Hiram Sánchez Martínez

Punto de vista

Por Hiram Sánchez Martínez
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Vamos por más… ¿seguridad?

Iba a decir que el mensaje de sobre el estado de la situación del país era igual que el de otros años y otros gobernadores, pero no. Fue un mensaje más desabrido en la mayoría de sus renglones, aunque bien aderezado con las usuales promesas de mejores condiciones de vida, salud, educación, seguridad y empleo —en lo que fue igual a los demás— y con la añadidura de un pie forzado: “Vamos por más”. Debemos preguntarnos ¿con qué recursos cuenta el erario para todos los proyectos que él ha mencionado? Muchos de ellos requieren una inversión cuantiosa de fondos que antes se nutrían de transferencias federales y del importe de las emisiones de bonos que se sabía que eventualmente no habría con qué pagar, cuya disponibilidad es hoy día cuestionable.

Quizás por eso, en el área de seguridad pública —que era, por razones conocidas, uno de los temas importantes que todos estábamos esperando— el gobernador fue muy parco y superficial cuando habló de la Policía. Comenzó encomiando la actuación del policía José Santiago, por haberse enfrentado valerosamente a un delincuente que tras chocarle su carro patrulla se internó en un residencial público donde ciertos vecinos le ayudaron a evadir su arresto y la confiscación de su “four track”. Vamos por más. Aludió, además, al exdelincuente Aníbal Santana, quien en una cumbre sobre el crimen ofreció su testimonio sobre cómo se rehabilitó, y cómo ese testimonio conmovió al gobernador, al punto de hacerle cambiar su percepción sobre la rehabilitación.

Aparte de este simpático anecdotario, habló de que había que proteger el retiro de los policías —lo que está muy bien— y que él se proponía “buscar los recursos” para ello. Y encima de admitir de este modo que los recursos no existen —sino que hay que “buscarlos”—, añadió que se legislaría para insertar a los policías en el programa de seguro social federal, que ya sabemos que requiere la aprobación de fondos públicos para pagarles su aportación y la del estado, fondos que, supongo, también habría que “buscar”. También habló de aumentos de sueldo para los policías —algo, naturalmente, que merecen— pero, otra vez, sin identificar la fuente para ello. Vamos por más.

Habló de que se adquirirían 200 patrullas para la Policía, que llevado a números es 2.5 carros por municipio, que sospecho serán para sustituir las carcachas que hay en los cuarteles, y no para aumentar la flota activa. Lo mismo debemos pensar de las 130 motoras. Para “cubrir” otros aspectos de la seguridad del país, se limitó a que, con el nuevo secretario de Seguridad Pública —que promete ser un buen nombramiento—, habría “nuevas iniciativas”, mayor acceso a la “inteligencia” (sin ulterior definición) y que se identificarían nuevos recursos federales, enumeración que constituye solo una ristra corta de generalidades, sin ningún contenido de valor.

En fin, que el gobernador no aportó en su mensaje nada de sustancia que atienda nuestra frustración por la rampante criminalidad que nos agobia y que nos mantiene encerrados en nuestros hogares, con mucho temor por la seguridad de nuestros hijos cuando salen a la calle, especialmente si es de noche.

El gobernador quiso ir por más, pero terminó ofreciendo menos… que nada.


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