Antonio Quiñones Calderón
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Complicaciones para el PPD en 2020

A escasos 12 meses para las elecciones 2020, los dos principales partidos políticos, los únicos dos con probabilidades de triunfo –el Nuevo Progresista y el Popular Democrático, en ese orden–, se enfrentan al momento crucial de presentar sus principales abanderados como garantes de sus respectivos programas de gobierno. 

De un lado, a tenor con los recientes informes según detallados por este periódico hoy martes, el PPD presenta el cuadro más complicado. Si finalmente David Bernier se rinde a las presiones de varios sectores del partido, principalmente de quienes temen una candidatura de Carmen Yulín Cruz para encabezar la papeleta de la colectividad, y decide –contra su voluntad, según se afirma por íntimos amigos y adeptos suyos– someterse a una segunda competencia por la candidatura gubernamental, la división resultante de la previsible primaria interna en el partido rojo sería de funestas consecuencias para el popularismo. 

La alcaldesa de San Juan acaba de revelar que la oportunidad que dice le dio a Bernier en febrero de este año para que se lanzara al ruedo como principal candidato en la papeleta de la Pava, con ella como candidata a la comisaría residente en Washington, ya caducó. Desafiante, ha afirmado ella, nadie piense que va a retirar sus aspiraciones en “deferencia” a quien “esté (actualmente en competencia por la gobernación) o quien llegue a última hora”. “Yo no le guardo ni le caliento la silla a nadie”, ha dicho, categórica, la alcaldesa. Así las cosas, y tomando en consideración la pasión protagónica y el súper ego de la alcaldesa, resulta fácil prever una seria división post primaria en el PPD en caso de una derrota primarista suya.

Carmen Yulín Cruz infiere un motivo de género en el empeño de los populares que andan rogando a Bernier vencer su rechazo a buscar la gobernación y hacer el sacrificio de una candidatura que, piensan, sería la única que podría dar a los populares al menos la viabilidad de una buena competencia con el candidato del PNP. Ha sostenido ella lo “interesante de que, en el PPD, no le piden a ninguno de los candidatos varones que piense en hacerse a un lado para abrirle espacio a alguien que llegue cuando le es más conveniente”. No se trata realmente de eso, sino del temor de los líderes populares –silentes en este asunto por los pasados dos años, como lo han estado sobre todos los asuntos importantes en discusión pública– por una candidatura (la de la alcaldesa) que no levante ánimo entre los “buenos donantes” del PPD, de paso, el único partido en quiebra en la historia electoral de Puerto Rico.

Mientras tanto, resulta interesante que quienes en el PPD se aferran a una candidatura de Bernier, no parecen estar mirando las encuestas que mantienen a uno de sus principales líderes, Eduardo Bhatia, al frente en todas ellas. En tanto, en el PNP se trabaja calladamente arando el camino para la presentación próxima de un solo aspirante a la candidatura, respaldado por toda su base.

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