Jon Borschow

Punto de vista

Por Jon Borschow
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El turismo en los tiempos del coronavirus

Ya aquí no hay memoria del cólera, la malaria, ni la fiebre amarilla. Mi papá llegó a esta isla a combatir la tuberculosis en el 1948 – recuerdo los sanatorios de los años 50 – en menos de una década, esa guerra se ganó. Sí, después tuvimos algo de dengue, chikungunya y más recientemente llegó el zika, que impactó el turismo. Pero en general, nos hemos acostumbrado en nuestra isla a un ambiente salubre, y si no a la prosperidad, al menos a una estabilidad social y económica.

Ahora nos amenaza el coronavirus. Si no está ya con nosotros, llegará en horas, días o semanas – por avión o por barco. Nuestras autoridades gubernamentales y los proveedores de salud están trabajando día y noche para estar preparados para contener el virus y mitigar su impacto. A lo más que podemos aspirar es a retrasar el inevitable crecimiento en el número de casos, otorgándonos más tiempo para prepararnos como país y para que nuestras facilidades de salud puedan lidiar gradualmente con la carga de pacientes.

El coronavirus está afectando a todo el mundo en términos económicos y humanos. Siendo así, ¿es razonable pensar que nosotros en Puerto Rico podamos evitar esas consecuencias? Empecemos por desarrollar un poco de perspectiva. El mundo ha sido arropado por epidemias desde el comienzo de la civilización y hasta antes. La tuberculosis mató a cientos de miles de personas en nuestra isla. Sin embargo, no representó el fin del desarrollo para Puerto Rico en ese momento histórico. Dado esto, con gran probabilidad, en algunos meses ya se habrán identificado agentes antivirales que puedan mitigar el impacto del coronavirus, y dentro de un año seguramente habrá una vacuna.

El coronavirus típicamente afecta más seriamente a personas con ciertas condiciones o de edad avanzada. Los que ocupamos esas categorías debemos reducir nuestro riesgo de contagio cambiando nuestro comportamiento dramáticamente, no solo las prácticas higiénicas y distanciamiento social que se prescribe para la población general, sino hasta el auto-aislamiento, pero esta crisis no va a durar para siempre. 

Si pensamos estratégicamente, Puerto Rico en los tiempos del coronavirus puede sobrevivir como destino turístico. Pero esto requiere que seamos resilientes, innovadores y ágiles. La creciente crisis en los Estados Unidos nos va a impactar fuertemente. Con las nuevas advertencias de los CDC, que exhortan a que las personas de edad avanzada o con condiciones preexistentes no realicen viajes, los cruceros están perdiendo su mercado más importante y las cancelaciones de estadías en nuestros alojamientos para visitas de ocio, reuniones y convenciones están acelerando.

El impulso para viajar que sustenta el turismo va a revivir. Lo veremos primero en las poblaciones más jóvenes, ya que la evidencia científica hasta ahora es que el coronavirus no los pone en tanto riesgo. Puerto Rico tiene ante sí una oportunidad de convertirse en una opción más segura y conveniente versus otros destinos, si se toman las medidas y establecen los protocolos necesarios para mitigar el impacto del virus. Los cruceros y aerolíneas querrán mantener su actividad, por lo cual están tomando medidas para mejorar la seguridad de sus pasajeros. Para las poblaciones menos vulnerables, la opción de venir a Puerto Rico se va a ver más atractiva. En las últimas semanas hemos observado cómo grupos de jóvenes han sustituido viajes planificados a Asia y a Europa por viajes de última hora a Puerto Rico. Esto representa una oportunidad para posicionarnos como un mercado atractivo para la población joven. 

Tenemos que trabajar para que el mundo nos vea como un lugar salubre, que se ha organizado responsablemente para proteger su población y a los que nos visiten. Tendrán que poder confiar en que los alojamientos, transportistas, restaurantes, museos y tiendas hayan tomado provisiones para reducir el riesgo del contagio, y que en el caso de que tengan un problema de salud, van a ser atendidos profesionalmente mediante protocolos organizados. Comencemos desde ahora el diálogo necesario para preparar y proteger nuestra isla y así posicionarnos como un destino preferido en los tiempos del coronavirus.     


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