Kenneth McClintock
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¡Agua!

Al comenzar a bajar los niveles de Carraízo, Toa Vaca y Guajataca, no hay nada nuevo que decir que no se haya dicho antes. Así que repito parte de lo que escribí el 29 de julio de 2014.

“Durante los pasados días, el gobierno central ha estado alertando que se acerca el día en que se comience el racionamiento del agua a medida que los niveles de abastecimientos de los embalses de la AAA bajan y se acercan a niveles críticos.

Las advertencias y medidas que se escuchan son casi idénticas a las que escuchamos hace 20 años en 1994. Claro, entonces esas advertencias se daban desde abril o mayo y ya para junio y julio comenzaba el racionamiento.   Gracias al Súper Acueducto, construido más tarde durante la administración de Pedro Rosselló, este año del 2014 no es hasta julio que comienza a advertirse de un posible racionamiento.  De no haberse cancelado en el 2001 el programa de dragado continuo de nuestros embalses, que restablecería parte de su capacidad, quizás hoy no estaríamos hablando de racionamiento.

Sin embargo, fuera del Súper Acueducto, los dragados aplazados y la despoblación que reduce la demanda por el preciado líquido, estamos escuchando las mismas advertencias usuales.  No tenemos que conformarnos con eso.  En un momento que gran parte de nuestra nación sufre de sequías de rango histórico producto del calentamiento global, debemos aprender las maneras que otras jurisdicciones están enfrentando su crisis, crisis que hoy compartimos.  A continuación, algunas ideas que deberíamos considerar implantar en Puerto Rico antes de llegar al tradicional racionamiento mandatorio:

Reparación de salideros - Alrededor del 50%del agua que se procesa no se factura, en gran medida debido a salidores que no se reportan o no se reparan.  La declaración de emergencia firmada por el gobernador hace unas semanas debe usarse no solo para mantener las brigadas de la AAA operando a tiempo completo, sino para que la AAA reclute contratistas privados para poner al día la reparación de salidores, comenzando por los de mayor pérdida de agua, durante la emergencia.  Para detectar los salidores, la AAA debe pedirle al CIO del gobierno, que desarrolle un "app" mediante el cual, casi de un "clic", pueda un ciudadano retratar, registrar la localización GPS y reportar a la AAA cada salidero que se encuentre.

Racionamiento tarifario - A fin de incentivar a los usuarios de la AAA a reducir el consumo (las exhortaciones verbales funcionan muy poco), la AAA debe disponer para que todo usuario que consuma más de "X" por ciento de su consumo promedio (sea 95%, 90%, 85%, dependiendo de la gravedad de la situación) pagará el agua consumida en exceso a dos o tres veces la tarifa normal.  Esto no es un aumento tarifario sino una penalidad para quien voluntariamente no auto-racione su consumo.  Los ingresos por concepto de esta penalidad deben usarse para pagar los contratistas reclutados de emergencia para reparación de salideros y expansión de capacidad de embalses.

Multas por consumo público abusivo - Se debe legislar para autorizar tanto a la AAA, como a la Policía Estatal, Policía Municipal y Vigilantes de Recursos Naturales a imponer multas a ciudadanos o empresas que consuman agua en forma abusiva y pública durante una emergencia de agua declarada.  Por lo menos el 50% de los ingresos que generen las multas debería destinarse a reparación de salideros y expansión de capacidad de embalses.

Expansión de capacidad de embalses- Luego de cancelarse el programa de dragados de embalses en el 2001, no conozco de esfuerzo alguno para ampliar la capacidad de almacenamiento de nuestros embalses.  La AAA debe procurar permisos permanentes para que, cada vez que haya una reducción de más de 2 metros en un embalse, pueda reclutar de emergencia a contratistas que puedan entrar a remover material de las orillas expuestas, sin contacto con el agua para evitar crear turbidez, almacenarlo en forma segura y luego disponer del mismo.  De esta manera, aprovechamos las sequías para aumentar en algo la capacidad de almacenaje de embalses afectados de manera que reduzcamos la posibilidad de que en sequías futuras se alcancen los niveles críticos.

En vez de criticar y ridiculizar a la AAA, consideremos maneras diferentes para enfrentar la actual sequía y aprovecharla para evitar alcanzar niveles críticos durante sequías futuras.”

Estas palabras las escribí hace algunos años, pero son tan relevantes entonces como ahora, en tiempos de pandemia.  El último embalse se inauguró por la administración de Luis Fortuño.  Después de 10 años, es hora de actuar.


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