Orlando Parga
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¿La carta de Justicia o el discurso de Obama?

Es mal hábito del colonizado andar siempre atento a la señal del poder metropolitano para acomodarse a lo que allá disponga y fue error estratégico solicitar autorización del departamento de Justicia de la Administración Trump para disponer de $2.5 millones federales en la consulta de Estadidad Sí o No. El colonizado no necesita permiso para descolonizarse. Justicia está al mando de William Barr, que es fiel ministro del presidente Trump, a quien claramente no le interesa en lo más mínimo descolonizar a Puerto Rico como estado de la Unión. Dos más dos son cuatro, la patada venía y fue un disparate buscarla.

Afortunadamente, el movimiento estadista recibe el desplante “trumpetista” al mismo tiempo que el discurso de duelo del presidente Barack Obama en el funeral del icónico congresista John Lewis, reconoce que los puertorriqueños somos tan estadounidenses como los residentes del Distrito de Columbia que reclaman su derecho de igual representación y voto presidencial. El apasionado discurso de Obama fue un histórico jalón de orejas para Estados Unidos con exigencia de reforma política electoral que abra acceso al voto para todos los sectores de la población que han sido discriminados, marginados o excluidos, específicamente los residentes de la ciudad capital y del territorio puertorriqueño.

El hecho de que el presidente de mayor peso intelectual de estos tiempos clame por nuestra igualdad ciudadana no es enteramente moralista. Obama reconoce una realidad política: ya son 5.4 millones los puertorriqueños que mayormente son residentes en ciudades y estados que deciden elecciones presidenciales y cada vez más los ciudadanos de origen puertorriqueño que se inscriben para votar; por lo que, ahora con suma frecuencia, el recuadro caribeño de Puerto Rico sale insertado en el mapa geográfico nacional… infórmesele a Biden y a su comité demócrata de plataforma que aún siguen amarrados a la cantaleta de la libre determinación.

El llamado Estado Libre Asociado que menciona el subsecretario de Justicia Jeffrey Rosen en su carta, es el problema. El coloniaje es la enfermedad. Una enfermedad que amenaza la salud de la democracia estadounidense y denigra su rol de líder mundial, a la vez que infecta la moral y la estabilidad socioeconómica del colonizado acá en Puerto Rico. No hay que solicitar permiso a Washington para preguntarnos si queremos o no la estadidad como la fórmula descolonizadora; eso habrá que pedírselo al Congreso cuando corresponda el ritual parlamentario de admisión. Mientras, hay que agradecer a Obama la influencia política enorme de sus palabras. Eso se hace acá votándole Sí a la estadidad. Y a los Jeffrey Rosen, William Barr y Donald Trump de la vida, encargárselos a los nuestros que allá poseen franquicia electoral. Eso se hace allá votando, ¡para botarlos!

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