Phillip Arroyo

Desde la diáspora

Por Phillip Arroyo
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¿Podrá Ricky Rosselló romper la maldición?

Los aficionados del béisbol de las Grandes Ligas estadounidenses conocen muy bien "La Gran Maldición del Bambino" que por décadas sufrieron las Medias Rojas de Boston luego de haber vendido a su jugador estrella, el legendario Babe Ruth, a  los Yanquis de Nueva York. Babe Ruth, uno de los íconos del béisbol americano, es la leyenda apodada "El Gran Bambino".

Luego de dicha transacción, las Medias Rojas no volvieron a ganar un campeonato en casi 86 años; de 1918 a 2004. Antes de ello, las Medias Rojas eran el equipo más poderoso de las Grandes Ligas, ganaron la  primera serie mundial en la historia y amasaron 5 campeonatos posteriormente.

Su debacle repentina y prolongada fue bautizada como "La Maldición del Bambino" en el mundo deportivo, ya que luego de vender a Ruth a Nueva York, ciudad que continuó hacia una tacha campeonil histórico, las Medias Rojas de Boston y su fanaticada sufrió derrota tras derrota por 86 años.

Algo muy similar ha surgido en la política puertorriqueña. Establezco la comparación, irónicamente porque la política puertorriqueña es considerada "el deporte nacional" y es curioso las similitudes entre "la maldición del Bambino" y lo que he denominado como "la maldición de los hijos/as de ex gobernadores".

En la historia política de nuestra Isla podemos observar los resultados electorales negativos que consistentemente han tenido todos los hijos e hijas de exgobernadores que han optado por intentar seguir los pasos de sus padres.

Tal fue el caso de Melo Muñoz, hija del legendario gobernador Luis Muñoz Marín, el gobernador que más tiempo ha ocupado el poder al haberla tenido por 16 años consecutivos. Para las elecciones de 1992, se daba casi por sentado que la entonces senadora Melo Muñoz se convertiría en la primera mujer gobernadora en la historia se Puerto Rico. Las encuestas en esa época tenían a Melo al frente por grandes márgenes, mayormente porque el pueblo abrazaba el recuerdo y el carisma de su padre, y su apellido pareciera ser suficiente para catapultarla hacia la gobernación sin problema alguno.

Sin embargo, surgió un joven doctor poco conocido entonces, el Dr. Pedro Rosselló, quien se enfrentó a la senadora Melo Muñoz como candidato del Partido Nuevo Progresista. Con su carisma y habilidad particular de hacer bailar a las masas al son de la macarena, venció por cómodo margen a la hija de la "leyenda y el prócer" Luis Muños Marin.

Doce años después, en 2004, el hijo del exgobernador Rafael Hernández Colón, el segundo gobernador luego de Muñoz Marin con más tiempo en la gobernación, el Lcdo. Jose Alfredo Hernandez Mayoral, misteriosamente se retiró de la contienda por la gobernación a raíz de una enfermedad de su hijo, Pablo José Hernández.

Ante el regreso del Dr. Pedro Rosselló tras cuatro años de ausencia de la política puertorriqueña en los que decenas de los miembros de su equipo de trabajo fueron encontrados culpables de corrupción, el Lcdo. Hernández Mayoral era mencionado como la figura refrescante y sólida que podría ponerle freno fácilmente a la aspiración de Rosselló en ganar un tercer término como gobernador.

La maldición de los hijos/as de ex gobernadores no permitió este escenario. El Lcdo. José Alfredo Hernández Mayoral fue derrotado en la propia primaria de su partido en la posición de Comisionado Residente en 2000, tuvo que suspender permanentemente su campaña a la gobernación en 2004 y poco a poco desvaneció como candidato viable para cualquier posición política en la Isla.

En 2005 Roberto Sánchez Ramos, entonces secretario de Justicia, era mencionado como posible candidato a la gobernación por el Partido Popular Democrático para 2008. Sánchez Ramos es hijo del exgobernador Roberto Sánchez Vilella, quien sirvió como secretario de Estado y fue el primer gobernador electo puertorriqueño luego de "la era muñozista".  Nuevamente, "la maldición" no permitió que se abriera paso hacia la gobernación tras su grave error, como secretario de Justicia, en intentar radicarle cargos por corrupción al exgobernador Pedro Rosselló. El caso que no pasó de Regla 6, lo que absolvió al ex gobernador Rosselló de cualquier fechoría. La imagen política de Sanchez Ramos desapareció totalmente luego de este fracaso y este volvió a la práctica privada de la abogacía.

Hoy, en 2016, el pueblo de Puerto Rico tendrá la oportunidad nuevamente en decidir si un hijo de un exgobernador tiene la experiencia, la firmeza y la dedicación para gobernar el país o si le propina otra derrota, perpetuando la maldición que pesa sobre los hijos/as de ex gobernadores. Ahora, el Dr. Ricardo Rosselló, a pesar de no contar ni con una onza de experiencia profesional y política en comparación a Melo Muñoz y José Alfredo Mayoral, ha logrado obtener la candidatura por su Partido Nuevo Progresista luego de una cerrada contienda primarista frente al Lcdo. Pedro Pierluisi.

Existe una frase celebre en nuestra idiosincrasia: "De tal palo, tal estilla". Claramente, dicha frase no aplica cuando se trata de los hijos de exgobernadores de Puerto Rico que han intentado seguir los pasos de sus progenitores.

¿Podrá el Dr. Ricardo Rosselló romper con "la maldición”?

¿Podrá el PNP volver a ganar una elección luego de "vender" la estadidad y entregar el país (como hicieron los yanquis cuando vendieron a Babe Ruth) a través de las leyes 20 y 22 de 2012 que crearon incentivos corporativos para multimillonarios y los grandes intereses, perpetuando así la colonia?

Solo el tiempo dirá ...

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