Victoria Muñoz

Punto de vista

Por Victoria Muñoz
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Señora Gobernadora, la credibilidad es importante

 “Democracia definida como la igualdad esencial de las gentes que nacen, viven y se mueren; democracia definida como la ignorancia igual de todos ante la muerte; democracia definida como la dignidad igual de todos ante la vida; democracia de este modo definida, tiene que llevar a los que alcancen a comprenderla, a que las superioridades superficiales y transitorias se usen, no para aprovechar y ahondar esas superioridades superficiales y transitorias, sino para compensarlas, para igualarlas” – Luis Muñoz Marín

Hay pocas leyes que necesitan el consenso para ser validadas, tanto en la práctica como en la teoría. La Ley Electoral es una de estas. No basta con la mayoría de votos para darle la confianza que tiene que reclamar toda ley. El respaldo de los partidos políticos principales que participan en los comicios electorales es indispensable para su credibilidad. Credibilidad que es la que en última instancia le da verdadera fuerza y legitimidad a esta legislación para gobernar.

El pueblo de Puerto Rico ha labrado su progreso moral y social sobre la capacidad de decidir nuestras diferencias a través del voto limpio. Este nos permite caminar hacia agendas fruto del valor de nuestras mayorías. La gran diferencia de la democracia es su capacidad de escoger senderos de acción pública mediante el voto del pueblo.

Entiendo que el primer legado de mi padre, Luis Muñoz Marín, fue el predicar con el ejemplo el valor del voto libre. Combatió con tesón y sin descanso la compraventa del voto y el subsiguiente fraude electoral que imperaba antes de su tiempo. Adoptó la norma de enmendar la Ley Electoral solo por consenso. Su gran aliado en esa empresa de libertad fue el Dr. Leopoldo Figueroa del Partido Estadista Republicano. 

La gobernadora Wanda Vázquez ocupa hoy la posición principal de nuestra democracia. Tiene ante sí un camino lleno de riesgos y peligros. En horas como esta, uno debe buscar la brújula amiga de los principios para que le guíen en la noche oscura de la incertidumbre. 

El proyecto de ley electoral P. del S. 1314 rompe los acuerdos de honor y limpieza que han presidido la paz electoral de nuestro pueblo por décadas. Las tentaciones de permanecer en el poder a cualquier costo no pueden ir por encima de las grandes lealtades democráticas que nos definen como puertorriqueños.

Nuestra cultura encuentra sus principios en su lealtad a la igualdad humana y en el voto libre y limpio. Ese ha sido el fruto del amor entrañable del buen liderato de nuestro pueblo por encima de diferencias políticas y las tentaciones del poder. 

Un proyecto de ley que no respeta la intención del elector, que invita al voto fraudulento y les niega las inscripciones a los jóvenes en sus escuelas, no merece su firma como gobernadora. Esta semana, dos respetados exsecretarios de Justicia de diferentes ideologías, los licenciados César Miranda y Héctor Reichard, han expresado públicamente sus profundos reparos constitucionales a la legislación ante su consideración.

Yo he perdido y ganado elecciones, respetando sus resultados. Eso es democracia. A todos nos toca proteger con especial lealtad ese legado de pueblo. 

Este proyecto ofende nuestro espíritu democrático. Por lo tanto, le pido a la gobernadora Wanda Vázquez que cumpla su compromiso con su conciencia y nuestra gente y lo vete. Puerto Rico primero. 





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