Osvaldo Burgos Pérez

Punto de vista

Por Osvaldo Burgos Pérez
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Primarias 2020: cuando mueren las instituciones

El caos acontecido ayer, domingo, 9 de agosto, en las primarias de los partidos Nuevo Progresista y Popular Democrático nos invita a reflexionar sobre su impacto sobre el derecho al voto, la confianza en la Comisión Estatal de Elecciones y el proceso electoral.

Aun cuando se trataba de un proceso interno de estos dos partidos, lo cierto es que levanta serias interrogantes tanto sobre el proceso electoral primarista como sobre lo que podemos esperar de las elecciones generales que se llevarán a cabo en Puerto Rico dentro de poco menos de tres meses. Son muchísimas las alertas que lo acontecido el domingo nos presenta y más las interrogantes que hay que contestar.

En primer lugar, debemos cuestionar por qué el pueblo de Puerto Rico tiene que financiar los procesos internos de los partidos políticos. Este proceso ha costado al país más de $2.5 millones, suma que pudiera duplicarse ante la incapacidad manifiesta demostrada ayer.

Estos mismos partidos que se han turnado en el poder por cerca de tres cuartos de siglo son los responsables de la crisis económica y administrativa que sufre nuestro archipiélago y encima de eso le tenemos que costear sus procesos internos para continuar oprimiéndonos. Este modelo es insostenible en un país como el nuestro, donde todavía tenemos personas que no han logrado superar los embates de los huracanes Irma y María, de los terremotos y el COVID-19, por mencionar sólo eventos recientes.

En segundo lugar, resulta necesario imponer responsabilidades sobre lo acontecido que como poco tiene el efecto de minar la confianza del pueblo en una de las pocas instituciones gubernamentales que gozaba de alguna legitimidad en nuestra jurisdicción: el proceso electoral.

Hemos visto como ayer, domingo, los cañones se enfilaron hacia el presidente de la Comisión Estatal de Elecciones, cuya incapacidad manifiesta no tiene parangón. Sin embargo, aquí la responsabilidad no es exclusiva del señor presidente. Debemos cuestionar la función de los comisionados electorales pues lo acontecido era totalmente previsible desde días antes del evento. También debemos cuestionar el impacto de la reforma electoral recién aprobada por la legislatura y firmada por la Gobernadora de Puerto Rico que ahora se rasga las vestiduras imponiendo responsabilidades sin asumir la propia. No menos importante es tomar en consideración la intervención y control financiero que ha impuesto la antidemocrática Junta de Control Fiscal.

En tercer lugar, es altamente preocupante ver como los presidentes de ambos partidos se abrogaron la facultad de decidir paralizar un proceso de votación para darle continuidad el próximo domingo, cuando ambos conocen muy bien que se trata de un proceso que tiene que ser determinado por ley. Si lo decidido por estos dos presidentes, Thomas Rivera Schatz y José Aníbal Torres, hubiese acontecido en cualquier país independiente vecino ya hubieran voces hablando de golpes de Estado y dictaduras, cuanto menos.

Si de algo nos debe servir esta nueva experiencia bochornosa que nos ha brindado el bipartidismo es que ya es momento de repensar nuestro proceso electoral, el financiamiento de los partidos políticos y la limitada visión de democracia que nos han pretendido inculcar.

Hace un tiempo escuché un adagio que indicaba que la confianza viene a pie, pero se va a caballo. Ayer, domingo, 9 de agosto de 2020, se fue lo poco de confianza que quedaba en el proceso electoral. Ahora nos toca a todos y todas acompañarla a pie y distinta de regreso.

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domingo, 17 de mayo de 2020

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