Irene Garzón Fernández

De primera mano

Por Irene Garzón Fernández
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Los candidatos y el racismo

A juzgar por la información que ha salido a la luz sobre Carlos Rivera Santiago desde que la gobernadora Wanda Vázquez lo designó como secretario del Trabajo, no debemos esperar mucho de su gestión una vez sea confirmado por el Senado.

No solamente carece de mérito para dirigir la agencia que atiende los asuntos relacionados con los trabajadores, sino que también se cuestiona su estatura moral y su ética, lo que lo descalificaría para cualquier cargo público.

Pero, ojo, que esos cuestionamientos no necesariamente se van a traducir en un rechazo senatorial. La mayoría legislativa tiene un récord envidiable de pasarle por encima a la evidencia e ignorar la oposición ciudadana en un número de asuntos cruciales. Los más recientes son el Código Civil, refrendado por la gobernadora, y el Código Electoral, aún pendiente de su firma.

Lo que hemos sabido en estos días sobre la falta de sensibilidad de Rivera Santiago como jefe de procuradores de menores, relacionado al caso de la menor Alma Yadira Cruz Cruz, ofende a cualquier persona sensata y sensible. Pero no ofendió a la gobernadora, que era su jefa en el Departamento de Justicia, y probablemente tampoco ofenda a la mayoría penepé en el Senado.

La designación de Rivera Santiago es un mal nombramiento, como también lo es el de Karla Mercado como directora de Compras del gobierno, un cargo de nueva creación que tiene una duración —a todas luces absurda— de diez años.

Son nombramientos políticos. O más bien, politiqueros, que premian la lealtad partidista, no el conocimiento ni la experiencia.

Pero, peor que eso, son nombramientos que condonan conductas reprobables, como el racismo que permeó en el caso de Alma Yadira y del que Rivera Santiago no se siente responsable ni se arrepiente.

Si alguien lo duda, basta leer los comentarios del exprocurador y algunos colegas en un chat en el que se burlan de la niña a la que acusaron de agresión a pesar de que era ella la víctima de “bullying”. También amenazan al abogado de la niña y hasta cuestionan la competencia del juez que falló en contra de las aberrantes acusaciones racistas presentadas por los procuradores.

El tema del racismo ha estado en el centro de la discusión desde la muerte hace varias semanas del afroamericano George Floyd en Mineápolis a manos de la Policía y en Puerto Rico algunos han sido rápidos en señalar como racista a la candidata del Movimiento Victoria Ciudadana a la gobernación, Alexandra Lúgaro, quien ha negado las alegaciones.

Es tiempo ya de emplazar también a todos los demás aspirantes a la gobernación para que el pueblo conozca lo que piensan sobre el racismo y qué hacen para combatirlo. La gobernadora Vázquez tendría que ser la primera en responder.


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