Kenneth McClintock
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Debate insípido de promesas sin recursos

Soy estadista. Soy novoprogresista. En mi función de columnista y analista tuve que invertir dos horas de mi tiempo esta noche para ver a tres buenos puertorriqueños explicar cuáles son sus ideas de resultar nominados como candidato a gobernador o gobernadora por el Partido Popular Democrático.

Primero, qué no dijeron, qué no explicaron…

No explicaron cómo trabajarían de verdad, si llegaran a La Fortaleza, con una Junta de Supervisión y Gerencia Fiscal que tiene poderes que trascienden el mero cuadre del presupuesto de Puerto Rico.

No explicaron cómo obtendrían fondos adicionales para hacer todo lo que querrían hacer desde La Fortaleza, cosas tales como la idea de Bhatia de instalar paneles solares y baterías en 200 mil hogares en sus primeros dos años, lo cual probablemente costaría por lo menos $1,500 millones.

No explicaron cuántos años del cuatrienio tardaría el PPD, si ganaran la gobernación, para ponerse de acuerdo en cuanto al status político antes de tratar de comenzar un diálogo con el Congreso.

En el pasado, la Junta de Gobierno del PPD no pudo llegar a un consenso después de dos años de discusiones delegadas a tres expresidentes del partido. Hoy no explicaron por qué su partido no puede lograr un acuerdo ahora, antes de las elecciones, para que los electores sepan por qué estarían votando en vez de pedirles que expidan un cheque en blanco al votar.

Entre los temas que sí tocaron, dos de los tres candidatos admitieron para récord ser soberanistas, queriendo decir que apoyan que el Congreso renuncie a y traspase sus poderes soberanos a Puerto Rico. Si no hay soberanía, ya no habría un tribunal federal en Puerto Rico, y las decisiones del Tribunal Supremo federal ya no garantizarían los derechos de las mujeres sobre sus cuerpos, la igualdad por encima de la identificación sexual y los derechos de veteranos, personas de mayor edad y estudiantes, entre otros.

En ese sentido, tanto la alcaldesa de San Juan como el alcalde de Isabela renunciaron al potencial de poder atraer votos de novoprogresistas desafectos en noviembre al enfatizar sus posturas en contra de la soberanía estadounidense. El senador Eduardo Bhatia resultó ser el único aspirante que podría buscar el voto de electores desafectos del PNP en noviembre si Pedro y Wanda no logran reunificar a los estadistas, no importa quién gane o pierda nuestra primaria.

Para efectos prácticos, fuera de ese contraste sobre el status, ninguno de los tres realmente logró crear otros contrastes ni inspirar al elector pepedé común y corriente, ese que nunca ha sido funcionario de colegio, ni donante, ni asistente a mítines ni caravanas, para salir rábidamente a votar el 9 de agosto. En ese sentido, los tres desaprovecharon la oportunidad de que la primaria, en vez de un evento cuya asistencia modesta magnifique la división ideológica de la Pava, se convirtiera en un elemento valioso de una estrategia para tratar de derrotar al PNP en noviembre. En ese sentido, en mayor o menor grado, los tres fracasaron.

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