Carmen Fernández
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Clase graduanda 2020, la clase de la resistencia

Lo imperante en nuestras vidas por las pasadas semanas han sido toques de queda, mandatos de distanciamiento social, uso compulsorio de mascarillas y propagación del COVID-19 (CON cifras de contagio y muertes). En general, existe una gran preocupación por la salud y por la vida, siendo esto la prioridad, además del bien más preciado. Mientras avanzan los días, aunque pareciera que no, los jóvenes que forman la clase graduanda 2020 ven sus últimos días y meses de escuela superior desvanecerse como agua entre los dedos. Más allá de eso, ven como un hecho distante la tan anhelada graduación de cuarto año y se preguntan temerosos, ¿tendremos graduación? Dicha pregunta resuena y retumba en los oídos de quienes la escuchamos, pero la respuesta certera no la tenemos. 

A muchos grupos generacionales del pasado, sobre todo los nacidos a principios y mediados del siglo XX, les tocó vivir y afrontar experiencias históricas muy duras.  Por ejemplo, en el 1918, la pandemia de influenza y un sismo de magnitud 7.3, el azote del huracán San Felipe II (1928) y las secuelas de la Primera y Segunda Guerra Mundial, entre otros eventos. A los Seniors 2020, nacidos en los albores del siglo XXI, les ha tocado enfrentar grandes retos en poco tiempo. Esta clase graduanda es digna de admiración. Estos jóvenes de la Generación Z, llamados también los hijos de la era digital, son también los hijos de la resistencia.  

Su paso por la escuela superior ha estado marcado por grandes tropiezos e importantes eventos históricos. Mientras cursaban el octavo grado se gestaba en el Departamento de Educación de Puerto Rico la reclasificación de los niveles intermedio (6-8) y superior (9-12), afectando la tradicional graduación de nivel intermedio. Para muchos de ellos fue un duro golpe.  

Ya en décimo grado la vida los unió y se consolidaron como la clase graduanda 2020. Crearon lazos de hermandad y afectividad. Comenzaron el décimo grado plagados de emociones diversas, por entender que se encaminaban a disfrutar una de las etapas más significativas en la vida de todo adolescente. Iniciado el curso escolar 2017-2018, la vida les jugó otra mala pasada. Soplaron en la Isla vientos de 160 mph y un 20 de septiembre el huracán María nos azotó con tal fuerza que, a raíz de los estragos causados, las escuelas se convirtieron en refugios y esta clase graduanda estuvo semanas y, en algunos casos, meses sin regresar a la escuela.  Estos jóvenes tuvieron que aprender de golpe y porrazo a vivir, por semanas y meses, sin los servicios esenciales de energía eléctrica, agua potable, telefonía e internet, con todos los pesares que ello representó, máxime para ellos nacidos en la era digital. Una vez las aguas bajaron de nivel, retomaron las clases y la vida continuó con nuevos bríos y el ímpetu de completar la escuela superior. 

En agosto de 2019 celebraron en grandesu entrada senior. Todo transcurría con normalidad cuando a punto de iniciar el segundo semestre escolar sintieron la sacudida de un sismo de 6.4 de magnitud y la incertidumbre les volvió a arropar.  Los cimientos de hormigón, el cemento y las columnas cortas y largas de las escuelas en Puerto Rico se estremecieron, algunas colapsaron. Una vez más estos jóvenes permanecieron en sus hogares, unos más tiempo que otros. Algunos aún no regresaban a los planteles escolares, cuando la pandemia tocó a las puertas de nuestra isla y el toque de queda impuso un justificado distanciamiento social. Ese enemigo silencioso que amenaza con la muerte, más allá de robarles la educación formal (presencial), les ha robado el tiempo junto a sus compañeros y el deleite de vivir una de las etapas más significativas de la vida. Y la pregunta que taladra con persistencia su ser, ¿tendremos graduación?

Clase graduanda 2020, son ustedes probablemente la clase graduanda de la historia moderna que menos horas contacto han tenido. Eso no significa que completarán su cuarto año de escuela superior con menos conocimientos. Todo lo contrario, porque las grandes enseñanzas de la vida, con toda probabilidad, no se aprenden en el aula. A todos, la vida nos ha cambiado radicalmente.  El escritor Joshua Marine dijo que “los desafíos son los que hacen que la vida sea interesante y superarlos es lo que hace que la vida tenga sentido’’. Sin lugar a dudas, enfrentar esta pandemia ha trastocado su sentido de la vida. Y una vez superemos este gran desafío y regresemos a las calles sin temor, verán la vida con otros ojos y esa será su mayor y mejor enseñanza. Cuando suene la marcha triunfal de Aida (virtual, simbólica o en vivo), regiamente ataviados con toga y birrete, agradecerán estar allí, viendo la vida distinta y equipados con unas herramientas que otras clases, ya graduadas, no tuvieron.  

Ese será su mejor diploma, el que llevarán tatuados por siempre y el que verdaderamente les encaminará con pasos firmes hacia el futuro prometedor que les espera.  ¡Clase graduanda 2020, oficialmente, los declaro la clase graduanda de la resistencia! 


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