


He leído con detenimiento una columna de opinión publicada hace poco en este espacio que resalta la hábil estrategia promocional que ha posicionado globalmente a Bad Bunny como una megaestrella. El escrito señala que por operar Puerto Rico bajo un modelo capitalista no corresponde al Estado alterar la economía sino limitarse a proteger a los ciudadanos y abrir espacio a la iniciativa privada. Coincido en que el sistema de libre empresa descansa en la creatividad, el riesgo y la capacidad de los individuos para identificar oportunidades y generar riqueza. El escrito, sin embargo, omite un elemento fundamental del capitalismo: la función del gobierno de diseñar instituciones que permitan el funcionamiento eficiente del mercado.

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