos consistentes y contundentes, el New England Journal of Medicine ha permanecido firmemente apolítico. La revista médica más prestigiosa del mundo nunca había apoyado ni condenado a candidato político alguno… hasta que decidieron que no podían seguir ignorando el actual desastre que desfila ante nuestros ojos.

El pasado 8 de octubre, en un editorial titulado “Morir en un vacío de liderazgo”, firmado por sus 35 editores, la revista acusó a la administración Trump de haber respondido tan mal a la pandemia, al punto de que “cogieron una crisis y la convirtieron en una tragedia”.

Este editorial es tan insuperable y tajante que no puedo resistir la tentación de citar algunos fragmentos:

“La magnitud de este fracaso es asombrosa. Según la Universidad Johns Hopkins, Estados Unidos lidera el mundo en casos de COVID-19 y en muertes debido a esa enfermedad, superando con creces a países mucho más grandes, como China. La tasa de mortalidad por COVID en Estados Unidos es más del doble que la de Canadá, supera la de Japón, cuya población es más vulnerable debido a su edad avanzada, e incluso nos empequeñece ante las tasas de los países con ingresos bajos como Vietnam... COVID-19 es un desafío abrumador y muchos factores contribuyen a su severidad, pero el único factor que podemos controlar es cómo comportarnos, y en los Estados Unidos consistentemente nos hemos comportado mal”.

“Sabemos que lo pudimos haber hecho mejor. China, ante el primer brote, optó por la cuarentena y el aislamiento... Estas medidas fueron severas pero eficaces, eliminando esencialmente la transmisión en el lugar en que el brote comenzó y reduciendo la tasa de mortalidad a tres casos por cada millón de habitantes, en comparación con más de 500 por cada millón en los Estados Unidos. Singapur y Corea del Sur comenzaron las pruebas masivas temprano, junto con un rastreo agresivo de contactos y el aislamiento apropiado, y han tenido brotes relativamente pequeños y Nueva Zelanda ha utilizado estas mismas medidas hasta casi eliminar la enfermedad... En general, no solo muchas democracias lo han hecho mejor que los Estados Unidos, sino que nos han superado por mucho”.

El New England Journal of Medicine pidió reemplazar el liderazgo de los Estados Unidos.

“El liderazgo político nos ha fallado a los estadounidenses de muchas maneras que contrastan vívidamente con las respuestas de los líderes de otros países. En los Estados Unidos hubo muy pocas pruebas para el virus, sobre todo al principio. Había muy poco equipo de protección, y una falta de liderazgo nacional en medidas importantes como el uso de mascarillas, el distanciamiento social, la cuarentena y el aislamiento”.

“Ha habido intentos de politizar y socavar la FDA, los Institutos Nacionales de Salud, y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades”, señaló la revista.

No hay duda de que Trump desconoce totalmente lo que es el método científico y esto lo critican en el editorial, castigando el rechazo de su administración a la ciencia:

“En lugar de depender de los expertos, la administración ha recurrido a charlatanes desinformados que oscurecen la verdad y promulgan mentiras”.

El editorial, inusualmente cáustico y mordaz, termina pidiendo un cambio:

“Cualquier otra persona que despilfarre vidas y dinero de esta manera estaría sufriendo consecuencias legales. Sin embargo, nuestros líderes han reclamado inmunidad por sus acciones. Estas próximas elecciones nos dan el poder de emitir un juicio... la verdad no es ni liberal ni conservadora. Cuando se trata de la respuesta a la mayor crisis de salud pública de nuestro tiempo, nuestros actuales líderes han demostrado ser peligrosamente incompetentes. No debemos admitir que sigan muriendo miles de estadounidenses ni permitirles a estos políticos mantener sus trabajos”.

¿Qué impacto tendrá este editorial sobre las próximas elecciones? Cuando yo era médico interno, comentábamos acerca del “signo de la mosca”, refiriéndonos a pacientes próximos a morir, a los cuales las moscas visitaban anunciándoles la muerte. ¿Qué significado tendrá la mosca que en el debate de los candidatos a la vicepresidencia se aposentó sobre la cabeza de Pence, el compañero en la papeleta de Trump? ¿Estará presagiando un cadáver político?

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