Mariel González Mendoza
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Prevención y paciencia ante el alza de contagios

El estado de Florida se ha convertido últimamente en el foco de atención debido al vertiginoso aumento de contagios de COVID-19 en ciertos condados del estado. En días recientes se registraron más de 15,000 casos nuevos en un solo día.

La ciudad de Miami es el epicentro de COVID-19 en los Estados Unidos, país que hasta el 18 de julio registró 3,630,587 casos y 138,782 muertes, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

A raíz de esto muchos condados han tenido que revertir sus fases de reapertura económica y ordenar el uso compulsorio de mascarillas dentro de lugares cerrados como tiendas y restaurantes, entre otros.

Afortunadamente, el condado donde resido y practico la medicina en la Florida central tiene un bajo número de casos positivos en comparación con otros condados adyacentes, al momento en que escribo estas líneas.

Aún así hemos estado tomado medidas preventivas para proteger a los pacientes así como a los empleados de la clínica geriátrica donde laboro desde hace un mes. Es interesante que, a pesar de que la clínica ofrece servicios de telemedicina, la mayoría de los pacientes optan por visitas presenciales, ya que no se sienten cómodos con el uso de la tecnología o no tienen acceso a la misma.

Algunos de nuestros pacientes viven solos y dependen de la ayuda de sus vecinos. Muchos reportan un aumento en su nivel de ansiedad, mientras que otros llevan meses sin poder ver a sus cónyuges quienes, en muchos casos, se encuentran en hogares de ancianos. Por otra parte, las compañías de telemedicina para las que también laboro han experimentado un aumento en el número de visitas luego de una merma durante los meses de mayo y junio.

Tal parece que esta pandemia va a continuar por buen rato y nos ha tocado a todos aprender a vivir bajo circunstancias nunca antes vistas. Muchos estamos cansados de tener que usar una mascarilla en el trabajo o cuando salimos a hacer alguna diligencia.

Sin embargo, como profesional de la salud me toca proteger la salud y promover el bienestar tanto de mis pacientes así como el mío propio. Por lo tanto, aunque no nos guste es importante que sigamos usando la mascarilla cuando no sea posible mantener una distancia física de al menos 6 pies.

También es de suma importancia lavarse las manos a menudo con agua y jabón cuando sea posible, o usar un desinfectante de manos, en caso de no tener acceso al agua y jabón. Nunca se debe cubrir la tos o los estornudos con la mano sino con el antebrazo o con un pañuelo.

Si desarrolla síntomas sospechosos de COVID-19, consulte con un médico por vía telefónica o virtual antes de visitar un centro de salud para así evitar exponer a otros a posible contagio. Si los síntomas son severos (presenta dificultad respiratoria, fatiga, dolor en el pecho o cuando los labios se tornan de color azul) debe buscar atención médica inmediata en una sala de emergencia.

Nos toca a todos poner de nuestra parte para así poder controlar la propagación de este virus que llegó para quedarse y para el cual aún no existe una vacuna. Es momento de tener paciencia y de cuidarnos unos a otros.

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