Phillip Arroyo

Desde la diáspora

Por Phillip Arroyo
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Tsunami boricua y negro arrasa con los blancos en Florida

Si tuviéramos que resumir las elecciones de esta semana en el centro de la Florida utilizando una sola palabra, sería la siguiente: históricas. Luego de analizar las estadísticas y los datos electorales al cierre de anoche, podemos anotar varios puntos muy importantes que apuntan hacia un potencial dominio total del Partido Demócrata en el centro de la Florida en noviembre de 2016 y el futuro.

Primeramente, la participación electoral general, en comparación con las primarias de 2014, aumentó de 16% a 18%. Cuando analizamos los porcentajes de participación electoral divididos por raza y los comparamos con los números de 2014, nos topamos con resultados históricos.

El voto latino aumento en 2%. Sin embargo, fue el voto afro-americano la sorpresa de la noche al aumentar dramáticamente con un 11% de crecimiento en la participación electoral. Sin duda, las candidaturas de las afroamericanas Val Demings, aspirante al Congreso de los Estados Unidos, y Aramis Ayala, aspirante a Fiscal del Condado Orange y Osceola y cuyo esposo es puertorriqueño, motivaron enormemente al electorado afroamericano.

El gran número de casos de brutalidad policiaca en Orlando también pudo haber influido grandemente en la gran ola de votantes afroamericanos.

Ahora bien, lo que sorprendió a todos  fue el desplome total del voto blanco. En 2014, el 64% del electorado blanco salió a votar; sin embargo,  anoche solo un 50% votó, para una reducción dramática de  – 14%.

El candidato boricua al Congreso de los Estados Unidos, Darren Soto, prevaleció con el 38% del voto, derrotando a su contrincante Susannah Randolph, quien fue la directora de distrito del congresista Alan Grayson, y fue parte del clan de personas en Orlando que habían mantenido el poder en la región central de Florida por muchos años. El antiguo jefe de Susannah Randolph, Grayson  también fue derrotado anoche al caer mediante paliza electoral a manos de Patrick Murphy en la carrera para senador federal por Florida.

La boricua Amy Mercado obtuvo la nominación demócrata al prevalecer en su contienda por el distrito 48 de la Cámara de Representantes estatal. Su padre, el también boricua Víctor Torres ganó sin escollos la nominación para candidato al Senado estatal de Florida, para así tomar la candidatura al asiento dejado vacante por Darren Soto. Finalmente, la también puertorriqueña Emily Bonilla logró el pase a la elección general de noviembre, donde se enfrentará al republicano Ted Edwards para la Comisaría del Condado Orange por el distrito 5.

Los dos resultados históricos en el Condado Orange fueron sin lugar a dudas las de Aramis Ayala, quien ahora es la primera mujer y la primera persona de color en ser electa Fiscal de los Condados Orange y Osceala y el estado entero;  además de la victoria del boricua Darren Soto, quien ahora despunta con la posibilidad casi imparable de convertirse en el sexto puertorriqueño en ocupar una silla en el Congreso de los Estados Unidos.

Por otro lado, la comunidad LGBT tuvo una victoria significativa también. La candidata gay Beth Tuura logró una sorpresiva victoria en la primaria demócrata para el distrito 47 de la Cámara de Representantes estatal de Florida, al vencer al candidato Henry Lim, presidente de la Asociación de Abogados Hispanos del condado Orange y quien era el favorito.

En el Condado de Osceola, el candidato puertorriqueño para la alcaldía de Kissimmee, Arturo Otero, fue la sorpresa de la noche al llegar segundo en una contienda electoral de tres candidatos. De esta manera, Otero calificó para participar en las elecciones del 8 de noviembre, en las que se enfrentará al republicano cubano José Álvarez, quien cuenta con la maquinaria del voto blanco, donaciones del Tea Party y era el favorito para sobrepasar el 50% de apoyo electoral para así ganar la alcaldía anoche mismo y evitar extender la contienda hasta noviembre.

El hecho que Arturo Otero se quedara corto anoche ante José Álvarez por tan solo 240 votos, demuestra la fuerza del electorado boricua en la ciudad de Kissimmee. Las sirenas de pánico deben estar sonando dentro del equipo de campaña de José Álvarez, ya que la mayoría de las encuestas cibernéticas y un reciente simulacro electoral de la Asociación de Abogados Puertorriqueños proyectaban a Álvarez ganando por un amplio margen sobre Otero y asegurando la alcaldía. Esta carrera está mucho más cerrada de lo que muchos piensan.

La contienda entre José Álvarez y Arturo Otero se ha tornado en un enfrentamiento político muy caldeado, con fuertes ataques verbales entre ambos candidatos durante casi todos los debates y apariencias públicas.

Por otro lado, los puertorriqueños José Balasquide, Debra Rosado y Lisandra Román no corrieron la misma suerte que sus compatriotas mencionados, al ser derrotados en sus intentos de convertirse en los próximos comisionados de la ciudad de Kissimmee. El aspirante puertorriqueño a Jefe de la Policía en el condado Osceola, Tony Fernández, fue víctima de la estrategia clásica del anglosajón blanco en Florida: fue vencido en una carrera entre cuatro candidatos, de los cuales tres eran latinos. Eso diluyó el voto latino y terminó prevaleciendo el candidato blanco anglosajón Russell Gibson.

En resumen, en las elecciones de anoche en el centro de Florida lo que hubo fue una avalancha de votos de las minorías que creó el panorama perfecto para un aumento en  victorias de afroamericanos y latinos en posiciones claves de poder.

Sin duda, las elecciones generales en noviembre serán muy interesantes, pero según las estadísticas, todo parece indicar que el futuro no luce nada de bien para el Partido Republicano en Florida, ya que las minorías tradicionalmente votan demócrata y ese tsunami de votos sigue creciendo.

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