Eudaldo Báez Galib
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¿Y el “fuego popular”?

El exalcalde de Mayagüez, Benjamín Cole, acuñó la frase “fuego popular” como grito de lucha localista. Tan efectiva fue que el Partido Popular Democrático (PPD) la adoptó insularmente. Los recientes tremores en Puerta de Tierra en torno a las candidaturas para la gobernación y los eventos administrativos de la colectividad dan la impresión de que hoy hay cenizas. Lo que contradice su realidad política, ya que es un movimiento con gran fuerza electoral, contando con más de medio millón de electores fieles.

¿Dónde está la contradicción? Los diálogos públicos entre el liderato no arrojan luz precisa. Algunos lo adjudican al asunto de estatus y otros a una falta de cariño del liderato hacia la base. Incluso se culpa al desastre financiero que aqueja al partido.

La votación entre esas opciones sería realmente la columna “Ninguna de las Anteriores”. El PPD sufre del serio problema de liderato que afecta la política puertorriqueña y a sectores de nuestra sociedad. Tan consciente está el país, que tomó el timón social durante el ya famoso “Verano del 19”, cuando no solo identificó ese déficit de liderato, sino que le acusó, procesó y condenó al exilio

Si en los otros partidos y movimientos no existiera el mismo problema, el PPD se desinflaría electoralmente. La siesta de liderato boricua es tal que cualquier miembro de nuestra sociedad puede convertirse en un Muñoz Marín o Ferré, si juega las cartas ideológicas prudentemente.

Michael Jordan, por mencionar un hombre de pueblo, dibujó efectivamente la imagen de un líder: “Algunas personas quieren que ocurra algo, otras sueñan con que ocurrirá y otras hacen que las cosas ocurran”. 

Esos tremores primaristas pueden ser el “fuego popular” que haga resurgir la llama necesaria, o la que lo incinere. De un lado, el discurso sabio alimentaría el notable desgano en la base, e inclusive a los dirigentes a todos los niveles. Pero, en dirección contraria, puede generar fricciones que terminen en un “basta ya”.

El mejor ejemplo de una falta de empeño, o exceso de protección individual, o incapacidad, son los eventos incuestionados y trascendentales que vivimos. Hay un Partido Republicano de Estados Unidos despotricando sociopolíticamente y un presidente insultante, al borde de residenciamiento.

Gran parte de la membresía y liderato del Partido Nuevo Progresista se identifica con ese partido. La comisionada residente tiene su escaño y caucus con ellos, ¿Alguien del PPD ha levantado seriamente y cuestionado, insistentemente y con seguimiento, a ese liderato? En especial ante el desprecio que el presidente Trump profesa por nosotros.

Entonces, el PPD, mire y mida sus cúpulas. Engúllalas de “líderes”. ¿No decía el jíbaro que la fiebre no está en la sábana?

Para finalizar, otro consejito sobre liderato de alguien que hizo pueblo, John Quincy Adams: “Si tus gestiones inspiran a otros a soñar más, conocer más, hacer más y ser más, usted es un líder”.




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