Marcia Rivera

Punto de vista

Por Marcia Rivera
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La gobernadora entre papas calientes

Wanda Vázquez no lo ha tenido fácil en la gobernación; eso hay que reconocerlo. Entró en un lugar lleno de intrigas palaciegas, encontró sabotaje partidista por doquier y está rodeada de gente que apenas sabe deletrear la palabra ética. Para sobrevivir, parece haber adoptado algunas de esas prácticas como propias, y entra y sale del personaje corderil que de sí misma ha creado para agradar a todos, sin ofender a nadie.  Se ha metido en un callejón tenebroso al cambiar su postura de ser una gobernadora de transición, que venía a ordenar la casa, a ser una política más, en un escenario permeado de feroces luchas.

Esta semana será caldeada. Tendrá en sus manos tres papas salidas de un hervidero: el proyecto de nuevo código civil; el proyecto de “reforma electoral”; y una potencial situación explosiva con el COVID-19.  Los primeros dos, son cohetes preparados por el presidente del Senado, Tomás Rivera Schatz, que la ponen contra la pared.  Proyectos controversiales, que se han aprobado en los cuerpos legislativos sin la consulta profunda y extensa que se precisa para dilucidar los temas que abordan.  La oposición ciudadana y de otros partidos a ambos proyectos es muy grande. Auguramos que, si la gobernadora imprime su firma a esas leyes, se adelantará el verano 2020 y tendremos las calles llenas de gente pidiendo su renuncia. ¿Se enfrentará a Rivera Schatz o a la gente?

El proyecto de código civil tiene disposiciones que discriminan contra las mujeres de muchas maneras: al guardar silencio sobre las uniones de hecho; en ámbitos de salud sexual y salud reproductiva; en los derechos adquiridos por las comunidades LGBTTQI; en la eliminación de compensación en casos de divorcio para el cónyuge desventajado, entre otras. La gobernadora fue procuradora de las Mujeres y firmar esa ley sería abrir una caja de Pandora. El proyecto también discrimina contra los jóvenes, al establecer la mayoría de edad en 21 años, con todas las implicaciones que ello tiene.  El código propuesto solo refleja la visión de legisladores de la mayoría; un grupo que parece desconocer el valor del diálogo y la creación de acuerdos que nos permitan convivir razonablemente, dentro de las diferencias. No aceptamos que nuestra vida sea secuestrada de esta manera. 

El proyecto de “reforma electoral” también fue gestado sin el insumo de partidos políticos, líderes empresariales, sociales, comunitarios y de los especialistas en sistemas electorales de nuestras universidades. Desde hace más de 30 años, voces inteligentes y ponderadas vienen clamando por una reforma electoral dirigida a democratizar nuestro proceso electoral y hacerlo eficaz y confiable.  Ninguno de los reclamos ciudadanos – como el referéndum revocatorio, la representación legislativa proporcional, la unicameralidad, el balotaje, la posibilidad de alianzas electorales, ha sido considerado en el proyecto aprobado por ambas cámaras y enviado a la gobernadora para su firma. 

Ese proyecto abre enormes puertas al fraude.  Viabiliza la ampliación del voto ausente y por adelantado, por Internet, donde no hay posibilidad de evaluación y recusación. Debemos recordar que el registro electoral fue ampliado en 2016 por orden judicial en más de 700,000 electores. ¿Cuántos realmente lo son?  No sabemos. Además, se busca fortalecer el bipartidismo, cuando todos los datos revelan que las y los electores votan cada vez más seleccionado candidatos(as) de distintos partidos. También se cambia una regla que va en detrimento de los partidos nuevos y de los pequeños, al disponer que para quedar inscrito se contabilizará el voto íntegro que reciba el partido y no el voto del candidato(a) a la gobernación, como ha sido hasta ahora.

Finalmente, otra papa caliente será el manejo de COVID-19. Las primeras señales dan cuenta de una mirada colonizada del mismo. Depender de las pruebas del CDC de Atlanta, no haber divulgado los protocolos de trabajo, ni haber generado materiales informativos para que la población asuma un rol clave en la prevención, auguran otro monumental problema para Puerto Rico y para la gobernadora. 

Por ello, si quiere seguir en carrera tiene que afirmarse en la verdad, la justicia, la equidad y la autonomía para decidir. De otra manera, las manos le quedarán ardiendo.

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