Orlando Parga

Elecciones 2020

Por Orlando Parga
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Por el camino de la incertidumbre

No sabemos si Puerto Rico está preparado para más de lo mismo. En Chile, Bolivia, Venezuela, España y muchos países alrededor del planeta el pueblo está en la calle exigiendo cambios fundamentales a su gobernanza; la otrora estable democracia de Estados Unidos encamina un proceso para residenciar al presidente y el pueblo vive tan ideológicamente polarizado como lo estuvo en tiempos de su sangrienta Guerra Civil. Puerto Rico acaba de vivir este verano el evento histórico de un gobernador obligado a renunciar ante masiva indignación expresada en la calle… la inestabilidad política reina hasta en la sumisa eterna colonia de la “Isla del Encanto”.

La diferencia de esas jurisdicciones y la nuestra, es la indiferencia. Nuestra maquinaria política hace caso omiso a los movimientos sísmicos que auguran terremoto; tras los estremecimientos de julio pasado, nuestros líderes políticos andan como si nada repitiendo esquemas que pujan desgracia. Ese patrón de conducta va de trágico a grotesco. En el sorteo de posiciones en papeleta para la elección especial del 10 de noviembre convocada por el PNP para cubrir dos vacantes del Senado, el exsenador Héctor Martínez, apadrinado del presidente de partido Rivera Schatz logró la posición número uno. ¿Buena suerte? En buen folklore partidista el número uno en papeleta implica bendición apostólica de arriba; tenerlo no decide, pero de que ayuda, ayuda, existiendo jocosas versiones sobre la metodología empleada para asignarlo. Lo trágico es que el partido político que en 1968 mejoró la democracia puertorriqueña introduciendo el mecanismo de primarias para seleccionar sus candidatos, es el que ahora lo ultraja con pillerías.

Peor es la insensibilidad a la corrupción gubernamental. Caminamos del ridículo a lo abominable: un legislador renunciante por una libreta de 40 pesos para fondos de campaña; el insulto monumental de un corrupto presidente Donald Trump llamándonos la jurisdicción “más corrupta del planeta”; las instrucciones de Casa Blanca para que las agencias federales congelen los fondos que el Congreso aprobó para levantarnos del estrago de María; la gobernanza intervenida por una junta de control fiscal federal; el jefe del FBI bromeando con dar “pon gratis a los corruptos”; y el arribo desde Tampa del nuevo jefe de fiscalía federal anunciando que investigará “el uso a los fondos federales de recuperación”; ah, pero mientras tanto, ahora mismo, nuestro liderato político celebra cócteles recaudando los millones que gastará en la campaña 2020. Los esquemas para la futura corrupción se repiten con manual de instrucciones del pasado; los presos y desprestigiados no son disuasivo de sufrir igual consecuencia, menos de pensar la traición que esos actos representan al pueblo que los elige.

A la democracia puertorriqueña urge descontaminarse, y a nuestra partidocracia, mirarse al espejo de lo que ocurre alrededor del mundo.


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