Pilarin Ferrer
💬

El mensaje de Fiona en Puerto Rico y los riesgos de seguir ignorando a la madre naturaleza

Nota del editor: te invitamos a mantenerte bien informado durante esta emergencia. Accede libre de costo a todas las noticias y actualizaciones relacionadas con el paso del huracán Fiona por Puerto Rico. Gracias por apoyar el periodismo responsable. Suscríbete hoy.

---

Hace algunas décadas, el gobierno de turno determinó hacer mejoras a comunidades desventajadas en Puerto Rico, que entonces denominaron como “especiales”. Para esa tarea contrató a firmas de arquitectos y destinó millones de dólares para las obras. Los trabajos variaban dependiendo de la comunidad y ubicación, a nosotros se nos asignó atender una en Trujillo Alto y dos en Salinas, entre ellas la reconocida comunidad Mosquito.

Antes de acometer los trabajos, visitamos las comunidades, evaluamos mapas de inundación y estudios de suelo. El proceso reveló que las tres comunidades que se nos habían asignado estaban ubicadas en lugares de inminente peligrosidad. La comunidad de Trujillo Alto, enclavada en terrenos inestables, propensos a deslizamiento; las dos de Salinas, en terrenos inundables, con algunas residencias inclusive por debajo del nivel del mar.

El proyecto para Salinas era diseñar cunetas, aceras, y unas barreras de 30″ de alto, para las puertas exteriores en las casas. Se trató de barreras que teóricamente impedirían la entrada de agua causada por las recurrentes inundaciones del sector. Una vez construidas, los residentes tendrían que saltar por encima de las barreras para poder entrar y salir de sus casas, en caso de inundación. Se nos requería por contrato, implementar una solución totalmente ilógica, a una situación absurda, causada por una condición en extremo preocupante.

Marejada ciclónica afectó a los más desventajados en Santa Isabel

Calles anegadas en Salinas a causa del huracán Fiona.
Calles anegadas en Salinas a causa del huracán Fiona. (Ramón “Tonito” Zayas)

Las grietas en las paredes de la comunidad de Trujillo Alto y las propuestas barreras para inundaciones en Salinas, eran elocuentes señas, de que algo estaba muy mal. Entendimos que, en justicia con los residentes de estas comunidades, ninguno de estos proyectos se debía llevar a cabo. Arreglar grietas, era remedio cosmético a una situación que no atendía el mal de fondo. Lluvias copiosas o movimientos telúricos, acabarían empeorándolas y las residencias sufrirían daños que pondrían en peligro la vida de sus ocupantes.

Por otro lado, para ambas comunidades en Salinas, ubicadas en zona inundable, diseñar aceras y cunetas era inoficioso. El construir barreras de 30″, en los marcos de las puertas de las casas, para pretender con ellas aguantar la entrada de un torrente de agua, era a todas luces, una propuesta irracional. No había forma, que aquella solución, pudiéramos garantizar la vida de esas familias, enfrentadas a eventos catastróficos. Ante ese cuadro, le informamos a las agencias concernidas, que nuestra opinión profesional era, que los proyectos propuestos no se llevaran a cabo, lo que, si procedía, era relocalizar a esas comunidades a lugares aptos y seguros.

Crónica de Fiona y María a su paso por Puerto Rico

Amplias zonas residenciales quedaron inundadas por las lluvias que trajo el ciclón Fiona. En la imagen parte de Toaville, en Toa Baja.
Amplias zonas residenciales quedaron inundadas por las lluvias que trajo el ciclón Fiona. En la imagen parte de Toaville, en Toa Baja. (Dennis M. Rivera Pichardo)

A pesar de nuestros planteamientos y alertas, las advertencias cayeron en oídos sordos. Decidimos entonces, que nuestra obligación profesional, era salirnos de los proyectos. Poco después de nuestra retirada, llega la tormenta Jean y la Madre Naturaleza nuevamente habló fuerte y claro. Con gran sentido de frustración y preocupación, vimos ocurrir lo que habíamos anticipado, las casas en Trujillo Alto se agrietaron aún más, por temor a que se desplomaran, hubo que desalojarlas de emergencia, cayendo algunas de ellas monte abajo. Ambas comunidades en Salinas se inundaron, por muchísimo más de las 30 pulgadas de barrera que nos insistían, diseñáramos. A pesar de vivir una aterradora experiencia, las comunidades de Salinas, regresan al mismo lugar, donde nunca debieron haber estado, todo esto sin cuestionamiento alguno de las autoridades.

Hay un problema serio de vivienda que atender en Puerto Rico, ha sido urgente asignatura pendiente de nuestro país, de todos; que hemos optado por evadir, situación que requiere apremiante atención. No se puede seguir permitiendo que persona alguna viva donde no se puede, en lugares donde su seguridad y bienestar, están en precario. ¿Hasta cuándo vamos a seguir dejando que familias enteras, personas encamadas, nuestros adultos mayores, continúen poniendo su vida en riesgo; viviendo en construcciones informales, ¿en lugares inapropiados, peligrosos, remotos y de difícil acceso? ¿Qué más nos tiene que pasar para reaccionar?

Fiona, la más reciente portavoz de la Madre Naturaleza, nos demostró de manera contundente, sin lugar a interpretaciones, que lo hemos hecho y lo continuamos haciendo mal; sin razón, ni justificación válida, porque ya bastantes veces se nos ha dado la lección y no podemos seguir ignorando lo evidente. Una vez más, desgraciadamente vimos a un Mosquito con el Agua al Cuello, mi esperanza, es que esta sea la última.

LEE MÁS:

Las comunidades se unen de nuevo para la recuperación, por Rebekah Sánchez

La catástrofe paralela: la AEE y sus acreedores, por Mayra Montero

El ciclo sin fin de los desastres naturales, por Emilio Colón Zavala

La lección del huracán Fiona en Puerto Rico, por Brenda Torres Barreto

Blackstart 2022: llegó la hora cero, por Sergio Marxuach

Diluvios y sequías: el viacrucis puertorriqueño, por Carl Axel Soderberg

Optimismo agrícola: Puerto Rico se levanta, nuevamente, por Wesley O. Cardoza

Una nueva capa de incertidumbre en el sistema energético de Puerto Rico, por Juan Lara

Puerto Rico: un país atrapado entre la burocracia y el azote de huracanes, por Gustavo Vélez

La economía de Puerto Rico de desastre en destastre, por Ricardo Guzmán López de Victoria

Fiona: urge solidaridad con las personas mayores y los cuidadores, por José Acarón

A cuestionar la historia para mejorar nuestras condiciones de vida, por Miriam Montes

El huracán Fiona y sus consecuencias contributivas, potr Kenneth Rivera Robles

Sentimientos de impotencia: la diáspora durante huracanes en Puerto Rico, por Sandra Cruz Pol

Otras columnas de Pilarin Ferrer

miércoles, 15 de enero de 2020

Los sismos: ¿pedir perdón o pedir permiso?

Las personas deben de poder radicar y obtener un permiso de construcción con relativa celeridad, para que dejen de optar por pedir perdón, antes que pedir permiso, dice Pilarin Ferrer Viscasillas

💬Ver comentarios
Popular en la Comunidad

Ups...

Nuestro sitio no es visible desde este navegador.

Te invitamos a descargar cualquiera de estos navegadores para ver nuestras noticias: