Francisco A. Catalá

Punto de vista

Por Francisco A. Catalá
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Deuda: ganadores y perdedores

El nuevo acuerdo de reestructuración de la deuda del gobierno central – Obligaciones Generales y bonos de la Autoridad de Edificios Públicos – ha suscitado las usuales controversias entre diversos actores: la Junta y el gobierno, grupos de bonistas y diferentes entidades de la sociedad civil. El acuerdo mejora las garantías a los bonistas y propone una quita o descuento de no más de 25 por ciento, es decir, recibirían entre 72 y 75 centavos de cada dólar que prestaron al gobierno. Esto significaría ganancias extraordinarias para aquellos bonistas que, aprovechando la crisis, compraron tales bonos en 20, 30 o 40 centavos por dólar. Además, la Junta reconoce como buenos a ciertos bonos que anteriormente consideró ilegítimos o nulos.

¿Quiénes pierden? Pierden los que dejan de recibir, los excluidos y los que pagan. Pierden otros acreedores, los pensionados – el acuerdo mantiene los recortes a las pensiones – y los ciudadanos en general, que siguen cargando con unas obligaciones que se juzgan insostenibles.

¿Sorprende tal resultado? No debería sorprender. Es, desafortunadamente, convencional. Katharina Pistor, prestigiosa profesora de Derecho Comparado en la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York y autora de numerosos trabajos sobre instituciones legales, derechos de propiedad y finanzas, postula que uno de los sellos distintivos del capitalismo es el proceso de endeudamiento. Pero no se trata de cualquier tipo de deuda, sino de aquella que es objeto de mercado, que es fácilmente transferible entre unos acreedores y otros. En tal proceso unos ganan y otros pierden. Entre los que suelen ganar están los especuladores; entre los que suelen perder se encuentran los acreedores no asegurados, los pensionados y los asalariados.

La profesora Pistor plantea que el derecho, aunque tiene un gran potencial para servir una amplia gama de fines sociales, está firmemente atado al servicio del capital. Por ello, como críticamente dijera el economista clásico John Stuart Mill, cuando el mercado domina a la sociedad vale “pisotear, empujar, dar codazos y pisarle los talones al que va delante”. De manera similar se expresó John M.  Keynes en el siglo 20 cuando, al anticipar el dominio del capitalista especulador sobre el verdaderamente emprendedor, expresó con amargura que el objetivo que prevalece es “ganar la delantera… ser más listo que el vulgo y encajar la moneda falsa o que se está depreciando a otra persona”. Y todo, como ahora acusa la profesora Pistor, impunemente o con el respaldo de grandes firmas de abogados.

Por ello el reclamo de auditar la deuda no se reduce a un mero ejercicio contable que, aunque necesario, no es suficiente. Se trata de despejar el camino para una reestructuración justa y de exigir responsabilidades de suerte que, en verdad, se cumpla con la” gama de fines sociales” a que hace referencia Pistor en suconcepción del derecho. Por cierto, si este fuera el camino, entonces sí habría sobrados motivos para sorprenderse.





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