Punto de vista

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La AAA en tiempos de coronavirus

En momentos en los que Puerto Rico ha tomado medidas extremas, con mucha razón, para enfrentar la plaga mundial del coronavirus, debemos proteger con prioridad a las personas que se dedican a prestar servicios directos de salud como médicos, enfermera(o)s y personal de emergencias médicas. No debemos olvidar que también tenemos que proteger con el mismo celo a los responsables de mantener la operación de las plantas de agua potable y las plantas de tratamiento de aguas usadas de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA). El abnegado servicio que nos prestan estos servidores públicos es equivalente a medicina preventiva. Así ha sido reconocido por la Organización Mundial de la Salud.

La AAA suple agua potable a 96% de la población a través de sobre 114 plantas potabilizadoras y más de 1,200 estaciones. Opera 51 plantas de tratamiento de aguas usadas y más de 600 estaciones de bomba que acarrean esas aguas a las plantas.

Se sabe que nuestros cuerpos de agua dulce están bien contaminados. De acuerdo con el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales, solo el 10% de los ríos y quebradas cumple con las normas de calidad de agua. Según el DRNA, prácticamente todos los embalses incumplen con las normas. Esto significa que la materia prima que tiene la AAA para producir agua potable es de muy mala calidad. Esta realidad subraya el rol clave del personal que opera las plantas de agua potable.

Además, es de suma importancia eliminar los patógenos y otros contaminantes que suelen encontrarse en las aguas usadas. Nuestros ríos y quebradas tienen poca capacidad para asimilar contaminantes, si los comparamos con ríos de los continentes como el Mississippi en Estados Unidos, el Magdalena en Colombia, el Orinoco en Venezuela y el Amazonas que atraviesa ocho países de Suramérica. En la medida en que no se brinde el tratamiento adecuado a las aguas usadas, empeorará la contaminación del agua que se extrae para producir agua potable, complicando la operación de las plantas potabilizadoras y aumentando la frecuencia de cierres de playas.

¿Qué tiene que ver todo esto con el coronavirus? Veamos. ¿Cuál es la primera defensa contra la propagación del virus? Lavarse las manos con jabón. ¡Se imaginan la situación si de repente no llega el agua a nuestras casas? No por una sequía, sino porque los operadores estén contagiados. Tan importante como que llegue el agua es que esta sea de buena calidad. ¿Se imaginan lavándonos las manos constantemente con agua contaminada? Peor, imagínense que nos lavemos los dientes, cocinemos o tomemos aguas contaminada. Eso sería la tormenta perfecta desde el punto de vista de salud pública. Estaríamos todos más vulnerables al coronavirus porque tendríamos enfermedades de origen hídrico que bajan nuestras defensas. Lo menos que puede pasar son unas diarreas intensas, dándole la razón a los que acapararon el papel de inodoro.

Por lo tanto, elpersonal que literalmente está en las trincheras operando las plantas debe estar en la lista de prioridad cuando se distribuyan guantes, mascarillas y “hand sanitazers”. La AAA debe desde ya adiestrar a otras personas a operar estas plantas en caso, Dios no lo quiera, de que los operadores se contagien o se ausenten porque desarrollen síntomas gripales. Me consta que la actual presidenta, la ingeniera Doriel Pagán, está consciente del importante rol de los operadores porque ella estuvo a cargo de operaciones a nivel local, regional y central. Le pido a la Junta de Gobierno y las autoridades de salud que apoyen a la ingeniera Pagán cuando llegue el momento de establecer prioridades.