José Luis Galarza
💬

El Congreso contra la corriente ante la violencia de género

Mientras en el Comité de lo Jurídico del Senado de los Estados Unidos se ventilan las alegaciones de conducta de violencia de género del nominado al cargo de juez asociado del Tribunal Supremo federal, Brett Kavanaugh, los galardonados con el Premio Nobel de la Paz fueron anunciados. Denis Mukwege y Nadia Murad han sido los merecedores del Premio Nobel de la Paz 2018. Murad es una sobreviviente de la violencia sexual y la violación como método de guerra, mientras que Mukwege es un cirujano y ginecólogo que ha dedicado su vida a atender las víctimas de esa conducta.

La violencia de género tiene muchas caras, demasiadas formas en las que se plantea e inimaginables escenarios en los que se da. Su efecto siempre es devastador. Desde los usos más terribles, como la violación y la violencia sexual que se puntualiza al galardonar el trabajo y significado mundial de Murad y Mukwege, pasando por los que nos golpean demasiadas veces con noticias sobre la muerte de mujeres a manos de sus pajeras, o la trata de niñas, no existe una modalidad que pueda excluirse en su descripción del vocablo violencia. 

Y es que se trata de una conducta que atenta de manera absoluta contra el otro. Daña su psíquis, derrota su autoestima, invade su cuerpo y deja una marca terrible, imborrable.

Durante días hemos visto como el debate del nombramiento del juez Kavanaugh, que inescapablemente gira en torno al tema de violencia de género, se trata de disfrazar en su contexto hacia las visiones conservadoras o liberales, de base de fe y hasta si el nominado posee o no temperamento judicial, incluso para la posición que hoy ocupa. 

Se solicitó una segunda revisión al Negociado de Investigaciones Federales (FBI) de la verificación de antecedentes del nominado que deja más dudas y plantea el ahondamiento de la violencia de género por las entidades investigativas del gobierno. Es decir, los planteamientos de que personas que pueden corroborar las denuncias hechas por tres mujeres de actos de violencia de género, han sido pasados por alto. Eso constituye una manera adicional de perpetuar estos patrones de conducta. 

Así ocurrió antes, cuando en los casos por violación las reglas de evidencia permitían traer la conducta sexual anterior de la víctima como parte de la defensa; o señalamientos sobre su vestimenta como acto de provocación.

El mero intento de colocarse en la posición de un ser humano víctima de la violencia de género, es insuficiente para comprender lo que la ciencia médica ha descrito como las consecuencias físicas y psicológicas de dicha conducta. Los números en Puerto Rico son alarmantes, por lo que es imposible que asumamos la posición de aplaudir a los Nobel de la Paz por hacer algo y virarnos a dar gracias que aquí eso no ocurre. 

Las manifestaciones de la violencia de género, como adelantamos, van desde las más burdas y grotescas, hasta las más ocultas. Por lo que pretender que eso ocurre en el Oriente Medio, parte de las tácticas de guerra de ISIS o en las interminables guerras en el continente africano y aquí no se da, es intentar tapar el cielo con la mano. El hostigamiento sexual en el empleo es violencia de género, las condiciones de empleo inferiores, las oportunidades menguadas de éxito o ascenso, tomando como base el sexo de la persona, constituyen violencia de género. Y de eso, trágicamente, nos sobran los casos.

Mientras se utiliza el Premio Nobel de la Paz para denunciar la violencia contra la mujer, en todas sus manifestaciones, el Partido Nacional Republicano en los Estados Unidos se aferra a un nombramiento de una persona señalada por conducta constitutiva de violencia de género. La razón, su visión conservadora del derecho. 

Lo que aquí se denominó el banquete total en referencia al predominio estadista en el Tribunal Supremo local, el dominio absoluto de conservadores en el más alto foro judicial de los Estados Unidos, ha permitido que una nominación que debió ser retirada, se mantenga aleteando en los pasillos del Senado federal. Como si Kavanaugh fuera el último de los conservadores en la judicatura norteamericana. Así que por cuenta del botín supremo, el Congreso va contra la corriente.

Otras columnas de José Luis Galarza

viernes, 10 de abril de 2020

Gobernadora, la transacción es ilegal

El hecho de que se adelantó un pago de $19 millones es una clara y abierta violación a la Ley de Contabilidad del Gobierno de Puerto Rico, dice José Luis Galarza

miércoles, 15 de enero de 2020

El gobierno se ha quedado solo

Se ha relegado al gobierno a su autocomplacencia fotográfica y mediática, desde la soledad. Ni siquiera son capaces de convencernos de que pueden hacer llegar suministros a los que lo necesitan, dice José Luis Galarza

viernes, 8 de noviembre de 2019

Elecciones a lo Maduro

El voto por Internet y los endosos electrónicos son innovaciones tecnológicas importantes. Sin embargo, no pueden estar en manos de un solo partido, plantea José Luis Galarza

jueves, 26 de septiembre de 2019

Las falsas historias estadistas

De acuerdo con José Luis Galarza, el resultado final de los que han pretendido llegar a la estadidad con atrechos es que el desastre les explotó en las manos