José Alameda

Punto de vista

Por José Alameda
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Los costos económicos del discrimen

"Yo tengo un sueño que un día esta nación se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo, creemos que estas verdades son evidentes: que todos los seres humanos son creados iguales. (Reverendo Martin Luther King Fragmento del discurso “I have a dream” - 28 de agosto de 1963)


El discrimen es una expresión social muy peligrosa de algunos grupos que intenta lacerar la estabilidad social, política y económica de toda la sociedad. Entiéndase que las dimensiones sociales del discrimen impactan aspectos de raza, color o credos de grupos étnicos, negros, africanos, chinos, indígenas, inmigrantes o contra las mujeres. También contra  preferencias sexuales diferentes; todo enraizado en la creencia de que existe una diferencia y que la superioridad de un grupo implica expresar un arquetipo social valorado como único.

Los científicos, no obstante, reconocen que el 99.9% de los rasgos genéticos de los seres humanos son comunes en todos nosotros y el porcentaje restante mínimo surge de las variaciones individuales. 

Según la Oficina del Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, el racismo y la discriminación racial, de manera directa o indirecta, dificultan el progreso y causa sufrimientos innecesarios a millones de seres humanos. El discrimen es claramente un delito a la humanidad por ser una conducta contraria a una normativa internacional y porque allana el terreno para que se violen los derechos humanos fundamentales como el disfrute de la vida y la propiedad, entre otros. 

En esta perspectiva ubica la visión acertada de desarrollo propuesta por Amartya Sen, Premio Nobel de Economía de 1998. Define el desarrollo como el aumento de las libertades mediante la eliminación de la pobreza, las tiranías y las privaciones sociales, y el alcance de un mayor nivel de nutrición y salud física-emocional para erradicar la violencia política y social contra los seres humanos. Cesar estas privaciones brinda una mayor calidad de vida y mayor desarrollo. 

El recién fallecido sociólogo Albert Memmi situaba al racismo en un contexto de dominación colonial. Consideraba que todo racismo posee un fundamento cultural, social e histórico para justificar y legitimar un sistema de dominación. El racismo se inicia con una opinión negativa hacia otra persona o grupo con la  pretensión de validar una conducta y prácticas discriminatorias con la aspiración de convertirlas en una ideología permanente y dogmática.

Hoy tenemos que recordar que la economía de los Estados Unidos se basó en la explotación y la segregación social y ocupacional de los negros. Según algunos estudios sobre la esclavitud, los amos esclavistas pudieron sustraer más de $ 14,000 millones de mano de obra a precios de 2019. Si bien muchas políticas gubernamentales y prácticas institucionales ayudaron a crear este sistema, los legados de la esclavitud, las leyes Jim Crow yel New Deal de F.D. Roosevelt, así como la financiación limitada y el alcance de las agencias contra la discriminación contribuyeron a la desigualdad en los Estados Unidos. Estas decisiones de política concentraron a los trabajadores negros en ocupaciones devaluadas. Los sumieron en disparidades raciales institucionalizadas por bajos salarios y beneficios. Además, perpetuaron la discriminación laboral. El resultado entonces es claro, existen disparidades raciales marcadas y persistentes en empleos, salarios, beneficios y casi cualquier otra medida de bienestar económico.

Pero el discrimen también se refleja en otra dimensión. Un estudio del profesor de sociología de Rutgers University, Frank Edwards, señala que, en 2019, aproximadamente 1 de cada 1,000 hombres y niños negros tienen riesgo de morir a manos de la Policía. La proporción es 2.5 veces más que para hombres y niños blancos. Igualmente, las minorías étnicas se enfrentan a la discriminación en el mercado de trabajo, al acceso limitado a la educación y a la  atención sanitaria, incluso cuando la economía no está en crisis.

Recordemos los esfuerzos de los 1950 del reverendo Brown y el caso Brown v Board of Education, Topeka, Kansas (1954); el caso de Rosa Park, en 1955; la marcha a Washington, en 1963; los linchamientos por parte del KKK; las tres marchas desde Selma a Montgomery, en 1965; así como todos los esfuerzos, sufrimientos y angustias de los negros y minorías por solamente hacer valer sus derechos fundamentales. Hoy le tocó a George Floyd, esperemos que este lamentablemente hecho no sea en vano y logre promover una nueva sociedad norteamericana.




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