Phillip Arroyo

Desde la diáspora

Por Phillip Arroyo
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Con Trump, lo peor está por venir

Hoy, 20 de enero del 2017, un controvertible magnate de bienes raíces neoyorquino, quien comenzó su campaña presidencial tildando a los hispanos de criminales y violadores, juramentará como el nuevo presidente de los Estados Unidos de América.

Como todos sabemos, la campaña del Sr. Donald Trump estuvo repleta de escándalos y controversias que seguramente hubiesen destruido las posibilidades de triunfo de cualquier otro político en el mundo. Sin embargo, sus comentarios racistas, sexistas, machistas, sexuales y homofóbicos no hicieron mella alguno en el momentum que logró acumular Trump desde que anunció su candidatura a presidencia del país más poderoso del mundo. Ese momentum explotó desde que atacó a la comunidad mejicana, describiéndola como violadores y criminales. Desde ese primer día, Trump selló su victoria. Explicaré por qué.

1.   El racista fuera del closet

Al atacar a los hispanos en la conferencia de prensa en que anunció su candidatura presidencial, Trump logró emocionar al sector blanco anglosajón racista que por los pasados ocho años guardaba silencio y gozaba de la comodidad de ser “racistas de closet”.

Hay frases y comentarios en la política que avivan a las huestes, y Trump o su equipo de campaña fueron bien astutos en detectar que el discurso racista iba a atraer una avalancha de votos a su campaña.

Luego de escuchar a Trump sin temor alguno lanzar comentarios racistas en público en contra de nuestra comunidad hispana, el pecho se les infló a los racistas de closet, quienes se motivaron a, no solo votar por Trump, sino a activamente hacer campaña por el candidato, movilizando a familiares , amistades y vecinos a las urnas el día de la elección.

La mayoría de los votantes de Hillary Clinton eran “electores en depresión”, es decir, fueron a votar por Hillary a la fuerza y sin mucha emoción, distinto de cuando Obama era candidato. En arroz habichuelas, los racistas de closet no podían dormir la noche antes de las elecciones, algo así como un niño emocionado el día antes de visitar Disney.

Por supuesto, habrá conservadores que argumentaran que mi teoría racista no es válida porque Obama fue electo en dos ocasiones; sin embargo, no podemos perder de perspectiva como John McCain y Mitt Romney se distanciaron del votante racista en sus respectivas campañas e incluso públicamente criticaron a ese sector del electorado, matándoles la emoción de hacer campaña para derrotar un candidato de tez negra. Trump hizo todo lo contrario al incitar al votante racista y activamente buscar su voto.

2.   El trabajador blanco amenazado e inseguro

Numerosas estadísticas nacionales proyectan que pronto la fuerza laboral de los Estados Unidos será compuesta en su mayoría por hispanos y que estos superarán la fuerza laboral blanca que en su mayoría está envejecida. De ahí nacen lasfrases célebres de la campaña de Trump “Make America Great Again” y “Lets take back America” (Hagamos a los EEUU grandioso nuevamente y Retomemos  nuestro País).

Esta avalancha de trabajadores hispanos, no solo logró asustar a muchos anglosajones blancos por el color de su piel o por sus acentos, sino que por primera vez sintieron que un hispano podría quitarle sus trabajos, o peor aún, que su estatus y prestigio como la “raza dominante” en los Estados Unidos corría peligro. Muchos de estos trabajadores blancos provienen de Michigan, Ohio y Pennsylvania, estados que Hillary Clinton sorpresivamente perdió.

3.   El voto de la mujer

Créanlo o no, Trump logró el voto de la mayoría del electorado  femenino a pesar de tildar a algunas mujeres obesas de “cerdas” y de haber expresado en un vídeo cómo podía tener sexo con cualquier mujer gracias a su dinero y fama, y que incluso podía “agarrarle la vagina a cualquier mujer” si le daba la gana.

Este fenómeno apunta hacia dos posibles vertientes. La primera, es que la mayoría de las esposas de esos electores blancos racistas hace lo que sus maridos les digan. De ese modo, el elemento machista tomó un rol determinante en la elección ante una candidata del partido demócrata que aspiraba a ser la primera mujer en ocupar la Casa Blanca como presidenta.

En segundo lugar, todavía existe la percepción tradicional entre muchas mujeres de que el éxito de un hombre se mide solo en dólares y centavos, por lo que una mujer sin preparación ve al hombre adinerado como figura que puede ofrecerle seguridad económica, independientemente de si posee mil defectos como ser machista, abusador, racista o viejo. Fueron muchas las veces que escuché en la campaña a muchas mujeres en Orlando decir que “Trump realmente no quiso decir eso...” cuando lanzaba epítetos racistas o “eso fue hace tiempo, no importa ahora” en relación al nado vídeo.

Esa actitud sumisa de ciertas mujeres se tradujo en votos para Trump. Existen muchísimas mujeres muy preparadas y profesionales que no dependen del dinero de un hombre para vivir, e incluso están logrando escalar grandemente en el mundo profesional y político. Sin embargo, esta elección demostró que el momento aún no está maduro para que el electorado femenino elija a una mujer a la presidencia de los Estados Unidos.

En fin, la  juramentación de Trump hoy como el nuevo presidente de los Estados Unidos marca el comienzo de un huracán de discrimen en contra de los hispanos que estamos creciendo como población en velocidad demasiada rápida para el anglosajón blanco.

La selección del congresista Jeff Sessions como secretario de Justicia confirma esta aseveración. Sessions fue nominado para juez federal hace tres décadas, pero su nombramiento fue colgado luego que emitiera comentarios racistas.  La administración de Trump prometióestablecer políticas de deportaciones masivas de indocumentados hispanos para disminuir el crecimiento poblacional descontrolado de hispanos en los Estados Unidos y debilitar la influencia de los latinos en las elecciones estadounidenses. Lo que se asoma es un posible incremento de arrestos injustificados, abusos policiacos, discrimen laboral y otros en contra de personas hispanas.

Para Puerto Rico, el panorama no luce nada de bien tampoco. Trump ha sido consistente en expresar que le “encanta la deuda” y no ofreció mucha esperanza en resolver nada para Puerto Rico, limitándose a acatar el mismo lenguaje en apoyo a la estadidad en la plataforma republicana que ha existido desde que doña Miriam Ramírez de Ferrer tenía 15 años.

Podemos debatir todo el día sobre por qué Trump prevaleció y como será en realidad su administración. Sin embargo, lo que es innegable es que Trump ganó su elección cómodamente en el colegio electoral de los Estados Unidos y esa victoria fue apoyada por un mandato proveniente del sector más racista. Ese mandato no solo le dio la victoria a Trump, sino ¡el control de la Camara y el Senado federal también!

El gabinete de Trump se compone de personas republicanas ligadas a los grandes intereses y el mundo corporativo de Wall Street, por lo que la explotación económica de nuestra isla continuará y el empobrecimiento de nuestra gente crecerá. El presidente de la Junta Fiscal, Jose Carrión, es republicano. Ahora con la administración de Trump hará todo lo posible para seguir vaciando la isla forzando a los boricuas de la clase media y pobre  a abandonar la isla para así convertir a Puerto Rico en un gigante campo de golf  donde mega empresarios billonarios pueden ir para vacacionar y evadir taxes federales bajo la colonia.

La guerra contra los hispanos en los Estados Unidos comienza hoy. Olvídense de la estadidad para Puerto Rico. Ni siquiera el congresista Don Young, quien históricamente ha apoyado todos los proyectos de status de Puerto Rico, se atreve a llevarle la contraria al mandato republicano racista. Por eso, el proyecto de status radicado por la comisionada residente Jenniffer González no cuenta con un solo coauspiciador. Debemos mantenernos unidos y vigilantes ante esta nueva lucha de derechos civiles en los Estados Unidos. En la década de 1960 fueron los afroamericanos los abusados. De hoy en adelante seremos los hispanos los que estaremos en la mirilla.

Estaremos listos para dar la pelea de resistencia porque lo peor está por venir.

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