Raúl A. Pérez Rivera
💬

¿Una vacuna contra el COVID 19?

Las vacunas no son remedios nuevos para la protección contra enfermedades. En el 1796, Edward Jenner inoculó a un niño de 13 años con el virus de la viruela del ganado vacuno y demostró inmunidad sobre la viruela de los humanos. En el 1885, Louis Pasteur desarrolló la vacuna contra la rabia. Desde entonces, se ha producido una amplia gama de vacunas, que virtualmente han erradicado enfermedades como el polio. Las vacunas han sido clave en evitar el desarrollo de pandemias, y el mejor ejemplo es la vacuna contra la influenza. Pero, ¿qué tan cerca estamos del desarrollo de una vacuna para el COVID-19?

Los estimados más alentadores son que no tendremos la misma hasta el verano del 2021. La vacuna contra las paperas (“mumps”) es la más rápida que se ha aprobado y tomó cuatro años en la década del 1960. 

Pero estamos en otros tiempos. Por ejemplo, se tomó virtualmente dos años para identificar el virus del SIDA y ya para enero de este año se había determinado la secuencia genética del COVID-19. Además, se han desarrollado técnicas que permitirán producir vacunas en menos tiempo. No menos importante es el montón de grupos de científicos que se han lanzado a la carrera de producir una vacuna contra este peligroso virus. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, entre universidades y compañías farmacéuticas, en la actualidad hay 62 grupos de científicos trabajando en una vacuna. Los expertos están muy optimistas de producir la vacuna, ya que han encontrado anticuerpos contra el virus en pacientes que contrajeron la enfermedad. 

Las pruebas clínicas de una vacuna se basan en tres fases. En la Fase I, un pequeño grupo de voluntarios son inoculados con la vacuna experimental. De todo ir bien, en la Fase II se expande el estudio y la vacuna es probada en personas con una serie de características particulares (tales como condición física, edad, etc). En la Fase III, se hacen pruebas con una muestra sumamente amplia para determinar eficacia, seguridad y efectos secundarios. 

Las compañías INOVIO y Moderna Therapeutics han anunciado que se les han otorgado los permisos para que se comiencen con las pruebas Fase I de una vacuna contra el COVID-19. Hay gran optimismo con las mismas, porque, en pruebas con modelos animales, estas han dado resultados muy alentadores. No obstante, no se espera que estas pruebas experimentales con humanos estén completas antes de que llegue este otoño o la próxima primavera. Y hay muchas buenas razones para ser tan cuidadosos. Pruebas preliminares de vacunas contra el SARS, otro coronavirus, realzaron la enfermedad en modelos experimentales. 

Finalmente, está el dinero que se necesita para producir esta vacuna y el tiempo que se tarde en producir millones de estas. Creo más probable que se descubra primero un buen tratamiento con una combinación de medicamentos contra el virus, que la vacuna. Por el momento, como no tenemos ni medicamentos probados contra este virus ni una vacuna, la mejor manera de protegernos es quedándonos en nuestras casas. Cuando tenga la necesidad de salir use mascarilla y guantes desechables. 






Otras columnas de Raúl A. Pérez Rivera

jueves, 12 de marzo de 2020

El vínculo animal en pandemias

Raúl A. Pérez Rivera expresa que se ha propuesto que el cambio climático ha llevado a los animales a acercarse cada vez más a áreas urbanas

sábado, 4 de enero de 2020

Calentamiento global y el uso mundial de carbón

La quema de carbón, a pesar de ser uno de los principales factores responsables del cambio climático, sigue siendo la principal fuente para producir energía a nivel mundial, dice Raúl Pérez Rivera

sábado, 5 de octubre de 2019

Por qué ningún boricua ha ganado el Premio Nobel

Hasta que la investigación no se convierta en una prioridad, la probabilidad de que algún puertorriqueño, trabajando en nuestra Isla, se gane un Nobel seguirá siendo muy baja, plantea Raúl Pérez Rivera