José G. García López

Punto de vista

Por José G. García López
💬

La “resurrección” de la Sección 936

En medio de la pandemia que el mundo vive por el COVID-19, han surgido como en todas las grandes crisis oportunidades para que el país pueda salir del estancamiento secular que nos ha arropado por catorce años. El problema que confronta el gobierno de los Estados Unidos de no poder responder de forma efectiva a la pandemia, en parte se debe a que el 90% de los ingredientes activos y otras sustancias intermedias que sirven a la industria farmacéutica norteamericana para producir medicamentos son producidos en China. Esta situación hace muy difícil poder atender la presente y futuras crisis de salubridad en los Estados Unidos, al igual que otros paises.

Ante esta realidad objetiva, el Congreso de los Estados Unidos por medio del senador republicano C. Grassley ha considerado la posibilidad de volver a reinstaurar los beneficios contributivos que existían bajo la Sección 936 del Código de Rentas Internas federal. De esta forma, el gobierno federal cambiaría la política pública vigente, permitiendo que las empresas farmacéuticas consideren ubicarse en la isla incentivadas por un tratamiento contributivo semejante a la extinta Sección 936. Como podemos recordar, fue bajo la permanencia de la Sección 936 que la economía logró mantener un ritmo de crecimiento, crear empleos, movilidad social y competitividad global. Y como dice el refran: “para muestra un botón”. Veamos a continuación un breve resumen del impacto de la eliminación de la Sección 936 en la economía de Puerto Rico durante el periodo 1995-2015.

El Producto Nacional Bruto real (PNB) se redujo en 10% durante el periodo de 2005-15. Cabe indicar que el periodo de transición (“phase out”) de la eliminación de la Sección 936 comenzó en el año 1995 y culminó en el 2006. A partir de aquí la economía entró en una fase recesiva que incidió en el aumento de la deuda pública y la quiebra fiscal en que nos encontramos. 

• La inversión bruta total disminuyó en 25% durante el periodo de 2005-15. Esto conllevó a que la tasa de inversión (inversión bruta/PNB) se redujera de 24.5% a 13.1% en este mismo periodo. Dicha reducción refleja que la economía perdió capacidad productiva futura. Es decir, sino invertimos hoy no habrá producción mañana para crear empleos e ingresos en la economía. Es por esta razón que la reducción en la tasa de inversión es uno de los efectos más devastadores que causó la eliminación de la Sección 936.

• Con respecto al mercado laboral, durante la presente recesión, la cual fue provocada en parte por la eliminación de las 936, la fuerza laboral disminuyó en 254 mil o -18%. 

• En el sector manufacturero, durante el periodo 1995-2015 se perdieron 90 mil empleos directos (-52%) y alrededor de 198 mil empleos indirectos e inducidos, para un total de 288,000, según los Multiplicadores de Empleo de la Junta de Planificación. 

Según podemos apreciar, la eliminación de la Sección 936 representó la pérdida de inversión, producción, empleos, ingresos y competitividad en la economía local. A pesar de que reconocemos que pudimos haber sacado mejor rendimiento vía un mayor eslabonamiento industrial (A. Ruiz, 1993) e inversión en ciencias y tecnología, estos errores se subsanarían mediante la nueva legislación por realizar. 

Por consiguiente, la ruta a seguir es que el gobierno, junto con el sector privado, las organizaciones profesionales y la academia, desarrollen una estrategia coherente y la logística requerida para que la isla vuelva a ser de nuevo el conglomerado farmacéutico más importante y competitivo a nivel global. 


Otras columnas de José G. García López

martes, 18 de febrero de 2020

A correr la rueda con los fondos CBDG-DR

Es hora ya de poner a correr la rueda con la inversión de los fondos CBDG- DR, afirma el profesor de economía José G. García López

martes, 4 de febrero de 2020

Trabas federales a la vivienda asequible

La reglamentación federal ha incidido en la grave crisis de vivienda que hay en el país desde antes del huracán María y los recientes terremotos, dice José G. García López