Phillip Arroyo
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Bajo ataque la educación de nuestros niños

En semanas recientes hemos observado con total perplejidad cómo la administración colonial de turno continúa demostrando su continua lealtad a los intereses económicos que hoy buscan privatizar a Puerto Rico.

Como si no fuera suficiente la vergüenza que deberían haber sentido por la escandalosa contratación por $300 millones de la compañía Whitefish, cuya empleomanía consistía de solo dos empleados; ahora esta administración colonial intenta seguir hacia delante con su ruta ya trazada de cerrar más escuelas públicas de las que ya han cerrado en el país. Ya todos hemos visto el cierre sistemático de sobre 180 escuelas públicas por toda la isla como preámbulo a lo que he denominado como el golpe final a la educación en Puerto Rico.

Ese golpe final posee como objetivo seguir vaciando la isla, al forzar a familias boricuas a buscar mejor acceso a la educación en los Estados Unidos. El caballo de Troya representado por la Ley PROMESA para socavar la poca democracia que tenía la isla mediante una junta no electa sigue hacia ruta firme para vender nuestro país mediante varios esquemas de desmantelamiento.

Uno de esos esquemas es el desmantelamiento de la educación pública en Puerto Rico.

Indiscutible e irrefutablemente, solo el Partido Independentista Puertorriqueña ha sido el que ha demostrado un compromiso genuino por la educación pública de Puerto Rico. Bajo el régimen colonial americano en la isla, la educación jamás fue ni es prioridad para los principales partidos coloniales de la isla, entiéndase el Partido Nuevo Progresista y el Partido Popular Democrático.

Esta cruda realidad no debe sorprendernos ya que la estructura colonial impuesta por los Estados Unidos en Puerto Rico siempre consistió en coartarles el acceso total a la educación a nuestros niños en Puerto Rico. De esta manera, el régimen colonial aseguraba la manipulación de las masas en Puerto Rico para perpetuar la colonia mediante el uso de un vehículo letal conocida como la ignorancia. A través de la historia, hemos aprendido cómo la educación siempre ha sido la amenaza más grande para individuos o entidades opresoras.  

El teórico y filósofo educativo norteamericano Noam Chomsky ha escrito varios estudios cognitivos fascinantes sobre las 10 estrategias primordiales para la manipulación efectiva de las masas por parte de gobiernos. Según Chomsky, una de esas estrategias es mantener al público en la ignorancia total para así perpetuar el control de las clases elites, y en el caso de Puerto Rico, las clases elites que se nutren del sistema colonial.

Como expresó Chomsky, “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposible de alcanzar para las clases inferiores”.

Los puertorriqueños jamás hemos sido, no somos y jamás seremos una “clase inferior” a otra clase, por más que nos los hayan dicho los que hoy tienen poder absoluto sobre nuestra patria. Es hora de abrir nuestras escuelas en Puerto Rico y continuar con el tesón inquebrantable para luchar por una educación pública accesible y de alta de calidad para nuestras futuras generaciones como la base y fundación de un nuevo Puerto Rico.

Un nuevo Puerto Rico libre y soberano con un modelo educativo excepcional a nivel mundial ya se ve sobre el horizonte.

 ¡Caminemos juntos en esa dirección!

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