Esteban Pagán Rivera
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La NBA sigue encontrando la manera de fascinarnos

Hace poco más de un año, precisamente en una columna que publiqué el 31 de mayo de 2018, comparé a la NBA con la película Titanic de 1997: todos sabemos cómo terminaba, pero eso no evitó que nos fascinara.

En ese entonces, escribía en el contexto del arranque de la serie final del 2018 entre los Warriors de Golden State y los Cavaliers de Cleveland. Todos sabíamos que Golden State iba a ganar, pero igual estábamos pegados a esa serie. Hace un año, la figura de LeBron James —amado por muchos, odiados por otros— hacía de esa final una atractiva pese a lo desigual que lucía entre ambas plantillas.

Damos fast forward al día de hoy, y estamos ante un panorama que nadie vaticinó a principios de temporada. Los Raptors de Toronto tienen en jaque a los todopoderosos Warriors, a una victoria de ganar su primer campeonato en la NBA.

¿Que Golden State perdería una final ante Toronto? Eso nadie lo pronosticó en la pretemporada. Y eso, sencillamente, me es fascinante.

La realidad es que en el camino se han dado algunos aconteceres inesperados que nos tienen aquí, especialmente los problemas de lesiones de los Warriors y de Kevin Durant. Lo innegable es que pocos pensamos que si Golden State estaría completamente saludable se encontraría abajo 3-2.

Pero tendemos a obviar esos factores extradeportivos que arruinan pronósticos, como las lesiones, que son tan parte del juego de baloncesto como un tiro libre. Golden State sabe muy bien el legado que tienen las lesiones en la postemporada, aunque siempre ha estado en el lado beneficiado.

En el 2015, los Warriors se enfrentaron en la final a unos Cavaliers sin Kevin Love ni Kyrie Irving, y el año pasado pudieron remontar una desventaja de 3-2 en la final del Oeste ante unos Rockets de Houston que perdieron a Chris Paul en las postrimerías de la serie.

El destino, pues, parece estar cobrándole a los Warriors esas fortunas.

Y eso nos tiene contentos a nosotros los fanáticos neutrales, que hemos disfrutado de una de las finales más emocionantes de los pasados años.

¿Que Golden State aún puede ganar el campeonato y tengamos el mismo resultado que todos esperaban? Es muy posible. Pero eso no le restará a lo que ha sido una final para el recuerdo, que ha puesto a la NBA, una vez más, en el foco de la atención deportiva en Puerto Rico.

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