Alberto M. López
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Análisis del sismo que atemorizó a muchos puertorriqueños

El conjunto de islas compuesto por Puerto Rico y las Islas Vírgenes forman, en términos geológicos, una microplaca que posee zonas activas sísmicas en todo su alrededor y que frecuentemente liberan su energía en forma de terremotos

La actividad sísmica se expresa, ya sea con un gran número de eventos en su mayoría imperceptibles, hasta eventos poco frecuentes como el que experimentamos muchos anoche. 

Las fronteras limítrofes de nuestra microplaca son capaces de generar eventos sísmicos debido a que las fallas continuamente van almacenando energía gracias al esfuerzo representado por el choque entre placas tectónicas. En nuestro entorno, nos encontramos en la zona de deformación que resulta del choque entre la placa de América del Norte con la del Caribe. 

Nuestra microplaca, la microplaca de Puerto Rico y las Islas Vírgnes, actúa como una especie de amortiguador entre estas dos placas mayores. El resultado de esta colisión ha dejado características geológicas que lleva millones de años en acción, y que hoy día las observamos como una instantánea en la larga historia de vida del planeta. 

Al norte se encuentra la Fosa o Trinchera de Puerto Rico, que con un poco mas de 8,000 metros de profunidad (~5.2 millas), se convierte en el lugar más profundo del Océano Atlántico. Mientras que al sur se encuentra la Depresión de los Muertos, una muestra de la colision entre la microplaca y la corteza oceánica de la placa del Caribe, al este se encuentra el Paso de Anegada, una zona de extensión que separa la microplaca con las Antillas Menores. Pero es el límite oeste que anoche nos hizo saber que las placas siguen su curso imparable. 

El Cañón de la Mona, la característica geológica que nos separa de nuestra isla vecina, La Española, es una constante apertura acomodada por las fallas de naturaleza normal. Este sismo de magnitud M6.0 fue reflejo del esfuerzo tensional característico del área, tal y como lo demuestra el mecanísmo focal del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) utilizando los datos de estaciones sísmicas que opera y mantiene la Red Sísmica de Puerto Rico, adscrito al Departamento de Geología del Recinto Unviersitario de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico. 

El sismo, según su hipocentro tan llano (~10 km), nos sugiere que la ruptura ocurrió en la pared este de la zona de rift del Cañón de la Mona, una pared sub-vertical con rumbo predominante hacia el norte. En este contexto, podemos decir que el evento ocurrió en un lugar muy similar al ocurrido M6.3 del 13 de enero de 2014, cuando al igual que al de anoche, la sacudida terminó levantando a una gran cantidad de personas. 

Siempre que ocurren este tipo de eventos vendrá seguido las réplicas. Los cientos de eventos que le siguen son reflejo del acomodamiento de la roca luego de haber liberado la energía sísmica. 

Estos procesos son normales, son contínuos y han ocurrido por millones de años. Al momento no sabemos cómo predecirlos, pero sí sabemos que la mejor herramienta que poseemos es la educación. Saber cómo protegernos y que hacer ahora, durante y después es clave para estar preparados y reducir la angustia que estos fenómenos nos suelen causar.






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