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Niños ejercitándose (horizontal-x3)
Si las meriendas ofrecen más calorías que las que el niño o la niña ha quemado durante su ejercicio, se pierde la ganancia del mismo. (Shutterstock.com)

Las actividades extracurriculares como son los deportes -ya sea baloncesto, béisbol, gimnasia- o el baile ayudan a mantener a los niños activos. Con la llegada de las computadoras, tabletas, celulares y consolas de juegos más sofisticados se ha promovido un estilo de vida sedentario para nuestros niños.

El deporte representa una alternativa para el desarrollo social y físico para ellos. La actividad física contribuye al bienestar general y al desarrollo del niño, ya que ayuda a fortalecer el corazón y los pulmones, aumenta la fuerza muscular y la flexibilidad, entre otros importantes beneficios. 

Según un estudio realizado por el Programa WIC en Puerto Rico para el 2013, el 14.9 % de los niños entre las edades de 2 a 5 años se encontraban en sobrepeso y 17.0 % estaban obesos de acuerdo con los estándares establecidos para estas edades. La actividad física que los niños realizan cuando practican deportes disminuye el riesgo de sobrepeso y obesidad infantil.

Sin embargo, dentro del ambiente deportivo existen otros factores que se deben tomar en consideración para maximizar los beneficios de la actividad física. Uno muy importante son las meriendas que se ofrecen luego de un juego o una práctica. Las meriendas juegan un rol importante, ya que con ellas se reponen fluidos y electrolitos que se van perdiendo durante el proceso del ejercicio. Pero una selección de meriendas altas en azúcar o grasa puede mermar o hasta anular el beneficio de la actividad realizada en el momento. 

Si las meriendas ofrecen más calorías que las que el niño o la niña ha quemado durante su ejercicio, se pierde la ganancia del mismo. Las meriendas que se ofrecen deben ir de acuerdo con el esfuerzo físico que se haya realizado. Existen deportes que requieren mayor esfuerzo y consumo de energía, mientras que en otros el esfuerzo es leve o moderado. En cualquier deporte, las meriendas que se provean deben ser bajas en azúcar y grasa; además pueden incluir proteínas y alimentos altos en fibras. 

Una combinación de dos las siguientes alternativas constituye una merienda saludable que se les puede ofrecer a los niños:

* Leche baja en grasa incluyendo leche con chocolate

* Bebida 100 % jugo sin azúcar añadida

* Frutas frescas (chinas, guineos, manzanas, mangó, fresas, papaya, melón de agua o cualquier otra fruta de su preferencia)

* Yogur bajo en grasa

* Palitos de queso bajos en grasa

* Galletas de grano íntegro

* Mezcla de nueces (trail mix) [1]

* Gelatina

* Granola

No olvides la hidratación

Antes, durante y después de la actividad física se debe mantener el cuerpo hidratado y la mejor manera de hacerlo es consumiendo agua. Aunque las bebidas deportivas reponen electrolitos que el cuerpo pierde durante el ejercicio, también contienen azúcar añadida que el cuerpo no necesita.

Es importante recordar que losniños se comportan de acuerdo al entorno en el que se encuentren. Y en un entorno en el que predomina el consumo de alimentos altos en azúcar y grasa, como son las populares empanadillas y los refrescos, es natural encontrar resistencia o rechazo por parte de los niños a las alternativas saludables que se les brindan. Es esencial que los encargados de proveer las meriendas sean consistentes en el ofrecimiento de opciones saludables, ya que esto ayudará a la aceptación de los niños y a una temprana modificación de sus hábitos hacia una mejor y más saludable alimentación.

[1] Se recomienda precaución al incluir este alimento en meriendas para niños debido al potencial que tienen las nueces para causar alergias.

La autora es nutricionista dietista. 


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