Vicente Feliciano
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A legalizar las apuestas

Durante su mensaje de estado de situación del país, el gobernador Ricardo Rosselló propuso legalizar las apuestas deportivas como medida de crecimiento económico. Es una apuesta sensata. En Puerto Rico se lleva apostando hace siglos. Las apuestas en carreras de caballos y peleas de gallos eran comunes en los tiempos de la colonia española. Al presente se sigue apostando, en Lotería, Loto, casinos e hipódromos.

También en la isla se realizan apuestas deportivas. El asunto es que son ilegales. Así que cada dólar apostado a Tito Trinidad y cada caja de cerveza apostada a los Red Sox han violentado la ley. La legislación federal hacía ilegales las apuestas deportivas en todo territorio de los Estados Unidos, con excepción de Nevada (Las Vegas). A partir de una decisión de la Corte Suprema (Murphy v. NCAA), se declaró inconstitucional la prohibición de apuestas deportivas.

La Corte Suprema puso en manos de los estados la reglamentación de las apuestas deportivas. Por lo tanto, tales apuestas son ilegales hasta que el estado las haga legales y las reglamente. Ya varios estados han pasado legislación al respecto. La lista incluye a Nueva Jersey, Delaware, Pennsylvania, Mississippi, Rhode Island y Virginia Occidental. Puerto Rico se está quedando atrás.

Traer a la legalidad una actividad que se realiza de todas maneras tiene el beneficio de generar impuestos al gobierno. También permite implantar medidas que protejan a menores de edad y a jugadores compulsivos. Es importante recalcar que, contrario a los casinos, la experiencia en los Estados Unidos es que los jugadores de apuestas deportivas son más jóvenes y de mayor ingreso que la población general.

Además, la legalidad da mayor seguridad al ecosistema que se mueve alrededor de la mencionada actividad. Por lo tanto, una vez se legalicen las apuestas deportivas, se generará actividad económica en los lugares de apuestas, que pueden ir desde hoteles hasta restaurantes tipo pub. Un sector económico que se podría beneficiar son los paradores, ninguno de los cuales ahora mismo cuenta con un casino.

El gobernador correctamente reafirmó su lucha en contra de la legislación federal que prohíbe las peleas de gallos. Dicha prohibición es contraria a nuestros valores culturales. Al mismo tiempo, abrió la puerta para que en las galleras se puedan realizar apuestas deportivas.

Entre las apuestas deportivas más populares se encuentran apuestas a participantes de videojuegos. Curiosamente, las galleras pueden ser preparadas con equipo electrónico para apuestas de videojuegos, con el juego mostrado en pantallas y los espectadores sentados alrededor de las pantallas.

Quien realiza una apuesta tiene un incentivo adicional para ver el evento deportivo, ya sea personalmente o por remoto (televisión o internet). Esto beneficia a las ligas deportivas e incrementa su atractivo como medio para anunciarse. La experiencia de Nueva Jersey es que una vez se autorizan las apuestas deportivas, más de la mitad se llevan a cabo mediante internet. Así pues, alguien puede asistir a un juego de béisbol Doble A y desde su asiento, realizar una apuesta por su equipo preferido.

Las apuestas deportivas son una forma de entretenimiento que, manejada con moderación, promueve actividad económica. Legalizar dichas apuestas es consistente con esfuerzos por mejorar la condición económica del país.





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