Ana Helvia Quintero
💬

Puerto Rico debe emular a los países menos corruptos

Ayer se publicó la noticia sobre el arresto de uno de los exempleados gerenciales de la compañía de servicios de tutorías Rocket Learning acusados en 2015 por fraude con fondos de programas educativos. La acción surgió después de que presuntamente violó las condiciones de su libertad en espera de juicio

Lamentablemente ese es uno de numerosos casos de fraude que se denuncian tanto entre compañías privadas contratadas por el gobierno, como en programas del mismo gobierno, con fondos para necesidades sociales, apropiadas para el enriquecimiento ilegal.

 ¿Cómo evitar este mal uso de los fondos públicos? Pienso, como dice el Papa Francisco en su encíclica Laudato Si: “Algunos de estos signos son al mismo tiempo síntomas de una verdadera degradación social, de una silenciosa ruptura de los lazos de integración y de comunión social”. ¿Cómo restablecer los lazos de integración y de comunión social? 

Debemos estudiar a los países con menor índice de corrupción y analizar qué los caracteriza. En la lista del 2018, los primeros diez en orden de menor corrupción son Dinamarca, Nueva Zelandia, Finlandia, Singapur, Suecia, Noruega, Holanda, Canadá y Luxemburgo. La mayor parte de estos países tienen un fuerte sistema de bienestar social que asegura niveles de desarrollo humano y calidad de vida para toda la población. También tienen una fuerte participación democrática. Además, cuentan con agencias independientes con fuertes sistemas de regulación, controles y fiscalización. Algunos, como Finlandia, tienen un historial de iglesias cristianas con fuertes idearios éticos y de solidaridad comunal.

En Puerto Rico empecemos por sanear la administración pública, eligiendo gobernantes y oficiales con reconocido historial y compromiso con los principios éticos y la pureza y eficiencia de la gerencia gubernamental.  Establecer y fortalecer los sistemas y procesos de regulación, auditorías preventivas y evaluación del desempeño de los oficiales y funcionarios públicos.

Además, debemos mantener un escrutinio constante de la labor gubernamental y denunciar los casos de mal uso de fondos o recursos. Y poder contar con los mecanismos como los referendos revocatorios para remover a los que no cumplen con estos estándares de sana administración pública.

Y, sobre todo, unirnos todos para restablecer “los lazos de integración y de comunión social”, y fomentar una cultura de valores cívicos.   






Otras columnas de Ana Helvia Quintero

domingo, 23 de febrero de 2020

La creatividad ante la adversidad

Después del terremoto, el apoyo que se ha recibido de la comunidad, las empresas, las organizaciones sin fines de lucro, debe ser una constante en las escuelas, afirma Ana Helvia Quintero