Milagros Rivera Watterson

Punto de vista

Por Milagros Rivera Watterson
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La guerra de los planes médicos Advantage

En estos pasados meses los adultos mayores, los que son de la edad de oro o los viejos, como quiera llamarnos, estamos siendo sometidos a un bombardeo constante de anuncios acerca de las bienandanzas de los planes médicos denominados como “Advantage”, pero este año con una modalidad nunca antes vista ni imaginada en el mejor de nuestros sueños.

Se trata del hecho de que con dinero del plan médico podremos pagar la luz, el agua, el teléfono y hasta el plomero de ser necesario. La primera vez que oí estos anuncios me quedé asombrada y hasta me molesté porque pensé, antes de que el Colegio de Médicos lo indicase, que a mí lo que me interesa es que me mejoren el plan, que me bajen los deducibles, que me cubran más medicamentos, que me paguen el puente que necesito, pero me cuesta más de lo que puedo pagar, o que le paguen mejor a los médicos para que no se tengan que ir del país y uno tener que esperar meses para conseguir cita con un especialista.

Luego, sigo viendo los anuncios y sin darme cuenta caigo en el duérmete bobo de la publicidad y se va haciendo simpático que pueda pagar el agua, porque la verdad es que sigue subiendo la factura, pero el cheque del Seguro Social se queda igualito. Ya la musiquita me parece hasta simpática y los alivios a los pagos mensuales ni se diga, si hasta en cuanto programa hay que lleven invitados se cuela un representante de los planes, generalmente una mujer joven y guapa, para hablarnos del plan. 

También si vamos al supermercado ahí están, antes era fuera, en la puerta de entrada y ahora hay una empresa que también se ha colado y está dentro del supermercado. La verdad es que estoy loca porque estas campañas acaben y cambiar el panorama. Ya hasta le han robado espacio a los que también pululaban en tantos lugares anunciando sus planes funerarios; claro, no pueden competir porque nadie quiere saber de la muerte.

No cabe duda de que este pago de los servicios públicos a la mayoría de las personas les parece un alivio y cederán ante los cantos de sirena, además de que, como dicen algunos, “a quién le amarga un dulce”. Al fin y al cabo, como buenos puertorriqueños, pensaremos que si nos sale mal la decisión de cambiar un plan, eso es por un año , que “el tiempo pasa rápido” y en el próximo, dependiendo de los ofrecimientos, cambiaremos por otro. 

Al fin y al cabo, estamos en un mercado de libre competencia y cada empresa presenta su producto como el mejor. Por parte de cada uno de nosotros está tomar una decisión informada y protectora de nuestra salud. A eso los invito.


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